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sábado, 25 de junio de 2011

Primer fin de semana de fiesta: S.O.S. y demás fórmulas de emergencia

Este último año estuve en un especie de... ¿cursillo? sí, podríamos llamarlo así, pues eso, estuve en un cursillo para perfeccionar mis ilimitados y geniales conocimientos. La cuestión es que tantas horas semanales, cuando no me lo saltaba porque me aburría bastante -qué queréis que le haga-, hacen que acabes relacionándote con el resto de integrantes. Entre ellos encontré a un forofo del libro IT de Stephen King, que yo misma adoro. No faltaría decir que congeniamos enseguida, era una bonita amistad de cursillo, y solo amistad, porque así a bote pronto calculo que me saca entre diez y 17 años, y aunque tenía barbita y era un encanto yo no tenía mayor interés en él que en el maldito cursillo.

Bien, y qué; diréis. Pues nada, antes de ayer mis chicas y yo iniciamos nuestra marcha a las fiestas de un barrio perdido pero con mucho encanto, tras una sustanciosa cena y grandes cantidades de alcohol. Como dato, solo diré que llegó un momento en el que la cerveza y el vodka me sabían más bien parecidas. Pues estábamos nosotras mezclándonos entre los agraciados por nuestra presencia, desfasando y bailando como si no hubiera mañana, y bebiendo como si intentáramos acabar con la producción rusa de vodka, cuando de repente topé con mi compañero del cursillo forofo de IT.

Lo típico, charla amistosa de qué es de tu vida -mientras yo pensaba a ti qué hostias te importa, pensamiento que me callé porque soy toda una señorita-, qué mona que estás -bueno esto empieza a acojonarme y es que si te has dado cuenta ahora es que tienes problemas de visión- y demases. Cuando el contacto corporal fue a más mis alarmas saltaron, pero como era un tipo majo y todo eso pues no saqué mi instinto homicida a relucir.

A los cinco minutos me metió boca. Me aparté, me escaqueé como pude con promesas vagas de "después del concierto ya nos vemos que yo ahora voy a bailar y tal..." y huí en pos de mis chicas. Las puse rápidamente al corriente de lo ocurrido como buena reportera de guerra que soy, eso sí, restándole importancia -al fin y al cabo el tío era muy majo- y riéndome pensando en lo gracioso de la anécdota.

Todo habría super "funny" sino fuera porque el tío no dejaba de rondarme cuál buitre a un animal moribundo. Agg desde luego mi paciencia ya sí que empezaba a estar moribunda, pero por educación y porque cualquier persona que ame IT merece un poquito de margen, no le di importancia y seguí a lo mío.

Bailando, bailando y bailando. Y de vez en cuando, de reojo, lo veía cerca de mí, demasiado cerca como para ser simple coincidencia. Como a mí hacer paracaidismo sin paracaídas no me gusta demasiado, reuní las chicas y pedí que, en caso extremo, pusieran en marcha el protocolo de emergencia salvar-a-tu-amiga-de-las-garras-de-un-tío-y-que-siga-la-fiesta.

El plan era sencillo, si el tío se me acercaba demasiado o me agarraba o lo que fuera, sin darle tiempo a nada ellas intervendrían. El plan fue todo un éxito, depende por donde se mire. Cuando el tío pasó de "rarito que no deja de mirar" a acosador sexual y no dejaba de venir e intentar abordarme, sin saber yo muy bien por dónde, de repente aparecía un mano que tiraba de mí en dirección contraria y me sacaba del atolladero. Cuando ya me empecé a cabrear con el plasta de turno, las chicas ya ni cortas ni perezosas simplemente se metían en medio y me arrastraban hasta formar una zona segura a mi alrededor. Dios como las quiero.

Risas, muchas risas. El tío confuso -parece ser que el alcohol no dejó supervivientes entre su ejército neuronal- no entendía nada, y el resto de gente miraba divertida la escena entendiéndola de sobra. Póbrecillo, casi me dio hasta pena. Pero es lo que tiene pasearse sudando feromonas y arrimándose a quien te ha dicho que te des la vuelta para no volver. De lo malo, lo mejor: nos reímos mucho, bailamos todavía más y nos sabemos un bloque inquebrantable contra sobones. Girls rocks y punto.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Ela y su carrera amorosa-pseudocirco

Si es que iba siendo ya necesario. Después de estar un poco demasiado desconectada del mundo online, vuelvo con fuerzas renovadas y miles de cosas que teclear.

Dedicaremos el día de hoy, a una mujer que cada día me sorprende más, y es que no gano para sustos cuando de su carrera amorosa se trata. La última brutal y surrealista ocurrió hará ya varios meses (me disculpo por la tardanza) y es hoy cuando me he decidido a hacer una recopilación de sus rollos-líos-o-como-leches-queráis-llamarlos.

En su más tierna infancia (sí, hasta Ela ha tenido de eso) apareció aquel al que llamaremos Berto. Ella era ingenua y él también, por qué no. Tras múltiples charlas online, risitas y todas esas cosas monas que hacíamos por aquél entonces, y alguna que otra intervención de moi aquí presente, pasó lo que tenía que pasar. Un glorioso día, de esos en los que el verano parece cercano, quedaron y Ela tuvo su primer beso. Que no fue tan sencillo eh, ya que fue en casa de ella, y no os hacéis a la idea de lo que cuesta evitar a todo un bloque de vecinas cotillas.

Pero por cosas de la vida, o más bien de la testosterona acumulada del género masculino, el niño decidió pues que él no quería nada ahora que se acercaba el verano ya que iba a estar lejos. ¡Ja! ¿Lejos? ¡Será cerca! Cerca de las tetas y boca de otra porque vamos...

Pero bueno la vida siguió con sus más y sus menos, y Ela y su happy face. Es entonces cuando entrará en escena el siguiente: Héctor. Héctor, un año mayor que Ela, fue su primer rollo casual cargado de drama. La historia fue bien hasta las fiestas de cierto pueblo cercano. Después de habernos pillado la cogorza del mes andábamos por la playa, lo cual en nuestro estado de embriaguez era lo mejor (no duele si te caes al suelo) y el ambiente estaba asegurado. Yo que iba sobria (no, no me amamantaron con alcohol), junto con un par más estábamos intentando que Ela mantuviera las formas, lo cual era complicado porque entre el jaleo que había y que las demás también le habían dado a la botella... Total, que en una de esas la perdimos de vista. Tardamos poco en localizarla (lo que tardé en darme la media vuelta) y ahí estaba, a la entrada de la playa, al lado del paseo. Pero tenía compañía... Nos acercamos, pero para cuando llegué el tío en cuestión ya había puesto sus manos sobre ella. Casi la besa, casi. No llegó a hacerlo porque Ela, sin siquiera saber donde estaba se balanceaba adelante y atrás como un niño con pañales, y llegamos justo justo.

Todo habría quedado en un susto de "qué malvada gente ronda por ahí aprovechándose de chicas inocentes" de no fuera a ser por las malas lenguas. La historia, tergiversada y poniendo a Ela de puta para arriba, llegó a oídos de Héctor, que se enfadó y enrabietó hasta decir basta. Un día de fiesta en una discoteca, tras juegos previos, Héctor y Ela retomaron su rollo casual sin dramas. Y así estuvieron hasta que se acabó, al fin y al cabo, todo lo bueno se acaba ¿no?

Entonces apareció Larson y después otra vez Berto. Y es que Ela, como muchas de nosotras, es reincidente cuando se trata de hombres. Lo de Berto ocurrió en carnavales... y es que ¡ay los carnavales! Porque en los siguientes de otro barrio, fue Iván (novedad, ya que nunca antes se había liado con alguien que no conociera de antes).

Es después de esto, con la llegada de otro verano cuando entra en juego mi juguete favorito. Sí ¿qué pasa? Ela y yo compartimos. Y es que Edgar pasó las fiestas de dos de nuestros barrios habituales con Ela perdidos bajo las estrellas en algún sitio montando su particular fiesta.

Pero ay! la reincidencia... y es que no hay terapia de choque aún contra Berto, y ese mismo verano... Cayeron. Ya con práctica en lo que viene siendo esquivar a las vecinas cotillas y con mucha más experiencia a sus espaldas, y desde luego sin la misma inocencia del principio. Para fumarse un verde decían... fumar al final no sé si lo harían, pero que rememoraron tiempos pasados... seguro.

Bah, al final fue una época de vaivén, sin nada más allá del aquí te pillo aquí te mato si exceptuamos a Héctor.

Pero entonces apareció Iñaki. Casualidades de la vida quisieron que coincidiéramos en otras fiestas con el chaval (¿por qué empiezo a tener la sensación de que nos pasamos la vida de fiesta?)y resultó que una de nuestros contactos lo conocía. Iñaki, que se había encandilado con Ela, consiguió contactar con ella a través de nuestro contacto. Es aquí donde comienza una espiral de adicción para Ela, casi tan fuerte como la que tenemos con los cigarrillos o la fiesta.

Y es que estuvieron una temporada quedando, pero Iñaki que era algo más mayor que Ela, pretendía ir quizás algo rápido. Algo a lo que Ela no estaba dispuesta. Y entre que si sí que si no, Ela decidió que se acabó. Pero la carne es débil y como la mayoría de nosotras, Ela es carnivora a tope. Así que vuelta con él, y fuera otra vez; y así como si fuera uno de esos bailes típicos del oeste: adelante y atrás, adelante y atrás. Asta que paró la música. Todavía hoy hay algo de resentimiento contra Iñaki en Ela por haberla metida en ese círculo vicioso, y todavía hoy las miradas entre ellos cuando se cruzas son bien curiosas. Pero eso es otra historia... ¡así que sigamos!

La vida siguió su curso y llegamos a (como no) un viaje que hicimos con fiesta incluida. Allí fue otro compañero de viaje el que cayó, una bonita cosa de una noche que no volvería a repetirse. Y es así como acabamos en... ¡otros carnavales! Será ahí donde Abel y Ela, en casa de Laura esa noche, iniciarán su lío para seguirlo más tarde en un fin de semana de casa rural. Lo cual es curioso, porque si vemos las vueltas que da la vida, descubriremos que es Laura la que al final mantiene una relación con Abel ahora (pero esa es también otra historia).

Al tiempo y tiempo, y es que entonces entra en juego el tipo más reciente. Quizás con el que ha mantenido la relación más tóxica: Y es que eso era una relación a tres en toda regla. El chaval, al que conoceremos como Blink, no solo andaba metido en un rollo tipo casual con Ela, sino que mantenía una relación estable con otra chica desde hacía tiempo. Cuando nuestra protagonista tuvo noticias de aquello le pidió explicaciones a Blink, que más ancho que largo le dijo que no mantenían una relación que de vez en cuando salían por ahí pero nada más. Ela, cegada en su círculo, aceptó sin darse cuenta de que quizás eso se les estaba yendo de las manos. Y es que la gente es cotilla, de lengua larga y retorcida y afirmaban que Ela era "la otra". Al final, todo quedo como una relación "a trois" que con el tiempo se fue apagando hasta que un buen día, con aplausos por mi parte, eso terminó. Y no es que yo esté en contra de las relaciones liberales ni mucho menos ¡me requeteencantan! Pero siempre y cuando todas las partes lo sepan (cosa que dudábamos sobre la otra chica) y todo el mundo lo acepte. Pues eso, al final terminó y paradojas de la vida, aunque Ela no quiere ver a Blink ni en pintura, ahora mantiene una cordial amistad con la otra chica (que por cierto, dejó a Blink: ¡chicas unidas, jamás serán vencidas!)ya que es camarera de vez en cuando en nuestro bar favorito.

Y así se cerró otro círculo vicioso y otra rana que volvió al lago.

Esta historia termina en el pasado verano, quizás algunas recuerden la entrada que dediqué a nuestros "amigos" holandeses, pues eso, que no solo yo me hice amiga de ellos. Ela está de acuerdo conmigo en que Holanda es un país maravilloso por cuestiones... llamémoslas antropológicas.

En fin... y es que si echamos la vista atrás menudo zoo el de Ela. ¿De dónde han salido semejantes especímenes? Los únicos decentes han sido los de una noche... ¡y quizás porque no les dio tiempo a fastidiarla! La gota que colma el vaso ocurrió hace un par de meses cuando Ela me contó la proposición que le había hecho un antiguo compañero de clase (del que yo no tengo recuerdos, pero esa es mi memoria, nula como siempre). Fue por msn, chat o cualquiera de esas pseudo-formas de comunicación y fue tal cual:

Espécimen de otro planeta: -¿Tienes novio o alguien en mente?
Ela: -No, la verdad
EDOP: -Es verdad, ya me acuerdo que eras un poco rara y tenías carácter...
(Ela en su interior flipando, algo así como... wtf?): ¿rara? ¿por qué?
EDOP: No sé, te recuerdo así pero tenías algo que en su tiempo me gustó. Un día de estos me gustaría dar una vuelta contigo...

Yaaaa claro, ahora se le llama "dar una vuelta"... Supongo que no hará falta decir que la respuesta de Ela fue una negación total y que hizo todo lo posible por evitar nuevos contactos con semejante especimen. No, si ya lo decimos nosotras, nos falta el latigo para ser domadoras en el circo.

sábado, 5 de marzo de 2011

Hombres y te quieros

Hombres... causa mayor junto al alcohol de la mayor parte de nuestros problemas e indispensables si no tienes pilas.Tan indispensables que, en ocasiones, acabamos enganchadas a ellos algo más de lo que nos gustaría. Y eso trae consecuencias... ¡Sino que se lo cuenten a Edurne!

Ayer me la encontré y empezamos a ponernos al día, cuando me lo contó no pude dejar de imaginar que clase de inmundas, terribles y macabras torturas habría empleado yo en su caso para cargármelo. ¡Ella se reía! Ufff, maldito amor.

Pero a lo que iba, la cuestión es que el lunes pasada recibió una llamada de su chico: Le digo que TENÍAN QUE HABLAR, QUE ERA SERIO y que PREFERÍA HACERLO A LA CARA, que ÉL SIEMPRE LA QUERRÍA, etc. etc. para después soltarle que ¡encima hasta el viernes nanai de la china! Edurne sobrevivió a la semana a base de apoyo humano femenino e inspiraciones profundas. ¡Y por fin llegó el viernes!

Rauda y veloz nuestra protagonista bajó de su casa a encontrarse con su estresante novio puesta en lo peor, mientras medio mundo se mordía las uñas esperando noticias suyas. Llegaron, frente a frente y tras muchas vacilaciones el tío le soltó: Te quiero.

Efectiviwonder nenas y nenes, esa era la gran confesión. Que la quería, que la quiere, que la querrá. Está claro que de ser yo la protagonista de esta historia, el tío en cuestión habría seguido queriéndome bajo tierra, pero con el alivio a Edurne se le olvidó la semana y el estrés y simplemente lo besó.

¡Cómo para no! Con lo que le ha costado que por fin el chaval se abra. Y mientras me contaba todo esto se reía y reía, y es que hombres...

Causa principal de nuestros problemas junto al alcohol... pero y es que ¡como nos gustan a nosotras los problemas!

miércoles, 28 de julio de 2010

Soy boomer

Me encanta ser la unica que me conoce a mi misma en miles de kilometros a la redonda. Lo amo, I love it. Malditos teclados extranjeros, no os asusteis por la falta de tildes o alguna que otra consonante. Los odio, I hate them, es imposible escribir algo decente.

Pero hay algo mas que odio, este donde este. Y es hacerle falta a alguien y no estar ahi para tenderle una mano. Pero hoy me creo boomer, o como hostias se diga. Si, si; ese que se estira tanto. O quizas la madre de "Los increibles".

Porque hoy busco el sol, me situo y se mas o menos por donde queda mi tierra, y mi gente. E intento tenderles una mano. A Ela, a Pili. A ellas que tanto me han dado, a ellas que tanto las quiero. Y me estiro y me estiro, atravesando tierras y mares para poder llegar hasta ellas. Take my hand, la podeis ver? Bah, no hace falta. Solo que sepais que esta ahi, para vosotras. Ahora grito y grito, muy fuerte. Hear my voice, la podeis oir? No es necesario, solo que sepais que ahi esta, animandoos y diciendoos lo que vosotras ya sabeis. Que todo va a salir bien, y que pronto todo lo malo se habra ido.

Siempre es dificil, y mas ahora que estoy lejos, poder estar ahi con vosotras. Pero no importa, para mi estais aqui. En mis pensamientos. Y esta, esto que escribo, soy yo. Solo para vosotras. Para suplir todo eso que no podeis ver mio, pero que esta ahi con vosotras. Mi mano, mi voz. Continue, I love you.

domingo, 18 de julio de 2010

Tener a tu ex cerca y vivir para contarlo Vol. I

Recién levantada de la cama, con muchas horas de sueño acumuladas y todavía pensando en los sucesos de la fiesta de ayer, voy a hacer un pequeño esfuerzo por Sweet Mischief, por mí y por lo que viene siendo todo el colectivo femenino; porque esto ya pasa de ¡negro heavy!

Nadie lo sabe, o por lo menos yo no. Nadie sabe el por qué de que los ex tengan ese especie de poder de atracción y manipulación sobre nosotras, hasta el punto de que da igual las putadas que te haya hecho, que como lo veas y el alcohol corra por tus venas... caes. O no, igual él no quiere nada contigo; igual solo quiere desesperarte y volverte loca hasta el punto de que por tu cumpleaños mandará una camisa de fuerza. Si es así el efecto puede ser devastador: tu ego y autoestima pueden pasar de estar por las nubes a estar a la altura de los tacones que antes tan bien te parecía que te quedaban y que ahora crees que te hacen gorda (WHAT FUCK!?). Porque es que basta ver a tu ex para sufrir todo tipo de reacciones secundarias, desde pérdida de autoestima pasando por aumento de la capacidad de hacer el ridículo hasta pérdida de la voluntad y caida en sus brazos (ya sea literal o no).

Pero, mujeres del mundo, ¡no desesperéis! Porque aunque yo ayer no fui el mejor ejemplo de ello... se puede evitar. Sí. No es fácil, of course, pero se puede evitar y/o sobrellevar mejor. Así que aquí va el principio de "Tener a tu ex cerca y vivir para contarlo"

Tener a tu ex cerca y vivir para contarlo Vol. I: Como conseguir ser alérgica a él.

1. A ver alma de cántaro, empezemos por el principio. Si es tu EX por algo será, ¡recuerda por qué cortasteis!

2. Niña, mírate y míralo. Piensa en cada uno de sus múltiples y horrorosos defectos (es feo, tonto, se ríe como un burro,... ¡lo que sea!)y luego mírate a ti. A ti que has salido hoy de fiesta, a ti que vas monísima y te has arreglado al detalle. ¿De verdad te vas a rebajar a pensr siquiera un momento en él? Bah, ¡no!

3.Ahora mira a tu alrededor. Sí, guapa; el mar está lleno de peces; ¿por qué quedarte con un besugo?

Entrega del siguiente fascículo del manual próximamente.

martes, 6 de julio de 2010

Con un café en la mano: El poder femenino

¿Quién se ha negado alguna vez a darle un cigarrillo al tío bueno que te viene en la playa marcando músculo y que te sonríe como diciendo "tú dame un cigarrillo que yo te doy el mundo"? Pues nadie, o casi nadie. Yo por lo menos si el tío me sonríe, indiferentemente de que me guste o esté bueno, se lo doi. Me gusta que la gente sonría, me hace sonreír.

Total, que el sábado pasado, escasa de tabaco y sobrada de alcohol en sangre decidí que había llegado la hora de hacer yo lo mismo. Más como experimento que como otra cosa, que si quiero tabaco voy y compro. Pero bueno, ¡por probar que no falte!

Mujeres del mundo, noticia (de sobra conocida, pero no por ello menos importante): los hombres no piensan, es su entrepierna la que dirige sus impulsos motores. No solo me fume unos diez cigarrillos by the face sino que encima como no recordaba a quien le había pedido ya, ¡un par de ellos me dieron dos veces!

Alguno hasta me daba charla, otros chapa, y uno que podía haber pasado por mi abuelo me miraba (WHAT FUCK!??). En fin, que si el Estado sube el tabaco y estás en crisis la solución para el tabaco es matemática, exacta y 100% eficaz:

Mujer + Sonrisa+ (Alcohol en sangre) + (Alcohol en sangre del tío)= Cigarrillo asegurado.

*Alcohol: 6 euros el cubata
*Sonrisa profident: lo-que-coño-valga-la-pasta-de-dientes-que-utilices
*El paquete de tabaco que te ahorras: -4 euros
*Tú, tu sonrisa, y tu desparpajo con el alcohol ya en sangre y el piti en la mano: No tiene, ni nadie puede ponerle, precio.

domingo, 20 de junio de 2010

Bendito Karma

Lo mucho que da de si una charla entre chicas, algo para beber y un par de cigarrillos.

Era inevitable que por un momento no saliera a relucir mi mal de amores. Y por qué no, también toda mi vida amorosa. Total, que hacemos un análisis completo. Y recuerdo a mi juguetito olvidado. Y como estamos de confidencias pues lo digo.

-¿Sabéis con quién me apetece liarme ahora mismo? Con Edgar.

Se ríen. Soy una reincidente en cuanto a hombres. Me divierten y cuando me cansan... al baúl de los juguetes, hasta que vuelvo a acordarme de ellos.

Juré que a Edgar no volvería a sacarlo por inmadurez mental... pero es que la parte física la cubre de sobra y seamos sinceras... ¿hay alguno mentalmente maduro? Pues eso. Además como dice Abi: un clavo saca a otro clavo. Afrika no está de acuerdo pero opina que un poco de diversión no hace mal a nadie. Y Ela, Ela simplemente se ríe.

Y deben de ser cosas del Karma que tres horas más tarde él oportunamente decida hablar conmigo por el correo. Sonrío, esto ya es pan comido. Así que le sigo el rollo y el tío pues se alegra, ya hace tiempo que lleva intentándolo.

Pero no me quedo satisfecha, ¡yo no quiero una noche! ¡Yo quiero mil y una! No una relación, of course. Pero quiero mi juguete disponible siempre que quiera. Así que se lo digo, y él no llega a entender del todo lo que quiero. Normal, ni siquiera yo lo tengo claro. Pero se lo explico más o menos y es entonces, en el momento en el que me dice que "lo que yo quiera" cuando me doy cuenta de que lo tengo agarrado por los huevos (¡yujuu!).

Pronto nos veremos. Ya se verá como va la cosa. Ya se verá si lo mantengo como muñeco favorito o acaba de nuevo en el baúl. No tengo nada que perder, y divertirme seguro que me voy a divertir.

Ha debido de ser en recompensa a la santa paciencia que tengo últimamente con todo el mundo. Me encanta el Karma.

martes, 15 de junio de 2010

Un día especial

Escojo mi conjunto más mono de ropa interior, me lo pongo y me miro en el espejo; perfecta. Deslizo las suaves medias por mis piernas blancas y sonrío, me gustan mis piernas. Busco el vestido que mejor me sienta y tarareo la canción de uno de mis ídolos. Saco mi baul de maquillaje y busco esa barra de labios suave que tanto amo. Me la paso ligera por los labios y antes de que pueda contenerme y pensar lo que estoy haciendo, le doy un beso al espejo. Me río, me encanta la marca de pintalabios en mi gigante espejo. Sí, soy toda una cría; pero una cría feliz. Unas gotas de perfume en mi cuello y un brazalete en mi muñeca. Busco esos zapatos tan monos que hace tanto que no me pongo y miro qué tal me sientan. Perfectos.

Compruebo que llevo todo en el bolso, y después de apagar la música que suena; todavía tarareando, salgo de casa.

¿Es un día especial? Sí, lo es. ¿Por qué? No lo sé. Supongo que porque yo he decidido que lo sea.

lunes, 17 de mayo de 2010

El poder del chantaje sexual

Edurne: A ver, es que no tienes novio solo por el sexo.

Astrid: Entonces si no es por eso, ¿para qué vas a tener novio?

Edurne: ¡pues para tener una relación!

Astrid: Bah, y ¿para qué vas a querer una relación? ¡Para tener el sexo asegurado! ¡Y a veces ni eso tienes!

Y es que es uno de los temas que suelo discutir a menudo con Edurne. Hoy hablábamos en la cafetería sobre la negativa a quedar hoy de su novio. Le ha dado razones y todo, pero no son suficientes para Edurne. Se lo ha advertido: no la va a ver en una semana porque ella no va a tener tiempo para quedar. Pero él no ha cedido, no puede y punto.

Edurne se ha pasado el resto del día de morros. Pero no se ha dado cuenta de una cosa: pidiéndome desesperada que le llame yo para intentar que él baje, y esa amenaza que luego no va a ser capaz de cumplir, no consigue nada. Solo darle a él el poder.

Sí. Porque vamos a dejarlo claro. Cada uno tendrá una relación por lo que sea. Edurne en su mundo de princesitas dice que el sexo no puede ser una razón, bien, si el sexo no es uno de los motivos por los que se mantiene una relación con alguien... Yo por lo menos, entonces preferiría comprarme un perro: babean menos, y solo echan mierda fuera de casa. O sea, porque al fin y al cabo, sexo es precisamente lo que te puede dar un tío y no un perro (siempre habrá excepciones de gente rarita degenerada). Total, que Edurne lo verá como quiera, y será que ahí en lo alto de la torre de su castillo el oxígeno no llega... Pero yo sé, que su novio como tío que es tiene el suplente de su cerebro en la entrepierna.

Así que sabiendo esto... ¡Cómo no aprovecharse! El sexo es poder. Y el poder... el poder es que simplemente mola. Total, que sabes el punto débil de tu enemigo ¡aprovéchalo! Cada vez que ella se muestra ansiosa y él se niega, le está dando poder. Cada vez que bajo coacción me obliga a mandarle un sms intercediendo a su favor, le está dando poder. A este paso poco le falta para acabar con el síndrome perruno (véase sindromes).

Ay princesita, que el príncipe no fue casa por casa con un zapato en la mano porque se habría enamorado, ¡sino porque Cenicienta le había prometido sexo otro día y él no se aguantaba!

Chicas, haber si nos lo metemos en la cabeza, de la misma manera que de nada sirve tener un vestido precioso si no tienes unos zapatos con lo que ponertelo... de nada te sirve tener el poder si no sabes utilizarlo...

Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.

Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.