Soul of music.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Entre tiburones.
Se estremeció de arriba a abajo cuando soltó una carcajada, y sin saber muy bien por qué, se sonrojó cuando escuchó su voz replicar con otra broma. Pero siguió sin moverse. Estaba segura de que él -como tiburón experimentado- podría dar con cada una de sus debilidades en menos de un minuto, medio si encima llamaba su atención.
Pero entonces, fue él el que llamó la de ella. La miró, podía sentir su penetrante mirada clavada en ella aunque siguiera con la cabeza gacha. Lentamente la levantó, lo miró y sonrió como pillada in fraganti. Él posaba con su sonrisa de medio lado. Genuina, auténtica. Durante unos segundos solo existían ellos dos.
Y entonces, dentro de su burbuja, él rompió el silencio:
-¿Me acompañas?
Consiguió mantener la compostura, fingió indiferencia, sacudió los hombros y asintió. Muy bien trabajada la pose; pensó para sí misma. Él sin embargo rió por lo bajo, condescendiente. Después se dio la vuelta y, mientras ella todavía trataba de controlar sus nervios, les dijo algo al resto. Alguna excusa, alguna justificación de a dónde iban.
Empezaron a caminar.
-¿A dónde vamos?-Preguntó ella curiosa.
-Eh... pues la verdad es que no lo tengo muy claro.-Respondió él con la vista perdida, para acto seguido mirarla interrogante, como esperando que ella lo retara.
-Eso está bien-Contestó ella sonriendo sin embargo. Al fin y al cabo, pensó, ella tampoco sabía a dónde iba todo esto.
miércoles, 16 de junio de 2010
Frases odiosas y juguetes que cansan
Odiaba esa frase. Se mordió el labio y puso los ojos en blanco, guardando para sí la respuesta mordaz que pensaba darle. Él se fue a su habitación y se tumbó en la cama. Ella vaciló, ¿qué era lo que le impedía seguirle? Acaso estuviera ya cansada de él, ella se aburría fácilmente.
Apagó el cigarrillo nerviosa. Una vez más sentía que era él quien tenía el control y eso no le gustaba nada. Pensó en irse. Pero un trato es un trato. En su interior sabía que él estaba jugando con ella, la manipulaba psicológicamente para conseguir lo que quería. Le encantaba jugar con ella.
Se levantó, se metió el paquete de tabaco en el bolsillo y tocó tímidamente la puerta entreabierta de la habitación:
-¿Puedo pasar?
-Pasa.
Sabía que estaba cediendo a su chantaje emocional. Sabía que le estaba dando el control. Sabía que el jugaba descaradamente con ella. Pero qué hostias, a ella también le encantaba el juego. Además, todavía tenía que descubrir si es que se había cansado ya de él.
viernes, 11 de junio de 2010
Paso de él, del otro y del de más allá
También fuera de mi vista el de la esquina que siempre me mira haciéndome pensar que llevo desabrochada mi camisa más mona, y orden de alejamiento para el imbécil incoherente que dice algo y hace todo lo contrario, o peor; no hace nada. Que se mantenga a distancia el de la sonrisa mona y ojos sexys que no tuvo cojones a proponerme lo que ya estaba en el aire, y que nunca aparezca aquel que se atrevió a salpicarme con su mierda.
Todos fuera. Todos lejos.
Ven tú, incoherente pesadilla de mis más maravillosos sueños. Róbales a cada uno de los anteriores el cachito que me robaron ellos a mí. Y devuélmelos, para que yo luego te los vaya entregando uno a uno. Si me da la gana, claro.
Porque sabes que no me ganarás con caballerosidad; ni con regalos, ya sean baratos o caros. Inténtalo con ese roce cuando te pasees por mi lado, solo un roce; ni se te ocurra tomarme de la mano. Ya estuve agarrada demasiado tiempo. Inténtalo con esa sonrisa torcida y cínica, no con una de esas máscaras que han tapado la cara miles de veces a los de mi alrededor. Ya tengo cientos de esas máscaras guardadas en el cajón. Los dos sabemos que tampoco debes decirme que me entiendes, ni me interesa que lo hagas; solo quiero que pongas los ojos en blanco, me susurres al oido lo loca que estoy y lo mucho que te pongo por ello.
Pero para qué me engaño. Eres solo sueños. Solo aire de mis pensamientos. Quizás como mucho la encarnación en algún chico que se me acerque después de haberme tomado un par de copas y llenado mi cabeza de otro aire más oscuro, más verde.
Pero lo acepto. No hay otra, porque no cambiaré mis sueños, no cambiaré yo. Así que de momento, todos fuera. Ya me ocuparé de acercarme yo cuando quiera. Y a quién quiera.
viernes, 4 de junio de 2010
Juega y gana
Ella no se amedentró y sonrió siguiéndole el juego. No se atrevía a moverse por miedo a perder el control y besarle. No, no sería ella la que caería. Suspiró e hizo esa caida de ojos que sabía que le volvía loco. Él la agarró de la barbilla, riéndose entre dientes y mientras se acercaba tentador.
Ella lentamente, dejándose llevar, cerró los ojos y se acercó todavía más.
Sí, la tengo; pensó él. Pero de repente, sin que pudiera siquiera preveerlo, en las manos de ella apareció un cigarro que encendió delante de su cara perpleja. Le dio un par de caladas riéndose, mientras se echaba hacia atrás.
-Bien jugado, otra vez será cielo.-Y se levantó y dio media vuelta para marcharse.
-¿De verdad?-Se lo tomó con humor.-¿No vas a darme ni un beso de despedida?
Ella giró ligeramente la cabeza y lanzó un beso al aire. Había ganado la partida. Se moría de ganas por besarlo, igual que él a ella, pero el juego le gustaba y encima... iba ganando.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Algo quería salir
Suena watcha say de Jason Derulo. El sol brilla fuera. Y yo debería estar relajada. Pero algo lucha por salir dentro de mí.
Intento sacarlo de todas las maneras posibles: grito, no funciona; tarareo, no funciona; sigo con el trabajo pendiente, obviamente no funciona. Me levanto, ando por la casa, salgo a la terraza, enciendo un cigarro, me preparo un café, doy vueltas en mi gigante sillón. Nada. Nada funciona.
Así que escribo. Y entonces, mientras oigo el ticlití de mi teclado, lo entiendo. Ya sé que es. Así que lentamente, con histérica alegría, permito que mis lágrimas por fin asomen. Borran todo de mi alma, de mi mente. Un nuevo comienzo, toda una oportunidad para rescatar lo viejo que valía la pena y desechar el resto.
SO LET ME IN GIVE ME ANOTHER CHANCE
lunes, 17 de mayo de 2010
El poder del chantaje sexual
Astrid: Entonces si no es por eso, ¿para qué vas a tener novio?
Edurne: ¡pues para tener una relación!
Astrid: Bah, y ¿para qué vas a querer una relación? ¡Para tener el sexo asegurado! ¡Y a veces ni eso tienes!
Y es que es uno de los temas que suelo discutir a menudo con Edurne. Hoy hablábamos en la cafetería sobre la negativa a quedar hoy de su novio. Le ha dado razones y todo, pero no son suficientes para Edurne. Se lo ha advertido: no la va a ver en una semana porque ella no va a tener tiempo para quedar. Pero él no ha cedido, no puede y punto.
Edurne se ha pasado el resto del día de morros. Pero no se ha dado cuenta de una cosa: pidiéndome desesperada que le llame yo para intentar que él baje, y esa amenaza que luego no va a ser capaz de cumplir, no consigue nada. Solo darle a él el poder.
Sí. Porque vamos a dejarlo claro. Cada uno tendrá una relación por lo que sea. Edurne en su mundo de princesitas dice que el sexo no puede ser una razón, bien, si el sexo no es uno de los motivos por los que se mantiene una relación con alguien... Yo por lo menos, entonces preferiría comprarme un perro: babean menos, y solo echan mierda fuera de casa. O sea, porque al fin y al cabo, sexo es precisamente lo que te puede dar un tío y no un perro (siempre habrá excepciones de gente rarita degenerada). Total, que Edurne lo verá como quiera, y será que ahí en lo alto de la torre de su castillo el oxígeno no llega... Pero yo sé, que su novio como tío que es tiene el suplente de su cerebro en la entrepierna.
Así que sabiendo esto... ¡Cómo no aprovecharse! El sexo es poder. Y el poder... el poder es que simplemente mola. Total, que sabes el punto débil de tu enemigo ¡aprovéchalo! Cada vez que ella se muestra ansiosa y él se niega, le está dando poder. Cada vez que bajo coacción me obliga a mandarle un sms intercediendo a su favor, le está dando poder. A este paso poco le falta para acabar con el síndrome perruno (véase sindromes).
Ay princesita, que el príncipe no fue casa por casa con un zapato en la mano porque se habría enamorado, ¡sino porque Cenicienta le había prometido sexo otro día y él no se aguantaba!
Chicas, haber si nos lo metemos en la cabeza, de la misma manera que de nada sirve tener un vestido precioso si no tienes unos zapatos con lo que ponertelo... de nada te sirve tener el poder si no sabes utilizarlo...
martes, 11 de mayo de 2010
Desayunos de besos
La minúscula caja emitía una serie americana, de esas que pretenden ser progres pero gustando a todo el mundo, con un toque romántico y mucha comedia. Ese día tocaba un capítulo de lo más edulcorado. La protagonista preparaba el desayuno a su novio, amante o lo que leches fuera y se lo llevaba a la cama; y después de un romántico desayuno en la cama acababan haciendo el amor durante horas.
Parecía una señal, una especie de forma de inspiración divina. Suspiré y miré desde el sofá la cocina que quedaba a mi espalda.
Quince minutos más tarde entraba de nuevo en nuestra habitación. Me acerqué a la cama, y tanteando en la oscuridad lo encontré, para acto seguido subirme encima de él a horcajadas. Él, medio despierto, deslizó sus manos a lo largo de mi cuerpo buscando mi cara. Me incliné y le di un beso suave en los labios mientras él abría los ojos y a los dos se nos acostumbraban a la oscuridad.
Sentada así sobre él comencé:
-¿Sabes?
-¿Qué?-me acarició la pierna izquierda.
-Me había levantado y estaba viendo la tele, y aparecía una serie en la que una chica le prepara el desayuno a su chico. Todo así super bonito, casi como para vomitar, desayunan en la cama y luego hacen el amor durante horas...
-Aaa. Así que ¿me has preparado el desayuno?-Me pregunta sonriendo mientras se apoya en los codos para poder alcanzar a besarme. Le pongo un dedo en los labios parándolo riéndome.
-En realidad no. No me has entendido. La parte importante es la de después del desayuno...-digo maliciosa deslizando mi mano por su tripa hacia abajo.
-¿Y eso no debería venir después del desayuno?-pregunta divertido.
-Mmm... ¿tienes hambre?-Enarco una ceja-Porque si quieres nos levantamos y...-Digo mientras hago amago de levantarme.Pero él tira de mí mano hasta dejarme tumbada sobre él.
-En realidad no. Creo que me saltaré el desayuno. Tengo hambre... hambre de ti.
Y estuvimos comiéndonos a besos y demás el uno a otro durante horas y horas. Hasta reventar.
lunes, 10 de mayo de 2010
Un sueño sin fin
Harta de sentir las lágrimas rodando por mi cara y tu mano acariciándome mientras las secas. Harta de tus ojos que me miran amándome. Harta de esa sonrisa permanente de aires de suficiencia que tanto sabes que me gusta. Harta de tu brazo alrededor de mi cintura. De tu piel, de tu calor, de tus labios.
Pero sobre todo harta de despertar. Harta de despertarme desorientada buscándote a mi lado, para darme cuenta después, de que no estás. Harta de levantarme queriendo que nuevamente la noche llegue para poder volver a estar a tu lado. Harta de vivir en mis sueños y morir en mi realidad.
Así que por favor, te lo vuelvo a suplicar: no vuelvas. No vuelvas ofreciéndome el paraiso para después sacarme a rastras de él. Y si no me haces caso, si decides volver, si decides vagar como un fantasma por mis sueños, si decides llevarme en volandas todo lo lejos que nos permita mi imaginación, entonces...
Entonces, solo me queda suplicar por no despertar jamás.
jueves, 6 de mayo de 2010
Nostalgia de un baño
-¡Me has asustado imbécil!-Digo mientras sonriendo le pego un puñetazo en el hombro y me escabullo fuera del baño por debajo de su brazo. Rápida, cierro la puerta del cubículo. Sé que solo tengo unos segundos porque él es demasiado rápido y fuerte como para dejarlo encerrado. Salgo de los lavabos presurosa y al momento lo tengo ya caminando a mi lado.
-Te faltan reflejos eeh-le pincho.
-¿Y lo dices tu? Si te he atrapado antes de que siguiera te hayas dado cuenta.
-Mmm... no ha valido, estaba despistada-digo mientras pongo cara de circunstancias- Además-cambio de tema rápido- ¿tú no deberías estar haciendo algo? No sé, trabajando o trapicheando por ahí...
-Me he tomado el día libre para venir a ver esto. No está nada, pero que nada mal Astrid... joder...-Dice señalando a su alrededor.
-No... la verdad es que no...-digo aburrida.
-¿Qué pasa? ¿No era esto lo que tanto querías?-Se detiene a mirarme.
-Bueno sí, claro que sí, lo que pasa es que echo de menos lo de antes...-Miro al infinito, con esa nostalgia permanente en mi mirada.
Salimos a los jardines de la parte de atrás y avanzamos en silencio por el sendero entre los árboles. Hace un día precioso, sin una sola nube en el cielo. Miro hacia arriba disfrutando de la luz y el aire, sonriendo. Lo miro. El verano le ha sentado bien, está más moreno que nunca y lleva esos vaqueros rotos... El mismo me saca de mis pensamientos.
-Sí, en el fondo te entiendo. Entiendo que eches de menos lo de antes -Lo miro sorprendida- Es que los baños no son la mitad de buenos eeh...-se explica sonriendo malicioso y burlón. Lo pillo y tardo medio segundo en darle un empujón. Aun así le contesto sonriendo:
-¡Idiota! ¡No me refería a... a eso!
-Sí, claro-sigue riéndose, mientras; avanza poniéndose fuera de mi alcance.-¿Estás segura? Mmm...-Dice mientras con una sonrisa mala retrocede hasta quedarse a un metro de distancia de mí.
-¡Por supuesto!-Digo alzando la barbilla, superior- Ahora soy una mujer adulta.
-Ya, eso ya lo veo-Se ríe mirando mi falda de tubo y los tacones altos- Pero debajo de toda esa parafernalia sigues siendo la misma jajaja....
Me limito a finjir que lo ignoro y a seguir andando. Él, un metro por delante, anda hacia atrás mirándome con su mejor sonrisa de chulo. Antes de pensar siquiera que es lo que hago intento agarrarlo para darle una buena tunda por haber hecho que me sonrojara, pero él rápido, se aleja riéndose.
-¡Venga Astrid! Tendrás que esforzarte un poco más si de verdad quieres pillarme. Sigues igual de lenta que siempre-se burla.- pero bueno por lo menos lo intentas...
-Ahora verás-Perdiendo ya completamente la compostura me quito los zapatos y los dejo con el bolso en la hierba del borde del camino. Se ríe y se aleja unos cuantos metros más mientras me grita:
-¡Pues sí que echas de menos los viejos baños! Bueno, ¡a la compañía en los baños!
Me agacho, cojo uno de los zapatos y se lo tiro a la cabeza mientras me sonrojo. Lo esquiva y se ríe.
-¡Vamos Astrid! Demuéstrame que sigues siendo tú...-Y sale corriendo con el zapato en la mano.
Me quedo quieta un momento antes de echar a correr. Lo miro, a él y a sus vaqueros rotos... "Joder, como echo de menos ese baño..."Pienso, y salgo corriendo tras de él mientras una sonrisa pinta mi cara.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Dejemos pasar el tiempo
-¿No te gustaría que se detuviera ahora el tiempo?-le dije mientras acariciaba su mandíbula. Pensativo y serio me contestó:
-Mmm no, la verdad es que no...-Me dio un beso rápido y fue después hacia la cocina.
Me dejé caer en la almohada, entre enfadada y temerosa de qué sería lo que había ido mal. Deseché la idea sacudiendo la cabeza. No, si algo iba mal no era culpa mía y la noche pasada había sido genial, de eso estaba segura. Así que decantándome por el enfado inmisericorde contra él por su destructiva respuesta; me senté apoyada contra el cabecero, con las piernas encogidas y los brazos cruzados, mientras fruncía los labios. Entonces lo vi llegar por el rabillo del ojo. Llevaba una taza de café en cada mano, podía incluso olerlo.
Se sentó en el borde de la cama y me ofreció una de las tazas. Frunciendo los labios todavía, negué con la cabeza y seguí en la misma posición. Él riéndose la dejó en la mesilla.
-¿Qué te hace tanta gracia?
-Tú.
-Oh me alegra resultarte graciosa al menos.-Dije balánceandome mientras se me hacía agua la boca ante el olor del café recién hecho- ¿Y porqué te resulto tan graciosa?
-¿Y porqué yo te cabreo tanto como para que no quieras ni el café por la mañana?
-Yo he preguntado antes, venga, contesta.
-Antes tú.
-No.-respondí enfurruñada.
-Pues vale.
Y nos quedamos en silencio. Yo sin saber donde mirar y los labios fruncidos, y él observándome mientras se bebía su café. Al final con un repentino impulso, las palabras salieron despedidas de mi boca sin poder aguantar más.
-Vale está bien, es que no lo entiendo... cuando has dicho antes que no te gustaría detener el tiempo, ¿lo decías en serio?
-Claro.-Dijo divertido.
-¿Por qué?-Salté enfurruñada. Y al final las palabras que me tenían tan preocupada se atrevieron a salir de mi boca: es que... ¿es que no ha estado bien? quiero decir ¿no estamos bien?
Me miró divertido por encima de su taza y tardó unos segundos en responder:
-Detener el tiempo es lo que menos me gustaría en este momento. Solo quiero que siga pasando y pasando...-Se tomó unos segundos, mientras yo contenía las lágrimas y la rabia que me inundaba- porque, ¿te haces a la idea de la de ocasiones de hacer el amor que perderíamos sino fuera así? Quiero que el tiempo siga pasando y pasando; para que podamos bebernos el café por las mañanas, fumarnos el cigarro en el balcón y hacer el amor una y otra vez.
Me agarró de la barbilla y riéndose ante mi cara sorprendida me dio un beso corto, pero apasionado, de esos que te dejan con ganas de más y volvió a irse a la cocina a por otro café antes de que yo pudiera decir nada. Me quedé quieta un par de segundos, sonriendo, antes de coger mi taza de la mesilla, beber un sorbo y pasarme la lengua por los labios saboreándolo.
Me encanta el sabor del café por la mañana, sabe a... a tantas cosas...
martes, 4 de mayo de 2010
Porro no es igual a polvo
Ayer fue Edgar el encargado de hacer que me descojonara. Cuando me aburro suelo jugar con él un rato. Oye, hay quien ve la tele, se vicia a los juegos del facebook, se pinta las uñas o dibuja garabatos. Yo tengo a Edgar. Además las nuevas tecnologías me permiten hacerlo desde la comodidad de mi casa y a cualquier hora del día. Total, que así es como me entretengo cuando me aburro.
Y ayer me aburría. Me aburría y mucho. Así que abrí el msn y ¡bingo! Ahí estaba conectado. Le abrí una ventana y lo saludé lo mas efusivamente que se puede saludar a alguien por msn. Pero me entró el hambre y me fui a la cocina a por algo. Así que me fui a la cocina dejando el ordenador tal cual estaba. Total, que para cuando llegué me había saludado ya, pero se había ido. En fin, me tendría que consolar con la compañía de mi sandwich... bueno, tampoco era tan trágico, al fin y al cabo las funciones cerebrales del sandwich y de Edgar eran similares.
Me terminé mi sandwich y empecé con un par de cosillas que tenía que redactar para el día siguiente hasta que de repente Edgar se conectó y me abrió una ventana saludándome otra vez. Así que empezamos a hablar, bueno yo a jugar... y lo peor es que él se cree que a ligar. ¿Que me lo veía venir? Ja, por supuesto, cuando el va yo ya he ido y vuelto a la pata coja y con tacones, pero es que me gusta marearlo que es lo divertido.
Lo sé, soy mala... y me encanta. Total que a ratos pasaba de lo que me decía y otras me mostraba de lo más interesada, y al final acabó por emocionarse (WHAT FUCKING SHIT HAS HE IN THE HEAD??!!). Se emocionó y empezó a preguntar: podíamos quedar un día ¿no? Nos fumamos un porro, estamos un rato y tal... Hace tiempo que no estamos juntos y tal... blah, blah, blah.
Oye el plan mola. Fiesta, un porro... bueh, ¿por qué no? Y eso le dije. Y ya acabó por decidir tirarse a la piscina: y podíamos liarnos!
Pero se le olvidó comprobar que la piscina tuviera agua... Ai, cuando aprenderá...: No gracias ya sabes que yo no quedo para esas cosas, esas cosas surgen, pero lo del porro si que me apetece.
Y acto seguido me despedí dejándole con dos palmos de narices. Lo de "esas cosas surgen" lo añadí porque aunque las ondas cerebrales de mi sandwich fueran mayores que las suyas sé que interpretará esas palabras de la manera correcta y llegará a la conclusión de que no está todo perdido (así es él de optimista), algún día coincidiremos... y así, ese día, ya sé que tengo porros fijo. Pero lo que sé que él todavía no ha pillado ni llegará nunca a pillar, es que sí, el porro nos lo fumaremos pero es lo único que va a tener en la boca.
Cielo mío, porro no es igual a polvo. Mi sandwich lo habría pillado.
domingo, 2 de mayo de 2010
El plan anti-plan
El plan de ayer era sencillo: salir, beber y disfrutarlo. Salí y bebí, eso no me lo quita nadie. Pero lo de disfrutarlo ya es otra cosa.
Al principio todo iba más o menos bien, amigos y risas, muchas risas. Hasta que todo empezó a torcerse. Podría montar un drama y decir que entre unos y otros la liaron tanto que hubo malos rollos, miradas asesinas y lenguas de habla mortales a lo largo de toda la noche, así como algún que otro demasiado afectado por el alcohol que terminó más mal que bien la noche.
Pero entonces sería la dramática princesa que se desespera ante una mala noche. Y... me niego a eso. No, no y no. Porque ninguna de las veces que estuve a punto de optar por ponerme a gritarles a todos para que se comportaran vale una décima parte de lo mucho que me hicieron reír. Así que me pongo a nadar en las lagunas (¡y mares!) mentales de esta pasada noche y me ahogo de la risa. Porque quién me iba a decir a mí que me iba a poner gallita e iba a acabar diciéndole a un tío que me saca veinte centímetros de alto que si se iba a atrever a pegarme. O que iba a dejar que me torturaran garabateándome el antebrazo con una dedicatoria sincera y preciosa que tardará su tiempo en borrarse. O que en vez de cenar en el restaurante acabaría haciéndolo en la calle descojonándome de mí misma. O que dejaría que mi Yara me peinara y repeinara una y otra vez para luego encerrarnos en un baño de metro y medio por metro y medio para sacarnos fotos y más fotos.
No. Ninguna de esas miles de cosas entraba en mis planes. Y quizás fuera lo mejor. Si no no habrían tenido ni una pizca de gracia. Desde luego fue el plan anti-plan perfecto.
PD para anónimo: ¡me alegra muchísimo que te guste el blog! i´m sorry, no puedo poner la edad. Dices que te identificas con lo que escribo, es genial es uno de los objetivos ;) pero si dijera la edad quizás habría gente que dejaría de hacerlo perdería la magia, pasaría a ser demasiado mayor o demasiado joven... Besitos!
sábado, 1 de mayo de 2010
No estoy para ti
Ante la imposibilidad de que usted tenga ningún plan mejor que ofrecerle le sugiero que intente contactar con ella otro día..., o nunca si lo prefiere. Ella lo prefiere.
viernes, 30 de abril de 2010
Aquí y ahora
martes, 27 de abril de 2010
Pour mon amour: C´est fini.
Je sais qui je t´aime, je sais qui je t´adore. Mais je souffre avec ton silence, avec ton affront. C´est por cela que c´est fini, mon amour. Mon coeur ne peut pas supporter plus douleur. Je m´ai rappelé qui je ne pouvais aimer déjà...
C´est por cela que... C´est fini.
Gracias por curarme de mi estúpida obsesión por el amor...
jueves, 22 de abril de 2010
Esclava del resto
Sería perfecto si fueran fieles a la verdad... pero no. Dicen que que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras, aunque no es del todo cierto. Somos dueños de lo que el resto interpreta sobre nuestras palabras. Y la etiqueta que nos cuelgan.
No. Es verdad. No soy una princesa, no llevo una corona, no me interesa que me acompañes hasta el portal. Prefiero leer o jugar al poker antes que ver un programa de cotilleo. Canto a grito pelado con una voz que es de todo menos angelical. Y soy una de las personas más desordenadas del mundo. No busco un cuento de hadas simplemente porque hace años encontré uno y resultó un cuento de terror donde todo dolía demasiado. Odio la frivolidad. No me gusta llorar en público porque me hace sentir desprotegida. Pero...
Sí. También es verdad. Soy una mujer. Adoro leer, bailar y reír. Fumo y bebo porque me gusta. Hablo con quien quiero y escucho; escucho a aquellos que quiero. La música me hace sonreír, tarareo hasta de dormida. Y también, como a muchas mujeres y hombres, me encanta ir de compras. La ropa, los zapatos, el maquillaje,... en fin, son parte de mí, pero no lo suficientemente grande para que resulte frívola. Hago las cosas más extrañas del mundo, pero solo porque sé que me van a hacer feliz. Odio que se me infravalore y se me juzgue sin conocerme, porque no soporto los prejuicios.
Soy feliz siendo quien soy y estoy satisfecha conmigo misma. Es más, estoy orgullosa de ser lo que soy...
Hasta que alguien lo ensucia. "No eres una princesa, no eres mujer" parece ser el lema. No cuentas, no vales. Duele y mucho. Porque nací mujer y estoy orgullosa de ello, pero eso no supone que tenga que cruzar las piernas cada vez que me siento o mirarme las uñas como si fuera lo más importante en este mundo. O aún más, que tenga que buscar algo que realmente ya no quiero. Porque una mujer tiene que buscar al amor de su vida, casarse y tener hijos... O eso dicen. Y si no quieres eso, es que tú... tú no eres una mujer. Entonces ¿qué soy? ¿Un hombre?
Me río. Es gracioso. ¿Yo pensar como un tío? Es una broma. Tengo humor, adoro el humor. Pero los días pasan y "algo" hace que esa broma se convierta en etiqueta. Algo que pesa. Que pareces llevar marcado en la frente, como un tatuaje. Y duele como si te estuvieran clavando ahora mismo la aguja... Y no parece haber suficientes lasers para borrarlo. Te estigmatiza. Te hace esclava. Esclava de un supuesto. Esclava de esa opinión, del resto.
Nunca más serás esa chica que adora reír, bailar y leer. O que fuma. O que se compró ayer unos zapatos nuevos y escucha esa otra música. No. A partir de ahora serás solo tu etiqueta. "Como un tío". Y serás de ese grupo. Tu opinión como mujer queda invalidada ("Astrid no cuenta, que está con los tíos") y eso te aplasta. Aplasta tu feminidad, lo que siempre has sido, lo que ves en el espejo y tanto te gusta. Y aunque son tonterías, tonterías que en realidad sabes que no son ciertas... Duele. Pero no lloras ni te quejas. Algunos dirán: "claro, porque eres como un tío". Pero no. Ni lloro ni me quejo, porque si lloro me siento desprotegida y se me corre el rimel, y no me quejo porque entonces dirán que estoy "poniéndome gallito... como un tío".
miércoles, 21 de abril de 2010
y él dijo: hoy quiero esa barbie
Todas expuestas como en un gran supermercado esperando a que venga el niño caprichoso a comprarte. Y te compra. Te compra con halagos, miradas y sonrisas. Y te dice que dentro de poco estaréis juntos. Que pronto jugará contigo. Pero que de momento tiene que jugar con otra. Y tú esperas, olvidada en el baúl a que él se canse de esa otra. Y por fin llega el día. Pero... No. Parece ser que la otra tiene ahora un nuevo accesorio, un nuevo vestido, un nuevo descapotable a juego. Vamos, que viendo que iba a irse a jugar con otra, por fin ha cedido y está dispuesta a arrodillarse delante suyo y bajar con sus besos más allá del ombligo de él, o ha descubierto que de repente no le parece tan malo agacharse a recoger cosas delante de la cam...
La cuestión es que tú no llegas siquiera a salir del baúl. Y te resignas. Y cuando ya te has resignado, ¡zas! Algo ocurre y él deja de jugar con ella. Busca en su agenda de teléfonos, y te encuentra a ti, muñeca inocente, en su baúl...
Y hoy me queda la duda de si Áfrika, recien sacada del baúl, jugará con él. Dice que hablará con él, y yo le pregunto:
-Ya... hablar del tipo: hablo con él como amigos por el msn pero ya está, o... ¿oye vámonos a hablar a esa calle sentados en un banco durante la noche?
Porque la diferencia es brutal. En los dos casos va a haber lenguaje, solo que de diferente tipo... Áfrika se ríe. Tanto Ela, como Áfrika, como yo, sabemos que Áfrika, en el fondo, ya lo ha decidido, jugará con el niño si él quiere... ¿o no?
Bueno, tiempo al tiempo. Ya se verá. Como le decía a Ela, en esta situación yo veo tres posibilidades: Líate con él y carpe diem, vive la vida. O ni lo toques, no te merece, te ha tratado como una mierda. O... Juega. Juega a que realmente quieres algo, juega a que lo vas a llevar al séptimo cielo y cuando la cosa empiece a calentarse... Chao. Dile adiós y déjale con cara de gilipoyas. Enséñale que barbies hay muchas, pero mujeres no tantas. Acaba de perder a una.
Yo tengo claro porque opción optaría. Supongo que soy una una mujer mala y cabrona (¡gracias!), es todo un halago. Pero yo no soy Áfrika. Y ella tiene que elegir, y elija lo que elija hacer, haya o no haya kens por medio, si la hacen daño, si no se lo hacen y acaba casándose... siempre me tendrá aquí. Es lo que tienen las hermanas y barbies. La unión siempre hace la fuerza... ¿Por qué os creíais si no que había tantas barbies y tan pocos kens?
viernes, 16 de abril de 2010
Sobre las nubes
No puede decirle que le quiere, no abiertamente por lo menos. No puede acariciarle. No puede besarle. Incluso estando tan cerca es tanto lo que la separa de él... Pero nada importa, no si puede estar a su lado. Si durante media hora ella es el centro de su mundo, como para ella lo es él todo el tiempo.
Nada importa. Todo vale. Ni la desgana por la mañana ni el sueño por la noche la impiden, ni levantarse pensando en él, ni acostarse con una sonrisa sabiendo que lo tendrá en sus sueños.
Hay amores platónicos. Imposibles. Al alcance de la mano pero que se desvanecen en cuanto intentamos siquiera tocarlos. Duele, y Afrika llora. Llora por ese imposible, llora por esa locura que supone que se acelere su corazón cada vez que lo ve. Piensa y piensa, y todos sus pensamientos lo llevan a él. A ese amor inalcanzable. Las lagrimas inundan sus ojos, un nudo en la garganta la impide respirar, el dolor la oprime el pecho... pero vale la pena. Se secará los ojos, vestirá su cara con su mejor sonrisa y seguirá adelante. Porque el mismo amor que la hace caer en el vacio, es el amor que la hace correr sobre las nubes.
jueves, 15 de abril de 2010
Un juego de niños, un juego para mí
Reúnamonos con nuestros equipos. Tú con el tuyo, yo con el mío. Dicen que antes de un partido hay que calentar muy, muy bien; así que, por si no lo había echo suficiente ya en casa, agarro una botella de vodka. Mientras, quizás comente técnicas con el resto del equipo: ¿avanzo por la banda hasta él? ¿o me quedo en la defensa esperando? Las oigo contestarme y comentarlo aunque creo que no escucho realmente, ¿por que cuando he hecho yo caso a alguien que no fuera yo misma? Pero me distraen, que es lo que necesito antes de jugar para templar los nervios.
Y llega la hora. Y partimos al campo. Hay un largo recorrido, y esperaba verte en la previa, o quizás entrando, pero nada. Entro al estadio y sigo sin divisarte. No importa, dejo la chaqueta y el bolso, enciendo un cigarro. Miro a mi alrededor, por ahora nada. Así que juego. Juego a entretenerme, y bailo, bebo y río, y al cabo de un rato incluso se me ha olvidado que te estoy esperándote a ti, a mi mayor contrincante esta noche.
Entonces, alguien de mi equipo grita tu nombre. Me interrumpo en medio de una carcajada y me giro mientras el corazón me late tan fuerte como para hacer que me duela el pecho. Miro y te veo. Con una sonrisa tímida, bajo la mirada. Siempre lo hago, no puedo aguantar la tuya. Pero no pienses que por ello vas a ganarme. Mi equipo avanza hacia ti, yo me quedo rezagada. Prefiero dejarte para el final. Entre besos y saludos por fin llega mi turno. Le doy un par de caladas a mi cigarro, "lástima" pienso, y lo tiro casi entero. Ha llegado la hora de jugar.
Levanto la vista y sonrío. Pretendo decirte con los ojos lo que tú y yo sabemos que no soy capaz de decir con mi boca. Pero no me paro demasiado en tus ojos, esos ojos peores que el mejor regateo cuando estás llegando al area; peligrosos, me pierdo en ellos y me dejan siempre atontada. Te doy dos besos, y te abrazo. Quizás te pregunte que tal te va, quizás esa sea mi técnica. Pero no puedo saber como contratacarás, no sé que me dolerá más oír salir de tu boca, que te va bien o que te va mal. Entonces se hará el silencio. La musica seguirá sonando en los altavoces, la gente riendo y cantando y algún que otro gritando para llamar a un amigo. Pero para nosotros, se hará el silencio. Como en una burbuja. Y ése, ese juego que apenas durará un minuto antes de que algún arbitro venga a interrumpirlo, será el partido final. Un partido silencioso, pero a muerte. Donde miles de ideas, miradas, sonrisas o mordidas de labios de esas que hago cuando estoy pensando... se entrecruzarán. Y entonces, tal como había empezado terminará.
Algún arbitro al que odiaré a muerte parará el partido, a no ser que tú decidas retirarte antes. Eso sería lo peor. No hay nada más parecido a una derrota que ese tipo de victoria. Pero el juego terminará. Y alguno de los dos se excusará para irse. Pero por mucho que el partido termine ¿alguno seguirá en el juego?
Yo me quedaré seguramente sin saber si tú sigues jugando, y si lo haces, a qué. O si no te parece una tontería olvidada ya de niños. Pero sí, yo sí sigo. En un juego rídículo y dañino para mí. En un juego en el que parezco más fuerte, menos loca, más simple. Pero yo no soy simple y tú lo sabes. Aunque no sé si eso es suficiente para que comprendas que todo es producto de ese juego, en el que mientras juego nada me puede dañar, nada puede llegar a hacerme daño. Y por eso juego. Juego y juego... juego a que es mentira que te quiero.
lunes, 12 de abril de 2010
Cuando Venecia rivalizó con Madrid
Pero aún así, a veces, incluso los más reacios a ir de vacaciones, si se les presenta una buena oferta, se apuntan. Porque a veces lo que importa no es el lugar sino la compañía: mientras que yo no movería un dedo por unas vacaciones familiares, no necesito siquiera preparar una maleta para irme con los amigos. Incluso unas vacaciones en solitario, en algún lugar en el extranjero, recóndito, que explorar a base de callejear. Quien ame viajar sabrá de lo que hablo.
Hoy él me dijo que piensa ir a Venecia. "Algo cursi, ¿no?" pensé. Me gusta Venecia pero ¿como para ir a pasar unas vacaciones salvajes? No. Venecia es algo más romántico. Y eso le dí a entender. Se rio, una y otra vez. Además, añadí, aquí tengo fiesta, alcohol y mi gente, todo lo que necesito... y conseguir todo eso fuera no es tan facil.
Oh, yo tengo amigos allí; me dijo. Olvidate de L y Madrid, y ven conmigo. Ven conmigo a Venecia. No vayas a Madrid, ya verás como te lo vas a pasar mejor.
¿Venecia? Demasiado lío, era más sencillo, rápido y seguramente divertido mi otro plan; pensé. Fui yo la que se rió entonces. No, no, allí no hay fiesta; le dije.
¿Que no hay? conozco gente a allí, vente conmigo a Venecia, tendrás toda la fiesta alcohol y demás que quieras; dijo controlador, tendrás todo eso y más.
Y de repente... de repente Venecia rivalizó con Madrid.
Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.
Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.