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domingo, 26 de febrero de 2012

Renovación.

Estoy de renovación personal. Pronto le tocará a esto. Pronto, espero.

jueves, 26 de enero de 2012

Desde cero.

La anterior entrada, la que ahora mismo he publicado, lo escribí ya hace algo de tiempo. Ahora me siento bien como para publicarlo.

Me encuentro en un proceso de desarrollo interno, pero para eso he necesitado vaciarme antes. No deseo, no quiero, no temo, no sufro, no amo y no odio. No hay nada. Estoy vacía. Nada me atrae. Existen cero estímulos.

Pero hay que empezar desde ahí, desde la nada, desde cero.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

En muy variados procesos.

Lo que escribí ayer es una de las consecuencias del final de mi noche del sábado. Y es que acabé en su casa. Y como mi memoria es tan genial, me dejé una de mis pulseras favoritas. Todavía tenemos que aclarar lo de los pendientes. Pero objetos materiales a parte, supongo que tengo mucho sobre lo que reflexionar. Claro que podría excusarme diciendo que todo es consecuencia de que estoy enferma, y es que cada vez que me toca me pongo mala -tanto metafórica como literalmente!-. Y esta vez ha sido la peor, quizás porque fue la mejor con él. No sé. Estoy confusa. Tampoco quiero darle muchas más vueltas, al fin y al cabo él no tiene ningún tipo de interés en mí más allá de lo del otro día.

Dejando a ese extraño ser a parte, Karl insiste en venir a verme. Que estoy mala, no muriéndome! Lo agradezco muchísimo, es un cielo, pero ahora mismo visitas son lo que menos quiero, solo quiero descansar, recuperarme y estar cuanto antes otra vez al cien por cien. Al fin y al cabo el trabajo se me está acumulando, me ha costado tres llamadas, dos correos electrónicos y unas cuantas comunicaciones dejar todo dispuesto para que mi mundo no se eche a perder en el tiempo que voy a faltar.

Mientras tanto, muchos líquidos, todos sin nada de alcohol -dios mío lo que daría por un vodka con lima ahora mismo- y cero cigarrillos -aunque sé que por muy mal que esté acabaré fumándome uno tarde o temprano-.

Supongo que lo que más me ha complacido de todo esto es ver que mi mundo avanza y se mantiene, aunque tenga que vigilarlo con el termómetro puesto.

domingo, 30 de octubre de 2011

Y todo se reduce a eso.

La noche de ayer fue algo más que extraña. Como todavía arrastraba el catarro de la pasada semana -con faringitis y cosas varias incluidas según la doctora- me vestí a capas, tipo Shrek y decidí salir con todos a celebrar el cumple de Saray con los chicos.

Karl, David, Aitor, Enzo, Jon... incluso luego vino Bucay -pero se fue pronto que se va de puente hoy con la novia- y nos encontramos con Jake. Plagada de altibajos, comencé la noche entre pastillas  -sigo mala- y cervezas.

Aitor preguntaba que me pasaba, que estaba silenciosa. No, silenciosa no, solo pensando. Karl también se quejó de mi falta de atención, que no era tal, pero bueno. La noche avanzaba, oír a Aitor, Karl y Jake improvisar es un gusto aunque acabé molesta con Aitor por un comentario sobre mi ex. Me río con David mientras vamos a orinar, es tan puro...

Aitor acaba por marcharse, como ya hizo Bucay, y nuestro grupo va disminuyendo. De ahí hacia la plaza, litros y litros de cerveza por medio. La verdad es que David hizo de repartidor de una manera asombrosa de buena. Karl y Enzo optan por irse, nosotros acabamos a la puerta de un garito.

El tiempo pasa, fluye, todo va bien, hay alcohol y tabaco. Entramos, pero está petado, consigo una cerveza y es lo único que hago, seguir bebiendo. Al final David, Saray y Jon se piran... nos quedamos Jake y yo, solos sin saber muy bien por qué. Yo me entretengo hablando con unos chavales que me pretenden narcotraficante valenciana, divertido, hablamos reímos. Y cuando me empiezan a agobiar simplemente menciono a mi "esposo", no sé cómo pero cuela y me dejan en paz. Jake por su parte habla con una chica. Pero nos acaban desalojando, y echamos a andar.

Un bocadillo y una estatua. Él con el primero y yo con la segunda, nos basta para maravillarnos a estas horas de la mañana. Empieza a hacer frío y seguimos andando, yo me dejo guiar al fin y al cabo no sé dónde estamos, así además de hablar me da tiempo a pensar sobre ciertas cosas. Llegamos al metro y cada uno por su lado. Pero soy imbécil, he bebido demasiado y yo qué sé qué más, la cuestión es que me acabo saltando mi parada. Así que vuelta para atrás y regreso a casa, con la luz de la mañana cegándome; para llegar y tras tantas charlas con tanta gente, darme cuenta de lo sola que me sentía.

martes, 11 de octubre de 2011

Al futuro.

¿Conocéis esa sensación anterior a la tormenta? ¿Esa calma, esa tranquilidad artificial, ese clima apaciguado que no parece irradiar más que paz y felicidad? Yo sí, y muy bien.

Tan bien que he aprendido a ver las señales, a saber que la ausencia de nubes es en sí una señal, porque se está más tiempo abajo que arriba. O tal vez no, pero lo notamos más. La cuestión es que he desarrollado una sensibilidad especial para estas cosas.

Mientras que al principio me pillaban por sorpresa y no tenía más que conformarme y levantarme, pronto aprendí a visualizarlas en el horizonte y a temerlas. Son detalles imperceptibles a la razón, pero no al subconsciente. Ahora, ya he pasado esa fase. Ya no sólo las veo, sino que las preveo; como cuando te despiertas de repente un minuto antes de que el despertador te taladre los oídos. Y sobre todo, ya no las temo; porque no dejo que me hagan caer.

Ahora me calzo las katiuskas, me pongo el chubasquero y agarro el paraguas con fuerza. Si mantengo la cabeza lo suficientemente fría incluso me acuerdo de subir el volumen de la música para no oír siquiera los truenos. Así que ven, porque no me vas a derribar esta vez.

domingo, 9 de octubre de 2011

Delirios enfermizos

Ayer antes de ponerme irremediablemente enferma y aceptar que la fiesta tendría que esperar al siguiente sábado, estuve dando una vuelta con Bucay. Hablábamos de esos seres pequeños que la gente encarga -sin saber los costes adicionales- que no hacen más que hacérselo encima y berrear; bueno, Bucay los llamó hijos pero al final eso es lo menos importante. La cuestión es que cuando me despedí de él, camino a casa, estuve pensando en las familias, los extraterrestres, los niños y demás cosas extrañas del universo hasta que una turbadora conversación tuvo lugar entres las dos partes de mi cerebro:

-Estaría bien tener novio. Estaría requetebien.
-¡¿Para qué?!
-No sé, la gente parece feliz.

Tras esto la voz racional de mi cerebro tuvo que callarse y dejar que yo, árbitro suprema, cavilara sobre ello. Es verdad que parecen felices aunque quizás es en el "parecen" donde está la clave. Al fin y al cabo tener pareja es de lo más angustioso. Cuántas veces habré oído a la gente referirse a la otra persona como "mi mitad", "mi todo", etc. o decir "sin ti no soy nada", "sin ti me muero"... Joder tía, pues muérete ya y déjanos tranquilos. Aparte de la evidente cursilería que encierran estas chorradas, hace pensar que una persona está incompleta -mi mitad- o no es nada sin la otra! Pero ¿qué clase de amor propio es ese? Me dan escalofríos solo de pensarlo.

Sin embargo es verdad que parecen de lo más felices -y lo son, por experiencia propia. Ayer mismo echaba de menos eso. Alguien que me abrazara en la cama mientras me moría de frío y no hacía más que estornudar hubiera estado bien. Que me trajera chocolate caliente, me arropara, me diera mimos, me dijera cosas bonitas,... Sí, habría estado "requetebien".

Pero siendo sincera, es que yo soy muy pragmática. A ver qué hago con el tío de turno cuando vuelva a estar bien, y es que esto solo son delirios de la enfermedad -esperemos-.

miércoles, 22 de junio de 2011

Obviamente, esto era imprescindible


Debiera pedir disculpas, pero tardaría demasiado tiempo y es que mira que Karl tiene paciencia conmigo ¡indescriptible! Hace ya mucho tiempo que dibujó algo para mí y que yo prometí que subiría, como se suele decir: más vale tarde que nunca.

Hay muchas formas de valorar un regalo, una cosa cualquiera. La gente suele hacerlo por su valor monetario, marca,... yo lo hago por la persona que me lo ha regalado, esto es lo más grande que me podías regalar. Tan grande como tú, Karl.

sábado, 12 de marzo de 2011

Oh nana...

Son casi las once de la mañana. Y me tomo mi café delante de mi amado teclado. Suena Rihanna con su "whats my name?" y desafino mientras la canto.

Estoy tranquila, porque me espera un día largo. Muy largo uff. Último sábado de carnaval y yo todavía tengo que comprar veintemil cosas para esta noche.

Pero me lo tomo con calma. Con un café y el sol entrando por la ventana, el mundo se ve de otro color. Y me gusta.

Juego con la barra de labios entre mis dedos y dibujo un corazón en mi muñeca. ¡Dios cuánto me quiero!

domingo, 6 de marzo de 2011

O ser como todas u olvidarlo.

Quiero correr hasta caer de rodillas dolorida. Quiero fumar hasta marearme. Quiero tomar café y alcohol hasta vomitar. Dios, y quiero golpearlo. Pegarle y sollozar mientras me susurra que me calme. Volverme a pegar, que me inmovilice y que me bese sin permiso. Que sea un beso salado de reconciliación, un beso entre sollozos convulsos por mi parte y caricias en el pelo por la suya.

Quiero dejar atrás toda la mierda y empezar algo nuevo. Ponerme unas gafas de sol, una falda, auriculares y salir a pasear por allí. Cerrar los ojos e inspirar, para al abrirlos encontrármelo de frente. Preguntándose si acaso soy yo de verdad, hasta que le sonría y me acerque rápida a besarle.

Que no queden dudas, que pueda ser como todas. Y que si no... que si no que lo olvide, porque sino no será para mí.

jueves, 27 de enero de 2011

Posesivos

Es mi novio. Es mi amiga. Es mi rollo. Es mi hermano. Mío, mío, mío. ¿Por qué nos empeñamos en poseer a las personas más allá del plano físico? Sé perfectamente que no sirve de nada, al fin y al cabo, la llave de mi alma la guardo en una caja fuerte de la que olvidé la contraseña y... no, no existen más copias.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Café por la mañana

Cierra los ojos, posa tus manos sobre el teclado, tararea tu canción y escribe. La poesía saldrá sola.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cuando no se puede, no se puede y...

La noche pudo haber sido perfecta, fui yo quien la cagué. Bueno yo y los dj´s con esa música pro-migraña. Pero sobre todo yo.

Y es que lo tenía todo... ¡menos a él! Maldita de mí por no saber conformarme, pero es que llevo las ganas de lucha en las venas. Todos la tenemos, aunque algunos más marcada que otros.

Como me decía Patri "¡Astrid! ¡Marca territorio!" y juro que lo intenté. Pero en fin, una cosa es marcar territorio, y otra ir a la caza de la zorra de turno o enjaurlarlo entre tus brazos... y ESO NO GRACIAS.

Se hizo lo que se pudo y más. Los tacones, el vestido, el pelo... pero no pudo ser. Lo bueno es que bailé, desfasé y estuve con toda esa gente que adoro.

Y es que cuando no se puede, no se puede y... bailas, sonríes, ríes, bebes, olvidas. MENTIRA. Varias de mis nenas se preocuparon por mi por estar tan upset... pero juro que era más culpa del dolor de pies que por el chaval.

Total, reventadas todas. Cinco y media de la mañana y no podíamos ni con nuestra alma. Así que me colgué a dos de ellas, una de cada brazo, y allá que fuimos a la búsqueda de un taxi.

El taxista, un tío muy cachondo, tenía ganas de charla. Así que entre él y las chicas se pusieron a arreglar mi vida amorosa... ¡o más bien a liarme la cabeza todavía más! Y ya de paso a hundirme en la más mísera misería. Y es que decidieron tras discutirlo mucho que si no me había liado con el chaval, es porque estuvo tonteando con otra. Que si no bailaba conmigo no era porque se encontrara mal y se fuera a ir a casa (se fue a casa), sino porque se encontraba mal porque no se había liado con la otra.

Bueh, porque tenía demasiado sueño para darle vueltas al tema cuando llegué a mi cuarto y caí rendida que sino mi cerebro habría acabado en paralisis o con una trombosis después de ese bombardeo.

Mis amigas, el taxista. Gente maja. Mi amor, chico increíble. Y yo, solo yo. Decididamente seguiré fiándome de mi instinto, pero la verdad es que ya no tengo muchas ganas de luchar ¿o sí? No sé. Quizás haya llegado la hora de simplemente... Estar con quien realmente me quiere. =)

domingo, 17 de octubre de 2010

El cine de las butacas malas

Está al lado de la academia del British. Ésa a la que iba a estudiar inglés los viernes por las tardes. No es demasiado grande, las butacas son malas y la disposición de la sala todavía peor. Solo he ido una vez en toda mi vida. Aun así guardo un recuerdo increíble y genial de él, de esa vez.

Fui con él. Yo me escapé antes de la clase para llegar a la sesión de las ocho y cuarto, corrí escaleras abajo y por la calle, hasta llegar a la parte delantera. Ahí estaba él, esperándome. Sentado en el banco. Sonrió, sonreí. Como ya he dicho las butacas era incomodas, la película no valía para mucho pero tampoco es que la siguiéramos demasiado. Me bastaba tenerle al lado dándome la mano, besándome, susurrándome hasta hacerme reír. Desde ese momento amé ese cine.

Hacía mucho tiempo que no pasaba por ahí. Hoy lo hice y me paré simplemente a mirarlo, con cariño, con añoranza.

-Qué raro que esté cerrado hoy...-dije extrañada.

-No, es que lo han cerrado para siempre.-Me dijo al oírme una señora que pasaba por ahí.

Me acerqué sin poder creerlo. Pero sí: los carteles de estreno eran de mayo, la ventanilla mostraba una oficina vacía y la parte de dentro se veía llena de basura a través de la reja de la persiana.

Falta de audiencia, supongo. Y ¡pluff! lo cerraron. El tiempo pasa, las cosas cambian. Pero no solo se acabó el cine de las butacas malas... creo que también se me acabó el amor. Yo habría ido todas las semanas de mi vida para que lo mantuvieran abierto... de la misma manera que habría pasado el resto de mi vida con él para poder seguir amándolo cada día un poquito más.

miércoles, 30 de junio de 2010

Tiritas y agua oxigenada

Me siento a tomar el café y pienso en el día de ayer. Lo pasé con Ela. Tuvimos mucha charla, risas y algún que otro lloro. La han herido, pero doesn´t matter porque sé que pronto volverá a estar bien. Ella es fuerte, ella es pura energía, ella es simplemente... Ela.

Ahora duele, las heridas siempre lo hacen. Y más dolerá cuando toque curarla con agua oxigenada para no dejar que se infecte. Pero todo acaba por curar y cicatrizar ¡y en ocasiones ni siquiera quedan marcas!

Pero me duele tanto verla así, me duele tanto no poder hacer nada para ayudarla. Si ella quisiera, yo lo daría todo por ella, porque ella es todo. Son muchos años ya, muchos años entendiéndonos, desentendiéndonos, odiándonos y queriéndonos. Sobre todo eso, queriéndonos.

Es mi apoyo, mi esperanza, mi luz cuando no sé qué hacer. Soy su osito, la loca que hace que ponga los ojos en blanco, la que puede (¡jodeos chicos!) quedarse dormida encima de su pecho.

Si llora, muero. Si ríe, resucito. Sé que, pronto, todo esto pasará y ella volverá a ser la de siempre. Pero mientras tanto, sabe que yo seguiré aquí con vendas y tiritas para curarla y hacer que duela menos.

Ela, aquí Astrid. Estés donde estés, estoy contigo.

lunes, 28 de junio de 2010

Cerrado por reformas

-Lo tengo cerrado por reformas.

-¿El qué? ¿El blog?

-Eso también. Mon coeur...

martes, 22 de junio de 2010

Mi cocina, mi café

Está preparando café en la cocina. Para mí, él no bebe café. Eso me sulfura. No el echo de que no lo beba, sino que me lo prepare a mí. Solo yo sé hacerlo como a mí me gusta. Se da la vuelta y enarca una ceja.

-¿A qué hora llegaste ayer? Ni te vi cuando llegué yo de madrugada...

-Pues la verdad es que no lo sé.

-¡¿Cómo que no lo sabes?!

-¡No! ¡No lo sé! ¡Llegué fumada y tus ronquidos no me dejaban ver la hora en el reloj!

Y salgo con la barbilla alta, mientras me mira boquiabierto. Una salida triunfal. Llego a mi habitación y me río. Sí, el olor del café por las mañanas me vuelve loca.

domingo, 13 de junio de 2010

Ese persistente nudo en el estómago

Brilla el sol, ligeramente. Dani sentado en el sofá intenta no dormirse esperando a que Nati dé señales de vida. Siente un nudo en el estómago y ya está exhausto. Lleva toda la mañana de arriba a abajo. Se ha fumado media caja de Lucky, bebido agua, duchado y cambiado de ropa. Y Nati ni se ha inmutado.

Luego un ataque de romanticismo le a poseído y ha preparado el desayuno para la chica. Después de todo, el polvo había sido la hostia. Había preparado todo en una bandeja y dispuesto para que en cuanto sintiera cualquier ruido en la habitación se levantara para llevárselo. Quizás era ya hora de asentar la cabeza, pensó, quizás esa era LA chica.

Pasó una hora y Nati seguía sin aparecer por esa puerta. En la tele aparece un anuncio de seguros. El nudo en el estomago se hace más insistente. Mira la bandeja del desayuno. De un salto se levanta, se pone sus pantalones y zapatillas de running, tira la bandeja de desayuno a la basura y garabatea una nota que deja en la mesa de la cocina.

Sale rápido del apartamento con las llaves en su bolsillo. Nati se despertó sobresaltada en esa cama extraña al oír un portazo. Se desperezó, y con la camisa de Dani a modo de vestido se dirigió a la cocina en busca de sus cosas. Encontró un papel garabateado: "Cuando te vayas cierra la ventana por favor".

Después de todo, el polvo no había sido para tanto.

Fuck you!, ¿más alto? FUUCK YOOUU!!

Hice lo imposible. Lo que pensaba que para mi era imposible, claro. Decir esas palabritas que tanto me cuestan, abrir mi corazón de par en par (puaag.. ahorrémonos las cursiladas los domingos por la mañana o no conseguiré retener mi estómago después del sábado), y todas esas cosas que si no fuera porque las piernas me tiemblan hasta pensar que me voy a caer de morros cada vez que te veo no haría con menos de dos botellas de vodka en sangre.

Total, que para qué negarlo. Produces un efecto hipnotizante en mí. Todo lo demás queda muy atrás cuando me miras, me tocas, me besas,... Y no puedo desear más que perderme en una isla desierta del pacífico dondo solo estemos tú y yo. Pero llega el día siguiente y actúas como cualquier otro imbécil del montón, haciendo que me pregunte donde quedó mi amigo, mi exnovio y amor, porque tiene que haber sido que los extraterrestres te han abducido, no más. No veo otra explicación.

Pero al final, me llega el momento de afrontar que mi exnovio, amigo y amor es un imbécil como cualquier otro. Y que yo no soy más especial para ti que para mí el mechero que pierdo cada semana. Así que me cabreo, me digo lo estúpida que soy y me convenzco de no volverte a hacer caso por el resto de mi vida... ¡Pero vuelves a aparecer a la semana! Y vuelvo a flotar y a soñar con una isla desierta.

Agg es un círculo vicioso, y a mí los vicios me pierden. Aunque sé que debo dejarte ir, porque al fin y al cabo hasta el olor del tabaco en la ropa me dura más que tú. Total, que decido pedir ayuda. Es el primer paso ¿no? Ahí están mis chicas dispuestas a escucharme y a ponerte a parir cuando nunca han tenido una sola palabra de reproche para ti. Y eso me decide, tomo impulso y lo hago. No más tentaciones. Borro tu numero. Se acabó, te cerré la puerta; y me río.

Porque poco me importa ahora mismo. Quizás dentro de unos días me entre el mono, pero lo combatiré con sesiones de terapia; no se puede decir que no tenga gente dispuesta a ayudarme a hacer que te piten los oídos todo el día.

No sé si será el café, Lena Meyer con su canción de Satellite, o que no llueve; pero hoy sonrío al pensar que nunca más te vas a meter en mi vida.

Gracias por esas cosas que no se pueden contar, y por todas aquellas que quizás debimos decirnos. Y también, que te jodan por todas ellas.

martes, 1 de junio de 2010

Con un café en la mano: La amistad entre sexos

Hay quien dice que es un mito. Otros que existe pero es muy difícil de mantener. Algunos que siempre hay intenciones ocultas, y unos pocos que nunca debería haber problema para que funcionara.

Y hasta ahora yo era de estos últimos. Nunca me había parecido difícil mantener una amistad con alguien al que quisiera como amigo, nunca. Y menos con David. El tío con el que podía mantener una conversación de borrachos sin perder la dignidad, el tío con el que podía hablar de todo, comer patatas a las tantas de la madrugada, probar la cerveza por primera vez, con el que podía sentarme horas en un callejón en silencio mirando al infinito sin que fuera incómodo y sentirme reñida de modo cariñoso por fumarme un cigarrillo. Ése es mi amigo, esa soy yo.

No puedo soportar la idea de que ahora él sea ese que se declaró y yo esa que le besó, que le di esperanzas por no perderlo, cuando en realidad lo único y mejor que me une a él es su amistad.

Diría que está todo perdido, que es irrecuperable. Que nunca podremos volver a ser amigos. Bien, no sé si será el café o que es todavía demasiado pronto, pero desde luego hay algo que tengo claro: haré lo imposible por recuperar su amistad. Quien dude de que podamos, no nos conoce. Ni a él, ni a mí.

jueves, 27 de mayo de 2010

Reneé sin tiempo y Rebeca sin dar señales de vida

El móvil no dejaba de sonar. Desde las profundidades de su cama, entre las sábanas; Reneé tanteó con su mano sobre la mesilla. El despertador cayó con un golpe sordo. "Mierda tendría que comprar otro más", pensó; ya iban cuatro en el último mes. Siguió tanteando, alrededor de la lámpara, la novela de Pérez Reverte,... hasta al final dar con él.

-¿Si?-contestó asomando entre las sábanas.

-¡Tía! ¿Dónde te metes? ¡Llevo días sin verte! ¡Tengo ganas de fiesta joder!

-¿Eh? ¿Ana? Joder tía, que he estado a tope toda la semana y hoy tengo todavía más movidas... ¿Por qué no llamas a Rebeca o Sara?

-Sara está liada y ¡Rebeca anoche desapareció! ¡Se piró ella sola de fiesta y no sé nada de nada! ¡No me coge el móvil!

-Un momento-Reneé se incorporó-¿Cómo que anoche? ¿Qué hora es?

-Las once de la mañana, chica desde que lo dejaste con Aarón no sabes ni en...

-¡Mierda! ¡Me he quedado dormida! Me tengo que ir, te dejo, ya llamaré yo a Rebeca y si eso salimos esta noche ¿vale?

Y sin darle tiempo a contestar colgó y corrió hacia la ducha. Mientras salía y buscaba algo decente que ponerse llamó para avisar que llegaría en veinte minutos, treinta rectificó cuando vio su falda favorita manchada de café. Suspiró, le esperaba un duro día...

Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.

Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.