Soul of music.
astrid.rhys.jones@hotmail.com
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miércoles, 28 de diciembre de 2011
Echo de menos
Echo de menos las caricias. Ésas que comienzan en la nuca,
rozan la oreja, se deslizan por el cuello, descansan en el hombro izquierdo y
terminan en el pecho. Ahí, junto al corazón, como si quisiera con su mano
atraparlo y llevárselo.
Echo de menos los besos delicados que van desde la clavícula al
ombligo, mientras roza su nariz mi piel al paso. Sin olvidar claro aquellos que
me destrozaban la boca, la cara, el cuello; salvaje expresión de todo nuestro
deseo.
Echo de menos la respiración entrecortada y la alternancia
de frío y calor que produce sobre la piel. Los jadeos que truenan en los oídos
y el suspiro que va a morir en la nuca tras un escalofrío.
Echo de menos la voz que susurra, la que habla, la que ríe,
la que acaricia el alma. También añoro la que gime, exige y se derrite. Sin
olvidar nunca aquella que grita, o que simplemente pronuncia mi nombre.
Echo de menos las manos que se apresuran, esas ansiosas que atrapan
y no sueltan. Las que se enredan en el pelo y, sobre todo, aquellas que sujetan
por encima de ti las tuyas propias y te inmovilizan.
Echo de menos la piel contra la piel. El calor. El repentino
frío. La fuerza y la delicadeza en perfecto equilibrio. La protección, y el
desamparo posterior. La tortuosa y placentera lentitud, seguida de la deseada y
deliciosa rapidez. Los cuerpos unidos, conectados. El sentir y ser en ese
preciso momento. Todo. Lo echo de menos todo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Reencontré.
Qué bien sienta estar de vacaciones. Todo el mundo debería probarlo de vez en cuando. Creo que queda claro que a la par que mi humor, mi frágil salud -es todo lo que tengo de damisela en apuros- ha mejorado también. Si a eso le añades que comencé mis vacaciones el viernes pasado... pues eso, la vie en rose.
Aunque no os creáis que todo es perfecto. Empezando porque aunque oficialmente de vacaciones, sigo teniendo muchísimo trabajo; y terminando porque se acerca Nochevieja y, como siempre, yo todavía no me he comprado el vestido ¡por no romper con las tradiciones, eh!
Haciendo gala de una madurez que pocas veces me invade -e influida porque Ela ya me ha estado dando la chapa con el tema- iré mañana a ver si encuentro por la ciudad algo que me guste y que me vaya a gustar llevar durante una larga noche y consiguiente mañana -que si nos vamos de fiesta, nos vamos de fiesta-. Así, además, solucionaré algo de papeleo que llevo dejando aparcado desde hace siglos.
En fin, me encanta la Navidad. Es el momento en el que ser insufriblemente nostálgica y romántica es correcto. Hay que aprovechar y dejar el cinismo para la vuelta.
Aunque no os creáis que todo es perfecto. Empezando porque aunque oficialmente de vacaciones, sigo teniendo muchísimo trabajo; y terminando porque se acerca Nochevieja y, como siempre, yo todavía no me he comprado el vestido ¡por no romper con las tradiciones, eh!
Haciendo gala de una madurez que pocas veces me invade -e influida porque Ela ya me ha estado dando la chapa con el tema- iré mañana a ver si encuentro por la ciudad algo que me guste y que me vaya a gustar llevar durante una larga noche y consiguiente mañana -que si nos vamos de fiesta, nos vamos de fiesta-. Así, además, solucionaré algo de papeleo que llevo dejando aparcado desde hace siglos.
En fin, me encanta la Navidad. Es el momento en el que ser insufriblemente nostálgica y romántica es correcto. Hay que aprovechar y dejar el cinismo para la vuelta.
lunes, 21 de noviembre de 2011
¡Oh la la!
Bonjour madames et monsieurs! Como veréis me ha afrancesado mucho últimamente. En realidad todo ha sido coincidencia, afortunada o desafortunada... eso está por ver.
El "quid" de la cuestión radica, como siempre, en los cambios personales que estoy viviendo. En esta nueva etapa de mi vida, más que nunca, me parece oportuno hacer un llamamiento al refinamiento -que no al snobismo-, a los buenos modales, al buen talante y a la elegancia... ¿¡y qué mejor que un aire francés para empaparnos del espíritu!? Y es que quien no conozca la importancia de las formas no merece ni que lo mire desdeñosa por encima de mis gafas de Dior.
Pero no, ahora en serio. La gente tiende a subestimar estos valores, tan necesarios y tan útiles -al menos en mi experiencia-. Aunque debo admitir que eso es solo una razón secundaria. Porque sobre todo, lo que desearía que nos empapara del espíritu francés, es el libertinaje, la pasión, el amor por el arte y la vida, y el amor por el amor.
Por supuesto que no. Por supuesto que esto no significa que a partir de ahora mis apariciones por este mundo vayan a estar cargadas de ñoñerías y sentimentalismos varios. Nada de eso. ¿Entonces qué? Bueno, ya lo iréis viendo. De momento deleitaros con la nueva apariencia de aquí, mi reino mágico; mientras, yo voy a deleitarme con mi último entretenimiento online. Twitter. Dios, es tan... ¡tan! ¡Oh la la! Un ensalzamiento del "yo" sin parangones, y es que cómo me gusta quererme tanto.
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Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.
Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.