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jueves, 24 de junio de 2010

Mi frío corazón

Es la noche de San Juan. Una noche especial, mágica; se supone. ¿Lo ha sido realmente?

El nudo del estómago me disuadió de beber, quizás fue una señal. Así que me coloqué con Yara a base de porros. Sentía que volaba... hasta que me estrellé. Contra él. Contra el único que conseguía que me temblaran las piernas, contra el amor de mi vida, contra el tío que más dolor y felicidad me ha causado en la vida, contra el tío del que había dicho que me olvidaría.

Quería pensar que era fuerte, que podía resistirme, que podía decirle: "¡sal de mi vida cabrón!" Pero no. Demasiados años, demasiadas cosas vividas junto a él. Solo conseguí mantenerme seria y darle a entender lo mucho que puede joder que una persona tarde semana y media en contestarte un maldito mensaje.

¿Tienes que ser así de fría? Pregunta. Y a mí se me rompe el alma en pedazos todavía más pequeños, y me río. Por no llorar, claro. ¿Yo fría? Bah no, solo se me congeló el corazón de esperarte.

Se puso a discutir con Ela sobre el tema. Yo pasé y seguí con Yara. No quería acercarme a él, por si acaso.

Miradas cruzadas. Su grupo se iba, el mío se quedaba. Hizo amago de llamar a alguien en mi dirección, y yo justo me di la vuelta para mirar hacia allí. Casi chocamos, otra vez. Me miró, abrió la boca olvidándose de a quién iba a llamar, y me dijo si quería que quedáramos hoy.

No. Lo siento, estoy ocupada.-Le digo.

Me mira con resignación.

-¡Es verdad!-Me defiendo.

-Vale, vale-Dice lléndose.

Era verdad. Voy a estar ocupada el resto de mi vida; y es que todavía debo reunir los millones de pedazos de mi corazón roto y tratar de descongelarlo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Preguntando al personal, vol. I: ¿Se puede estar enamorad@ de dos personas al mismo tiempo?

En circunstancias normales lo que la gente opine sobre estos temas me importa tanto como que Plutón al final sea o no planeta(aunque que dejen de marear ya el asunto dios), principalmente porque a estas alturas tengo asumido que no demasiada gente comparte mi perspectiva del asunto y es inútil discutirlo. Ni ellos me van a cambiar, ni yo voy a intentar cambiarlos a ellos. Total, que suelo preferir no discutir estas cosas.

Pero llevaba una semana dándole vueltas al asunto: ¿se puede o no se puede? Y como ni yo misma lo tenía muy claro he decidido usar el método encuesta. Es rápido, sencillo, y a la gente le encanta contestar encuestas (menos las telefónicas claro). En serio, les encanta. Hoy un par casi se me echan encima.

Así que como he encontrado mucha colaboración al respecto he pensado en empezar a hacerlo más a menudo, siempre es curioso. La verdad es que esperaba el resultado contrario. Esperaba a princesitas que esperan a su ÚNICO príncipe azul, pero parece ser que incluso las princesitas bailan con más de uno en el baile. He aquí los resultados:



Gana el SI 13 a 5. I think so. Bueno y luego está Edgar con su "no sé"... cielo mío, con lo que no sabes se podrían escribir unos cuantos libros, los suficientes como para llenar la biblioteca de la universidad de Salamanca... pero en fin. Me habría gustado hacerle la pregunta a más gente pero la comunicación está... bien, vamos a dejarlo en difícil.

Lo que más me ha sorprendido es que la gente se muestre tan rotunda en el sí porque sé que ni la mitad de ellos se esperan la consecuente pregunta que va a tener su respuesta. Ya veremos sus caras... y sus respuestas. Yo sigo apostando por el sí, incluso conociendo la siguiente. Bueno, ¿y tú que opinas?

domingo, 2 de mayo de 2010

El plan anti-plan

Realmente sigo sin entender por qué ni para qué hago yo planes ¡si nunca sale nada como quiero! Todo hay que decirlo, a veces me salen mejor, de tal manera que al día siguiente cuando me levanto de la cama tengo que llamar a algunos testigos para que vengan a declarar bajo juramento que todo pasó tal cual lo recuerdo, rellenen mis lagunas mentales y analizemos juntos minuto tras minuto la noche. Solo entonces me quedo tranquila. ¡Pero no siempre es así! Otras veces mi plan no es que no salga perfecto, es que fracasa estrepitosamente explotándome en la cara como una gran bomba; provocando que pase el día siguiente vagando por la casa con una manta sobre los hombros y un cuenco de cereales como consuelo.



El plan de ayer era sencillo: salir, beber y disfrutarlo. Salí y bebí, eso no me lo quita nadie. Pero lo de disfrutarlo ya es otra cosa.



Al principio todo iba más o menos bien, amigos y risas, muchas risas. Hasta que todo empezó a torcerse. Podría montar un drama y decir que entre unos y otros la liaron tanto que hubo malos rollos, miradas asesinas y lenguas de habla mortales a lo largo de toda la noche, así como algún que otro demasiado afectado por el alcohol que terminó más mal que bien la noche.



Pero entonces sería la dramática princesa que se desespera ante una mala noche. Y... me niego a eso. No, no y no. Porque ninguna de las veces que estuve a punto de optar por ponerme a gritarles a todos para que se comportaran vale una décima parte de lo mucho que me hicieron reír. Así que me pongo a nadar en las lagunas (¡y mares!) mentales de esta pasada noche y me ahogo de la risa. Porque quién me iba a decir a mí que me iba a poner gallita e iba a acabar diciéndole a un tío que me saca veinte centímetros de alto que si se iba a atrever a pegarme. O que iba a dejar que me torturaran garabateándome el antebrazo con una dedicatoria sincera y preciosa que tardará su tiempo en borrarse. O que en vez de cenar en el restaurante acabaría haciéndolo en la calle descojonándome de mí misma. O que dejaría que mi Yara me peinara y repeinara una y otra vez para luego encerrarnos en un baño de metro y medio por metro y medio para sacarnos fotos y más fotos.



No. Ninguna de esas miles de cosas entraba en mis planes. Y quizás fuera lo mejor. Si no no habrían tenido ni una pizca de gracia. Desde luego fue el plan anti-plan perfecto.



PD para anónimo: ¡me alegra muchísimo que te guste el blog! i´m sorry, no puedo poner la edad. Dices que te identificas con lo que escribo, es genial es uno de los objetivos ;) pero si dijera la edad quizás habría gente que dejaría de hacerlo perdería la magia, pasaría a ser demasiado mayor o demasiado joven... Besitos!


Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.

Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.