Soul of music.
astrid.rhys.jones@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
jueves, 5 de enero de 2012
No Astrid, ése no.
Hoy le he pasado un par de folios emborronados con tinta y sentimientos a Bucay. Escritos por mí, por si hacía falta aclararlo. Ha empezado a leer, y me ha mirado con esa cara de "no Astrid, ése no"; con lo que rápidamente he apuntado que lo había escrito hace mucho, que no pensara mal, como diciéndole: "por dios, cuando lo escribí ni lo conocía". Já.
Pero lo he dicho presurosa, tanto que ni yo me lo creo. La verdad es que no sé en qué momento lo escribí, una carta triste, una carta triste a un hombre. Pero ¿a quién? En realidad creo que a ninguno y a todos al mismo tiempo, al fin y al cabo al releerlo me han venido muchas imágenes a la cabeza. Muchas y muy diferentes. Como si todos los sentimientos plasmados tuviera que ingerirlos, procesarlos y sufrirlos ahora de golpe. Extraña carta, tanto como yo.
miércoles, 4 de enero de 2012
Que no todo lo controlo.
Supongo que de alguna manera acabo de tomar conciencia absoluta de algo: no puedo tener TODO bajo control. Es imposible porque NO TODO DEPENDE DE MÍ.
Puedo tener todo lo que quiera, o eso me digo siempre ¿y no es verdad? Si quiero sexo puedo tenerlo y es que no dependo de ningún tío en concreto. Si quiero comprarme algo tengo unos fondos más que razonables para hacerlo. Si quiero salir tengo unas amigas y unos amigos que están siempre dispuestos. No me falta nada, o ¿sí? Hoy quería algo, no sé, alguien. Quiero enamorarme y que sea correspondido. Pero no, eso no está ni a un telefonazo ni se consigue a golpe de tarjeta.
No puedo controlarlo. Nadie puede, de hecho. Aunque eso no me consuela. Porque yo soy la que tienen la obsesión con el control, con que todo encaje, con que todo fluya por donde ella quiere. Aggg, me siento estúpida. ¿Qué me pasa? No sé, quizás sea cosa de estos días. Pero me da que no.
Porque últimamente ya no quiero acostarme con nadie, últimamente solo quiero dormir con alguien.
Puedo tener todo lo que quiera, o eso me digo siempre ¿y no es verdad? Si quiero sexo puedo tenerlo y es que no dependo de ningún tío en concreto. Si quiero comprarme algo tengo unos fondos más que razonables para hacerlo. Si quiero salir tengo unas amigas y unos amigos que están siempre dispuestos. No me falta nada, o ¿sí? Hoy quería algo, no sé, alguien. Quiero enamorarme y que sea correspondido. Pero no, eso no está ni a un telefonazo ni se consigue a golpe de tarjeta.
No puedo controlarlo. Nadie puede, de hecho. Aunque eso no me consuela. Porque yo soy la que tienen la obsesión con el control, con que todo encaje, con que todo fluya por donde ella quiere. Aggg, me siento estúpida. ¿Qué me pasa? No sé, quizás sea cosa de estos días. Pero me da que no.
Porque últimamente ya no quiero acostarme con nadie, últimamente solo quiero dormir con alguien.
domingo, 9 de octubre de 2011
Delirios enfermizos
Ayer antes de ponerme irremediablemente enferma y aceptar que la fiesta tendría que esperar al siguiente sábado, estuve dando una vuelta con Bucay. Hablábamos de esos seres pequeños que la gente encarga -sin saber los costes adicionales- que no hacen más que hacérselo encima y berrear; bueno, Bucay los llamó hijos pero al final eso es lo menos importante. La cuestión es que cuando me despedí de él, camino a casa, estuve pensando en las familias, los extraterrestres, los niños y demás cosas extrañas del universo hasta que una turbadora conversación tuvo lugar entres las dos partes de mi cerebro:
-Estaría bien tener novio. Estaría requetebien.
-¡¿Para qué?!
-No sé, la gente parece feliz.
Tras esto la voz racional de mi cerebro tuvo que callarse y dejar que yo, árbitro suprema, cavilara sobre ello. Es verdad que parecen felices aunque quizás es en el "parecen" donde está la clave. Al fin y al cabo tener pareja es de lo más angustioso. Cuántas veces habré oído a la gente referirse a la otra persona como "mi mitad", "mi todo", etc. o decir "sin ti no soy nada", "sin ti me muero"... Joder tía, pues muérete ya y déjanos tranquilos. Aparte de la evidente cursilería que encierran estas chorradas, hace pensar que una persona está incompleta -mi mitad- o no es nada sin la otra! Pero ¿qué clase de amor propio es ese? Me dan escalofríos solo de pensarlo.
Sin embargo es verdad que parecen de lo más felices -y lo son, por experiencia propia. Ayer mismo echaba de menos eso. Alguien que me abrazara en la cama mientras me moría de frío y no hacía más que estornudar hubiera estado bien. Que me trajera chocolate caliente, me arropara, me diera mimos, me dijera cosas bonitas,... Sí, habría estado "requetebien".
Pero siendo sincera, es que yo soy muy pragmática. A ver qué hago con el tío de turno cuando vuelva a estar bien, y es que esto solo son delirios de la enfermedad -esperemos-.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Cifras y cruces
Ayer hablaba con un amigo y salió el tema de cuántos chicos habían pasado por mi vida. Abrí la boca para contestar convencida, pero tuve que cerrarla de nuevo. No lo recordaba. Me acordaba del primero, de los del último año y para de contar. Pasé la noche intentando recordarlos a todos pero al final decidí abandonar la tarea y concentrarme en un magnífico libro que no pude terminar por exceso de sueño.
Sin embargo, esta mañana sentada en mi sillón negro, con los pies encima de la mesa, un café en una mano y un lápiz en la otra, me he concentrado delante de un papel en blanco. Primero los importantes, ésos que vienen a mi boca tan rápido que parece que nunca abandonaron mi vida -y quizás no lo hayan hecho-. Algunos del principio, otros del final, y luego he ido rellenando huecos.
Al terminar los he contado. No voy a decir la cifra, aunque me ha sorprendido que fueran tantos. De la mitad ni me acordaba, quizás porque fueron amores perfectos, de ésos que duran desde el atardecer de un viernes al amanecer del sábado y nunca vuelves a verlos -¡ni falta que hace!- que precisamente son perfectos porque no dio tiempo a que se fastidiaran. De algunos de ellos no recuerdo ni el nombre -o quizás ni siquiera lo supe en su momento- pero puedo recordar el brillo de sus ojos mientras me acariciaban la cara, o la forma encantadora de decir mi nombre. Otros son de no recordar, errores de los que luego te ríes con tus amigas en una cafetería cualquiera. Hay alguno que otro que todavía hacen que me recorra un escalofrío la columna y me muerda el labio soñadora, está claro que todavía vamos a cruzarnos alguna que otra vez. Y por último está el que parece haber colonizado cada una de tus células, ése que quizás por ser el primero, o por reincidencia sistemática, acapara tantos recuerdos en tu mente; el que provocaba vuelcos en la tripa, tembleque de piernas, sonrisa de boba y lágrimas varias; aquel que hizo que te hizo madurar y al que hoy, después de tanto tiempo, recuerdas con cariño y le deseas lo mejor.
Al final, se lo deseas a todos. Tanto los que se fueron, como los que no. Los que permanecieron como amigos o se convirtieron en ocasionales. Los que apenas recuerdas su nombre o de los que intuyes cada uno de sus pensamientos. Porque si lo pienso bien, en parte -menor o mayor- gracias a ellos -tanto por lo bueno como por lo malo- soy la que hoy soy y por lo que tan orgullosa estoy. Merci.
sábado, 27 de agosto de 2011
Cambié el "felices para siempre" por el cinismo y mi teclado
Hoy pensaba en el amor. En realidad pensaba más bien en qué ponerme esta noche porque ese otro tema llevo esquivándolo prácticamente todo el verano. Hablando con un par de amigas ayer me di cuenta de que hay gente que es feliz estando enamorada ¡es increíble! ¿Yo también lo era antes?
Quiero decir, la vez que estuve enamorada, enamorada de verdad, estuvo marcada por la más absoluta falta de cordura y una ingente cantidad de puñales, esquivas, lloros, inseguridades y al final, más que nada, cosas negativas. Cosas sin embargo que nos hacían funcionar y ser tan felices como cantidad de enfados teníamos. No había ostentosos "te quiero"-s ni halagos, más bien pullas y bromas de doble sentido que nos hacían enervarnos para acabar con un beso. Miradas sí, pero no de ternura, solo de esas a las que seguían una sonrisa torcida y una risa por lo bajo con la ceja levantada. Pero nos entendíamos, funcionábamos.
Sin embargo, pasada página y con ganas de volver a sentir ese vuelco en el corazón y ese temblor de piernas, me encuentro con que soy incapaz de sentirlo, o al menos del modo en el que lo hace la gente normal. La mayoría de las mujeres sueñan con un hombre que las agarre de la mano, las presente a sus amigos, se preocupen por ellas, les digan que están preciosas nada más levantarse y las quieran por encima de todas las cosas. Y voy yo y lo encuentro, una y otra vez. A Karl el último. Debiera ser feliz, debiera querer estar así, comprometerme un poco, y sin embargo huyo como alma que lleva el diablo.
Quizás sea simplemente que hay personas que están hechas para vivir enamoradas, o más bien para que las traten como princesas. Y otras vagamos perdidas por el mundo entre lo que nuestro instinto nos dice y lo que la sociedad nos marca. Siempre en eterno conflicto y nunca contentas. Quién sabe, o quizás simplemente soy una loca.
Sea lo que sea, no importa. Es así y no puedo cambiarlo. Lo único que puedo hacer es tratar de no herir a nadie más, al fin y al cabo, chicas; últimamente he conocido muchos príncipes y me he portado con ellos como la malvada madrastra del cuento. Me gustaría saber... si no es como madrastra, ni como príncipe o princesa,... ¿qué papel tengo yo en este cuento?
miércoles, 22 de junio de 2011
I´m back
Después de ruegos y súplicas y lamentos y recriminaciones y el-de-arriba sabe qué más por fin me digno a actualizar esto. Han sido un mes y pico de mucho trabajo, estrés y todo ese rollo. Pero se puede decir que también ha sido un éxito en lo profesional.
Por el lado sentimental, el panorama es bastante desolador, ninguno de mis informador@s me trae noticias frescas sobre nadie, parece que más que enamorar el verano nos ha dejado sudando y exhaustos. De todas formas siempre hay algo y esta vez corresponde a Ela.
Sí, Ela. La de la vida amorosa desastrosa, la del currículum que ni si los eligiera en una cárcel de máxima seguridad, esa misma. ¿Recordáis a Blink? ¿Relación de tres? Algo ya nos va sonando ¿no?
Pues eso, que las vueltas que da la vida. Blink ha pasado de ser el cabrón que destrozó a Ela a ser "su chico". Qué monos, tan monos que son empalagosos. Pero oye, me pongo en pie, les aplaudo y hasta les hago una reverencia, se les ve felices. Va a ser cierto eso de que el amor atonta, pero bueno, la tontería se lleva mejor entre dos. Y ahí andan.
La cosa empezó ya hace tiempo, quizás por... ¿mayo? Sí, ¿qué pasa? En mi percepción eso es mucho tiempo. Total, que como gurú de todos estos rollos y buenísima amiga que soy, le advertí a Ela desde el principio que anduviera con pies de plomo, que ya se la había jugado un par de veces y a mí ya no me quedan clinex. Al fin y al cabo todas teníamos miedo, la cabra siempre tira al monte ¿no? Pero mira tú por donde, va a resultar que sí que hay quien se reforma y este lo ha hecho.
Ha pasado de cabra a corderito domesticado, ¡y mejor! Para Ela ha sido como un verde, se pasa el día sonriendo y ni ella sabe por qué, pone voz de niña pequeña cuando se queja de él y se caracteriza por esa languidez de movimientos tan monina. Vamos que solo les falta hablar por móvil (cosa que hacen, para mi gusto, demasiado) y terminar con un: cuelga tú.
Sinceramente, desde las ganas de repartir alegría, amor y todas esas cosas que suelo repartir yo, espero que el momento de colgarse el uno al otro nunca llegue, porque hacía tiempo que nunca la veía tan feliz. Y sí, se lo merece.
viernes, 11 de marzo de 2011
¿Y qué es lo que hemos aprendido hoy?
Hoy, ladies and gentlemen, va una lección que me han enseñado Rafa y Richi:
Hablaban sobre relaciones y gracias a ellos me he dado cuenta de una cosa que me sorprende no haber aprendido antes.
¿Por qué nos ilusionamos pensando que una relación va a ser para siempre si en el fondo de nuestra alma sabemos que puede ser que eso cambie mañana mismo?
Hoy he aprendido que hay relaciones, como esta última, que aunque compartan amor, AMOR con mayúsculas, tienen fecha de caducidad y están destinadas a acabar en una simple amistad. Son divertidas, bonitas y se acaban.
Hay otras, sin embargo, que como un huracán te destruyen entera y te hacen revivir para amar de nuevo, otra vez, de otra manera. Plagadas de malos momentos, y llenas de momentos magníficos. Son tóxicas y quizás por eso me gusten tanto. Son... duraderas, eternas. No en vano dije hace tiempo que había encontrado al amor de mi vida. Son extrañas, y van y vienen como el bravo mar. Es un amor que duele, que te destruye y te eleva al cielo al mismo tiempo.
Ese amor, ése es el que debiéramos preocuparnos en conservar. Porque al final, por mucho que nos acojone, por mucho miedo que nos de, llegará un día en el que tengamos que admitir que aunque no sabemos muy bien por qué, es precisamente ÉSE al que queremos tener y amar.
Hablaban sobre relaciones y gracias a ellos me he dado cuenta de una cosa que me sorprende no haber aprendido antes.
¿Por qué nos ilusionamos pensando que una relación va a ser para siempre si en el fondo de nuestra alma sabemos que puede ser que eso cambie mañana mismo?
Hoy he aprendido que hay relaciones, como esta última, que aunque compartan amor, AMOR con mayúsculas, tienen fecha de caducidad y están destinadas a acabar en una simple amistad. Son divertidas, bonitas y se acaban.
Hay otras, sin embargo, que como un huracán te destruyen entera y te hacen revivir para amar de nuevo, otra vez, de otra manera. Plagadas de malos momentos, y llenas de momentos magníficos. Son tóxicas y quizás por eso me gusten tanto. Son... duraderas, eternas. No en vano dije hace tiempo que había encontrado al amor de mi vida. Son extrañas, y van y vienen como el bravo mar. Es un amor que duele, que te destruye y te eleva al cielo al mismo tiempo.
Ese amor, ése es el que debiéramos preocuparnos en conservar. Porque al final, por mucho que nos acojone, por mucho miedo que nos de, llegará un día en el que tengamos que admitir que aunque no sabemos muy bien por qué, es precisamente ÉSE al que queremos tener y amar.
lunes, 7 de marzo de 2011
Tic-tac, tic-tac...
El sábado no hubo nadie que me hablara más seco que tú (y eso que fue por móvil), llevas dos días sin dar señales de vida y hace más de una semana que no tenemos un rato juntos a solas. Me duele el pecho, pero sobre todo la tripa. Tengo la teoría de que el alma se reparte por todo el cuerpo, pero que su centro se concentra en el estómago.
Si no que me expliquen esta falta de ganas de comer, esos vuelcos en el estómago cada vez que suena mi móvil o esas náuseas al ver mi email y demás medios de comunicación entre tú y yo sin señales.
Esto me enferma. Más el no saber, que el hecho de que obviamente me estás ignorando, sino incluso evitando. Y yo... yo empiezo a sentir mariposas en el estómago otra vez, y no son por ti. Vuelvo a sentir escalofríos cuando me toca, y no eres tú. A cada tic-tac te siento más lejano y a él más cerca. Ante todo esto, solo tengo cinco preguntas que hacerte:
1. ¿Me sigues queriendo?
2. ¿Te sigo gustando?
3. ¿He hecho algo malo?
4. ¿Has hecho algo malo?
5. ¿De verdad quieres que esto vaya adelante?
Tic-tac, tic-tac. Y el reloj, no se detiene.
Si no que me expliquen esta falta de ganas de comer, esos vuelcos en el estómago cada vez que suena mi móvil o esas náuseas al ver mi email y demás medios de comunicación entre tú y yo sin señales.
Esto me enferma. Más el no saber, que el hecho de que obviamente me estás ignorando, sino incluso evitando. Y yo... yo empiezo a sentir mariposas en el estómago otra vez, y no son por ti. Vuelvo a sentir escalofríos cuando me toca, y no eres tú. A cada tic-tac te siento más lejano y a él más cerca. Ante todo esto, solo tengo cinco preguntas que hacerte:
1. ¿Me sigues queriendo?
2. ¿Te sigo gustando?
3. ¿He hecho algo malo?
4. ¿Has hecho algo malo?
5. ¿De verdad quieres que esto vaya adelante?
Tic-tac, tic-tac. Y el reloj, no se detiene.
domingo, 6 de marzo de 2011
O ser como todas u olvidarlo.
Quiero correr hasta caer de rodillas dolorida. Quiero fumar hasta marearme. Quiero tomar café y alcohol hasta vomitar. Dios, y quiero golpearlo. Pegarle y sollozar mientras me susurra que me calme. Volverme a pegar, que me inmovilice y que me bese sin permiso. Que sea un beso salado de reconciliación, un beso entre sollozos convulsos por mi parte y caricias en el pelo por la suya.
Quiero dejar atrás toda la mierda y empezar algo nuevo. Ponerme unas gafas de sol, una falda, auriculares y salir a pasear por allí. Cerrar los ojos e inspirar, para al abrirlos encontrármelo de frente. Preguntándose si acaso soy yo de verdad, hasta que le sonría y me acerque rápida a besarle.
Que no queden dudas, que pueda ser como todas. Y que si no... que si no que lo olvide, porque sino no será para mí.
Quiero dejar atrás toda la mierda y empezar algo nuevo. Ponerme unas gafas de sol, una falda, auriculares y salir a pasear por allí. Cerrar los ojos e inspirar, para al abrirlos encontrármelo de frente. Preguntándose si acaso soy yo de verdad, hasta que le sonría y me acerque rápida a besarle.
Que no queden dudas, que pueda ser como todas. Y que si no... que si no que lo olvide, porque sino no será para mí.
sábado, 5 de marzo de 2011
Hombres y te quieros
Hombres... causa mayor junto al alcohol de la mayor parte de nuestros problemas e indispensables si no tienes pilas.Tan indispensables que, en ocasiones, acabamos enganchadas a ellos algo más de lo que nos gustaría. Y eso trae consecuencias... ¡Sino que se lo cuenten a Edurne!
Ayer me la encontré y empezamos a ponernos al día, cuando me lo contó no pude dejar de imaginar que clase de inmundas, terribles y macabras torturas habría empleado yo en su caso para cargármelo. ¡Ella se reía! Ufff, maldito amor.
Pero a lo que iba, la cuestión es que el lunes pasada recibió una llamada de su chico: Le digo que TENÍAN QUE HABLAR, QUE ERA SERIO y que PREFERÍA HACERLO A LA CARA, que ÉL SIEMPRE LA QUERRÍA, etc. etc. para después soltarle que ¡encima hasta el viernes nanai de la china! Edurne sobrevivió a la semana a base de apoyo humano femenino e inspiraciones profundas. ¡Y por fin llegó el viernes!
Rauda y veloz nuestra protagonista bajó de su casa a encontrarse con su estresante novio puesta en lo peor, mientras medio mundo se mordía las uñas esperando noticias suyas. Llegaron, frente a frente y tras muchas vacilaciones el tío le soltó: Te quiero.
Efectiviwonder nenas y nenes, esa era la gran confesión. Que la quería, que la quiere, que la querrá. Está claro que de ser yo la protagonista de esta historia, el tío en cuestión habría seguido queriéndome bajo tierra, pero con el alivio a Edurne se le olvidó la semana y el estrés y simplemente lo besó.
¡Cómo para no! Con lo que le ha costado que por fin el chaval se abra. Y mientras me contaba todo esto se reía y reía, y es que hombres...
Causa principal de nuestros problemas junto al alcohol... pero y es que ¡como nos gustan a nosotras los problemas!
Ayer me la encontré y empezamos a ponernos al día, cuando me lo contó no pude dejar de imaginar que clase de inmundas, terribles y macabras torturas habría empleado yo en su caso para cargármelo. ¡Ella se reía! Ufff, maldito amor.
Pero a lo que iba, la cuestión es que el lunes pasada recibió una llamada de su chico: Le digo que TENÍAN QUE HABLAR, QUE ERA SERIO y que PREFERÍA HACERLO A LA CARA, que ÉL SIEMPRE LA QUERRÍA, etc. etc. para después soltarle que ¡encima hasta el viernes nanai de la china! Edurne sobrevivió a la semana a base de apoyo humano femenino e inspiraciones profundas. ¡Y por fin llegó el viernes!
Rauda y veloz nuestra protagonista bajó de su casa a encontrarse con su estresante novio puesta en lo peor, mientras medio mundo se mordía las uñas esperando noticias suyas. Llegaron, frente a frente y tras muchas vacilaciones el tío le soltó: Te quiero.
Efectiviwonder nenas y nenes, esa era la gran confesión. Que la quería, que la quiere, que la querrá. Está claro que de ser yo la protagonista de esta historia, el tío en cuestión habría seguido queriéndome bajo tierra, pero con el alivio a Edurne se le olvidó la semana y el estrés y simplemente lo besó.
¡Cómo para no! Con lo que le ha costado que por fin el chaval se abra. Y mientras me contaba todo esto se reía y reía, y es que hombres...
Causa principal de nuestros problemas junto al alcohol... pero y es que ¡como nos gustan a nosotras los problemas!
sábado, 19 de febrero de 2011
Días a superar
Resbalo por la acera mojada. Las manos y el aliento congelado. Un cigarro calienta mi boca solitaria. Es de esos días en los que tengo miedo y me escondo del mundo. Salgo sola y me siento en un lugar cubierto. Fumo y pienso. Pienso y fumo. Tengo que dejar tanto vicio... pensar tanto no puede ser bueno.
Pienso en él, y en todo lo que he evolucionado a su lado. Aun así, hoy vuelvo a ser la niña temerosa que da un paso adelante y echa a correr para atrás de la misma. Yo y mis inseguridades. Qué raro, ya las echaba de menos.
Pero entonces pienso en él y pufff, me niego a cometer los errores del pasado. Me niego a cometerlos con él. Así que, respiro hondo, dejo que el humo invada mis pulmones, cierro los ojos y sonrío pensando en que, pronto, lo volveré a ver.
Pienso en él, y en todo lo que he evolucionado a su lado. Aun así, hoy vuelvo a ser la niña temerosa que da un paso adelante y echa a correr para atrás de la misma. Yo y mis inseguridades. Qué raro, ya las echaba de menos.
Pero entonces pienso en él y pufff, me niego a cometer los errores del pasado. Me niego a cometerlos con él. Así que, respiro hondo, dejo que el humo invada mis pulmones, cierro los ojos y sonrío pensando en que, pronto, lo volveré a ver.
domingo, 17 de octubre de 2010
El cine de las butacas malas
Está al lado de la academia del British. Ésa a la que iba a estudiar inglés los viernes por las tardes. No es demasiado grande, las butacas son malas y la disposición de la sala todavía peor. Solo he ido una vez en toda mi vida. Aun así guardo un recuerdo increíble y genial de él, de esa vez.
Fui con él. Yo me escapé antes de la clase para llegar a la sesión de las ocho y cuarto, corrí escaleras abajo y por la calle, hasta llegar a la parte delantera. Ahí estaba él, esperándome. Sentado en el banco. Sonrió, sonreí. Como ya he dicho las butacas era incomodas, la película no valía para mucho pero tampoco es que la siguiéramos demasiado. Me bastaba tenerle al lado dándome la mano, besándome, susurrándome hasta hacerme reír. Desde ese momento amé ese cine.
Hacía mucho tiempo que no pasaba por ahí. Hoy lo hice y me paré simplemente a mirarlo, con cariño, con añoranza.
-Qué raro que esté cerrado hoy...-dije extrañada.
-No, es que lo han cerrado para siempre.-Me dijo al oírme una señora que pasaba por ahí.
Me acerqué sin poder creerlo. Pero sí: los carteles de estreno eran de mayo, la ventanilla mostraba una oficina vacía y la parte de dentro se veía llena de basura a través de la reja de la persiana.
Falta de audiencia, supongo. Y ¡pluff! lo cerraron. El tiempo pasa, las cosas cambian. Pero no solo se acabó el cine de las butacas malas... creo que también se me acabó el amor. Yo habría ido todas las semanas de mi vida para que lo mantuvieran abierto... de la misma manera que habría pasado el resto de mi vida con él para poder seguir amándolo cada día un poquito más.
Fui con él. Yo me escapé antes de la clase para llegar a la sesión de las ocho y cuarto, corrí escaleras abajo y por la calle, hasta llegar a la parte delantera. Ahí estaba él, esperándome. Sentado en el banco. Sonrió, sonreí. Como ya he dicho las butacas era incomodas, la película no valía para mucho pero tampoco es que la siguiéramos demasiado. Me bastaba tenerle al lado dándome la mano, besándome, susurrándome hasta hacerme reír. Desde ese momento amé ese cine.
Hacía mucho tiempo que no pasaba por ahí. Hoy lo hice y me paré simplemente a mirarlo, con cariño, con añoranza.
-Qué raro que esté cerrado hoy...-dije extrañada.
-No, es que lo han cerrado para siempre.-Me dijo al oírme una señora que pasaba por ahí.
Me acerqué sin poder creerlo. Pero sí: los carteles de estreno eran de mayo, la ventanilla mostraba una oficina vacía y la parte de dentro se veía llena de basura a través de la reja de la persiana.
Falta de audiencia, supongo. Y ¡pluff! lo cerraron. El tiempo pasa, las cosas cambian. Pero no solo se acabó el cine de las butacas malas... creo que también se me acabó el amor. Yo habría ido todas las semanas de mi vida para que lo mantuvieran abierto... de la misma manera que habría pasado el resto de mi vida con él para poder seguir amándolo cada día un poquito más.
martes, 12 de octubre de 2010
¿Es posible que dos personas se amen y simplemente... no sea suficiente?
Sí, lo es. A veces el amor se nos queda pequeño, inservible y roto de tanto usarlo. Quien sabe, quizás debieramos comprar uno nuevo... ¿o quizás crees que pudieramos renovarlo? Lo vintage siempre ha sido un must...
I love you. =)
Sí, lo es. A veces el amor se nos queda pequeño, inservible y roto de tanto usarlo. Quien sabe, quizás debieramos comprar uno nuevo... ¿o quizás crees que pudieramos renovarlo? Lo vintage siempre ha sido un must...
I love you. =)
sábado, 2 de octubre de 2010
Nadie te prepara nunca para los golpes duros. Esos simplemente tienes que pasarlos tú sola, sin nada bajo tus pies y todo sobre tu cabeza.
No es fácil, ni se te pasa de un día para otro. Ni siquiera de una semana a otra, o de mes a mes. No. No, no. No cuando realmente has sentido de verdad. No cuando realmente has volado alto y sin saber muy bien como, has caído de repente.
Lleva algo más de tiempo, incluso toda una vida. Y tampoco tiene una solución mágica. Es simplemente volver a desear volar.
Pero para volar primero necesitarás levantar los ojos al cielo, arreglar tus alas. Y ahí, tampoco te puede ayudar nadie más. Tú tienes que hacerlo. Tú, y solo tú.
Arregla esas fucking alas, y cósetelas a la espalda. Siente el dolor de la aguja con cada puntada, siente el dolor de tu corazón con cada retazo de él. Y saboréalo. Suena a locura, pero te juro que realmente lo harás. Disfrutarás de ese dolor, porque es todo lo que te ha quedado de ese amor. Serás una completa masoquista y no querrás dejar de serlo...
Hasta que te insensibilices. Dejarás de sentir las puntadas, las agujas no tendrán ningun efecto, su voz no será más que cualquier otra entre tantas otras. Y quizás algún día volverás a volar.
O quizás no. Yo no lo deseo, amo demasiado el dolor que ha sobrevivido de todo ese vuelo pasado. No. Definitivamente yo no quiero insensibilizarme.
Quiero ser la perfecta masoquista adicta a tus puntadas por siempre...
No es fácil, ni se te pasa de un día para otro. Ni siquiera de una semana a otra, o de mes a mes. No. No, no. No cuando realmente has sentido de verdad. No cuando realmente has volado alto y sin saber muy bien como, has caído de repente.
Lleva algo más de tiempo, incluso toda una vida. Y tampoco tiene una solución mágica. Es simplemente volver a desear volar.
Pero para volar primero necesitarás levantar los ojos al cielo, arreglar tus alas. Y ahí, tampoco te puede ayudar nadie más. Tú tienes que hacerlo. Tú, y solo tú.
Arregla esas fucking alas, y cósetelas a la espalda. Siente el dolor de la aguja con cada puntada, siente el dolor de tu corazón con cada retazo de él. Y saboréalo. Suena a locura, pero te juro que realmente lo harás. Disfrutarás de ese dolor, porque es todo lo que te ha quedado de ese amor. Serás una completa masoquista y no querrás dejar de serlo...
Hasta que te insensibilices. Dejarás de sentir las puntadas, las agujas no tendrán ningun efecto, su voz no será más que cualquier otra entre tantas otras. Y quizás algún día volverás a volar.
O quizás no. Yo no lo deseo, amo demasiado el dolor que ha sobrevivido de todo ese vuelo pasado. No. Definitivamente yo no quiero insensibilizarme.
Quiero ser la perfecta masoquista adicta a tus puntadas por siempre...
miércoles, 22 de septiembre de 2010
¿Y esto qué es?
Quemé nuestras fotos, rompí sus regalos, borré sus mensajes. Me deshice de su olor en mi ropa, de sus notas cariñosas. Pero olvidé eliminar lo más importante, lo que más me recordaba a él... A mí misma. A mí y mis veinte mil lunares, a mí y mis labios, a mí y mi pelo enredado.Es imposible que lo llegue nunca a olvidar, que lo llegue a eliminar completamente nunca.
Él es parte de mí, de mi cuerpo, de mi alma. Y yo... yo soy parte de él. ¿Y esto? Esto, ¿qué es? Amor, my darling, amor. Amor del que te hace vibrar, y quizás también morir.
Él es parte de mí, de mi cuerpo, de mi alma. Y yo... yo soy parte de él. ¿Y esto? Esto, ¿qué es? Amor, my darling, amor. Amor del que te hace vibrar, y quizás también morir.
martes, 7 de septiembre de 2010
Amor-odio pero siempre con un poco más de amor
Ella intentó zafarse pero solo consiguió cansarse todavía más.
-¿Ya?- Le preguntó él irónico. Como respuesta Nell le escupió en la cara. Mientras con la izquierda el retenía las manos de ella por encima de su cuerpo con la otra se limpió el escupitajo de los labios. Después, sonriendo; deslizó uno de los dedos por los labios de Nell. Rápida, intentó morderle con una mirada furiosa. Pero él, atento; se apartó antes.
Ella respiraba agitadamente, cansada. Cansada de esa lucha, de ese amor-odio que tanto los envenenaba. Y todo eso lo dijeron sus ojos. Él se asustó, se asustó pensando que pudiera perderla ahí mismo e inmediatamente soltó sus brazos y la agarró delicadamente de la cintura, dejándola protegida entre la pared y él mismo.
Y ella se echó a llorar.
-Déjame irme, quiero irme.-Sollozó sin poder controlar las lágrimas. Él la abrazó asustado, sin poder dejarla marchar porque dolería demasiado y ella se apoyó en su pecho manchándole la camiseta de rímel corrido.
Una vez más serena hizo amago de separarse, pero él seguía abrazándola sin hacer fuerza pero también sin mover un ápice los brazos alrededor de sus hombros.
-Nell...-Empezó a hablar mirando hacia abajo, intentando encontrarse con su mirada.
Como respuesta Nell intentó hacer desaparecer los surcos de rímel y agua salada de su cara, avergonzada por haberse permitido semejante debilidad, sin atreverse a mirarlo. Él la sacudió ligeramente haciéndole levantar la mirada. Sus ojos se encontraron.
-Nell ¿qué nos pasa? ¿por qué no sabemos "estar bien" como los demás?
-Supongo que no somos como los demás-Le responde ella con una sonrisa nerviosa.-Y cada vez nos hacemos más daño...-Su mirada se entristece otra vez y él se da cuenta.
-Pero yo... yo creo que te quiero.-Inspira ante lo que acaba de soltar.
Ella lo mira sorprendida pero se sorprende todavía más cuando de su propia boca salen esas mismas palabras.
-Yo también creo que te quiero.
Se quedan ahí, sin saber cómo continuar, sin saber qué hacer. Nell ve a lo lejos la ciudad encendida, continuando en el tiempo inexorable sin contar con que la vida de ellos dos se hubiera detenido. Suspira.
-Pero nosotros... nosotros nunca conseguimos estar bien y creo que solo acabamos haciéndonos daño.
Una lágrima se desliza por su mejilla. Él se inclina y la besa, justo ahí, atrapando esa gota salada de dolor. Y de repente lo tiene claro.
-Nell, sal conmigo por favor. Sé mi chica. No sé cómo van estas cosas, nunca he sido de estar más de una noche seguida con la misma, pero si hoy me preguntaran quisiera que tú fueras mi presente y futuro. Hagamos que esto funcione, intentemos dejar de hacernos daño.
Ella lo mira sorprendida. Como toda respuesta lo abraza y él suspira aliviado entre el dulce olor de los mechones de su pelo.
-¿Ya?- Le preguntó él irónico. Como respuesta Nell le escupió en la cara. Mientras con la izquierda el retenía las manos de ella por encima de su cuerpo con la otra se limpió el escupitajo de los labios. Después, sonriendo; deslizó uno de los dedos por los labios de Nell. Rápida, intentó morderle con una mirada furiosa. Pero él, atento; se apartó antes.
Ella respiraba agitadamente, cansada. Cansada de esa lucha, de ese amor-odio que tanto los envenenaba. Y todo eso lo dijeron sus ojos. Él se asustó, se asustó pensando que pudiera perderla ahí mismo e inmediatamente soltó sus brazos y la agarró delicadamente de la cintura, dejándola protegida entre la pared y él mismo.
Y ella se echó a llorar.
-Déjame irme, quiero irme.-Sollozó sin poder controlar las lágrimas. Él la abrazó asustado, sin poder dejarla marchar porque dolería demasiado y ella se apoyó en su pecho manchándole la camiseta de rímel corrido.
Una vez más serena hizo amago de separarse, pero él seguía abrazándola sin hacer fuerza pero también sin mover un ápice los brazos alrededor de sus hombros.
-Nell...-Empezó a hablar mirando hacia abajo, intentando encontrarse con su mirada.
Como respuesta Nell intentó hacer desaparecer los surcos de rímel y agua salada de su cara, avergonzada por haberse permitido semejante debilidad, sin atreverse a mirarlo. Él la sacudió ligeramente haciéndole levantar la mirada. Sus ojos se encontraron.
-Nell ¿qué nos pasa? ¿por qué no sabemos "estar bien" como los demás?
-Supongo que no somos como los demás-Le responde ella con una sonrisa nerviosa.-Y cada vez nos hacemos más daño...-Su mirada se entristece otra vez y él se da cuenta.
-Pero yo... yo creo que te quiero.-Inspira ante lo que acaba de soltar.
Ella lo mira sorprendida pero se sorprende todavía más cuando de su propia boca salen esas mismas palabras.
-Yo también creo que te quiero.
Se quedan ahí, sin saber cómo continuar, sin saber qué hacer. Nell ve a lo lejos la ciudad encendida, continuando en el tiempo inexorable sin contar con que la vida de ellos dos se hubiera detenido. Suspira.
-Pero nosotros... nosotros nunca conseguimos estar bien y creo que solo acabamos haciéndonos daño.
Una lágrima se desliza por su mejilla. Él se inclina y la besa, justo ahí, atrapando esa gota salada de dolor. Y de repente lo tiene claro.
-Nell, sal conmigo por favor. Sé mi chica. No sé cómo van estas cosas, nunca he sido de estar más de una noche seguida con la misma, pero si hoy me preguntaran quisiera que tú fueras mi presente y futuro. Hagamos que esto funcione, intentemos dejar de hacernos daño.
Ella lo mira sorprendida. Como toda respuesta lo abraza y él suspira aliviado entre el dulce olor de los mechones de su pelo.
sábado, 28 de agosto de 2010
¡Pum!
Y recobré la cordura. Mi corazón lo latía al ritmo del suyo, su alma estaba lejos de fundirse con la mía. Y entonces por fin... volví a ser yo. Volvió mi sentido común y lo dejé...
Pero ese día, mi ex, el amor de mi vida, un cabrón tan grande como yo; volvió de vacaciones... juro que yo no lo sabía cuando corté, que no fue esa la razón... Y aun así, ahora; es mi razón de ser.
Toc, toc... ¿quién llama? Mi peor pesadilla y cuento de hadas volvió a comenzar.
(Agg y yo con mis reservas de ironía y sarcasmo por el suelo... ¬¬)
Pero ese día, mi ex, el amor de mi vida, un cabrón tan grande como yo; volvió de vacaciones... juro que yo no lo sabía cuando corté, que no fue esa la razón... Y aun así, ahora; es mi razón de ser.
Toc, toc... ¿quién llama? Mi peor pesadilla y cuento de hadas volvió a comenzar.
(Agg y yo con mis reservas de ironía y sarcasmo por el suelo... ¬¬)
jueves, 19 de agosto de 2010
Afortunadas (des)gracias
No sé qué hacer cuando mañana vuelva de mis vacaciones de cortesía por estos extraños páramos. No sé si pegarle a él o a ella. Sinceramente, los dos se merecen un par de hostias bien dadas. A ver si espabilan. Bueno, Abi tiene como atenuante sus traumas por "infidelidad" (y pongo infidelidad entre comillas porque ni siquiera fue infidelidad propiamente dicho) de Imanol, lo cual rebajaría su condena a una buena colleja que le hiciera saltar el rímel de los ojos del susto.
Y es que Imanol... ay dios mío, lo he dicho y lo volveré a decir otro millón de veces. Lo que me gustaría hacerle un estudio psicológico a este hombre, me fascina. No lo entendamos mal, me fascina su forma de ser desde el punto de vista antropológico. Supongo porque sería una buena forma de estudiarme a mí misma, solo que en versión masculina ¡aunque yo no soy tan bestia! ¡y lo sería menos si estuviera saliendo con alguien como Abi! Este tendría el atenuante (desde mi punto de vista) de lo que supone salir con una princesita de cuento ¡que eso es estresante también! ¡sobre todo si eres como él o yo! Pero bueno que un par de hostias bien dadas no se las quitaba nadie, por falta de cabeza sobre todo (aunque ¿qué tío tiene un poco de cabeza?) Pero lo de él ya es que se pasa. Es simple sentido común,hombre.
Han tenido la (des)gracia de enamorarse hasta las trancas el uno del otro y así les va. La princesita del mundo yupi con el especimen-paso-de-todo-voy-a-mi-bola. Toda una bomba de relojería.
Pero como ya lo dijo Carolina Noriega en su monólogo "novio joven", ¿para qué tienes novio si no discutes? Y es que, ¿qué gracia tiene?
Discutes, te lo pasas pipa poniéndole a parir, mejor si es con la ayuda de un par de chicas, le dejas de hablar durante X tiempo (ya pueden ser dos días, meses, segundos o minutos), os gritáis el uno al otro, podéis hasta llorar (que eso siempre desestresa y limpia el organismo) y luego pues ya os reconciliáis como gustéis. Que además las reconciliaciones suelen ser lo más divertido (oh yeaah).
Por eso yo siempre he dicho que estos se casarán, tendrán hijos (de los que yo seré la madrina por supuesto) y llegarán a ser viejos y arrugados mientras siguen discutiendo sobre lo mismo y otras veinte mil cosas.
Y así, igual que si fueran la bella y la bestia (válgame la cursilería) serán felices gracias a la (des)gracia de haberse enamorado precisamente de la persona que menos les convenía... pero a la que más quieren. Porque, al fin y al cabo, según dice la gente, eso es lo que cuenta: que se quieren.
Y es que Imanol... ay dios mío, lo he dicho y lo volveré a decir otro millón de veces. Lo que me gustaría hacerle un estudio psicológico a este hombre, me fascina. No lo entendamos mal, me fascina su forma de ser desde el punto de vista antropológico. Supongo porque sería una buena forma de estudiarme a mí misma, solo que en versión masculina ¡aunque yo no soy tan bestia! ¡y lo sería menos si estuviera saliendo con alguien como Abi! Este tendría el atenuante (desde mi punto de vista) de lo que supone salir con una princesita de cuento ¡que eso es estresante también! ¡sobre todo si eres como él o yo! Pero bueno que un par de hostias bien dadas no se las quitaba nadie, por falta de cabeza sobre todo (aunque ¿qué tío tiene un poco de cabeza?) Pero lo de él ya es que se pasa. Es simple sentido común,hombre.
Han tenido la (des)gracia de enamorarse hasta las trancas el uno del otro y así les va. La princesita del mundo yupi con el especimen-paso-de-todo-voy-a-mi-bola. Toda una bomba de relojería.
Pero como ya lo dijo Carolina Noriega en su monólogo "novio joven", ¿para qué tienes novio si no discutes? Y es que, ¿qué gracia tiene?
Discutes, te lo pasas pipa poniéndole a parir, mejor si es con la ayuda de un par de chicas, le dejas de hablar durante X tiempo (ya pueden ser dos días, meses, segundos o minutos), os gritáis el uno al otro, podéis hasta llorar (que eso siempre desestresa y limpia el organismo) y luego pues ya os reconciliáis como gustéis. Que además las reconciliaciones suelen ser lo más divertido (oh yeaah).
Por eso yo siempre he dicho que estos se casarán, tendrán hijos (de los que yo seré la madrina por supuesto) y llegarán a ser viejos y arrugados mientras siguen discutiendo sobre lo mismo y otras veinte mil cosas.
Y así, igual que si fueran la bella y la bestia (válgame la cursilería) serán felices gracias a la (des)gracia de haberse enamorado precisamente de la persona que menos les convenía... pero a la que más quieren. Porque, al fin y al cabo, según dice la gente, eso es lo que cuenta: que se quieren.
sábado, 10 de julio de 2010
La princesa Edurne progresa adecuadamente
Edurne se ha convertido en toda una princesa del lado oscuro. Joder, no me extraña que luego digan que las mujeres somos malas. ¿Malas? Mala es la droga, malas son las mañanas de resaca y malas son las colas en un baño público. Pero las mujeres somos otro mundo, cuando queremos no es que seamos malas ¡es que la madrastra de Cenicienta, Blancanieves o la-que-****-sea parecen la madre Teresa a nuestro lado! Exagerado. Manipuladoras, maquiavélicas, imprevisibles, metódicas,... ¡me encanta! Es más, cada vez que alguien me llama mala o cabrona, le doy las gracias. Es todo un cumplido hoy en día. Prefiero eso a "ay morena, te haría un traje de saliva"...
Total, a lo que iba. Ayer Edurne me contó su último plan maquiavélico-para-volver-loco-a-su-novio. Empezó comentándome: -Ay Astrid que ya no soy una ninfómana, he superado la fase de maniática sexual.
-¿Y eso?-Le pregunto mientras me río.
-Pues nada que el otro día empezó a meterme mano y tal... y cogí lo paré y le dije "¡No quiero hacerlo hoy, respétame como mujer!", y así lo tengo desde hace cinco días. Ahora casi me da miedo hacerlo con él, porque cuando me agarre me lo va a hacer por las cinco que nos hemos saltado-Se ríe mientras me lo cuenta. Me encanta Edurne, me parto con ella.
Pero ahí no acaba la cosa, y me sigue contando:
-Quizás mañana se lo merezca y lo hagamos, ¡pero la semana que viene se la voy a liar! Le voy a poner una peli de American Pie que siempre que la ponemos lo hacemos y me voy a negar.
-¡Qué mala eres!-Me río.
-Hay que ser firmes, esto lo aprendí de ti.-Me contesta.
Sí, sigue siendo muy pero que MUY insegura, sigue dudando a todas horas, pero va cogiendo confianza en sí misma, y lo que es más, ya se atreve a jugar con él así. Ha descubierto que más allá de que te regalen rosas y bombones, de que te lleven de la mano al baile, hay más cosas. Cosas como los juegos, el gato y el ratón, y el amor sin tapujos o tonterías. Sin esperar que sea todo de color de rosa, porque si lo quieres rosa te toca pintarlo a ti. Ninguna hada madrina lo va a hacer en tu lugar. Definitivamente, como maestra debo decir que Edurne progresa adecuadamente.
Total, a lo que iba. Ayer Edurne me contó su último plan maquiavélico-para-volver-loco-a-su-novio. Empezó comentándome: -Ay Astrid que ya no soy una ninfómana, he superado la fase de maniática sexual.
-¿Y eso?-Le pregunto mientras me río.
-Pues nada que el otro día empezó a meterme mano y tal... y cogí lo paré y le dije "¡No quiero hacerlo hoy, respétame como mujer!", y así lo tengo desde hace cinco días. Ahora casi me da miedo hacerlo con él, porque cuando me agarre me lo va a hacer por las cinco que nos hemos saltado-Se ríe mientras me lo cuenta. Me encanta Edurne, me parto con ella.
Pero ahí no acaba la cosa, y me sigue contando:
-Quizás mañana se lo merezca y lo hagamos, ¡pero la semana que viene se la voy a liar! Le voy a poner una peli de American Pie que siempre que la ponemos lo hacemos y me voy a negar.
-¡Qué mala eres!-Me río.
-Hay que ser firmes, esto lo aprendí de ti.-Me contesta.
Sí, sigue siendo muy pero que MUY insegura, sigue dudando a todas horas, pero va cogiendo confianza en sí misma, y lo que es más, ya se atreve a jugar con él así. Ha descubierto que más allá de que te regalen rosas y bombones, de que te lleven de la mano al baile, hay más cosas. Cosas como los juegos, el gato y el ratón, y el amor sin tapujos o tonterías. Sin esperar que sea todo de color de rosa, porque si lo quieres rosa te toca pintarlo a ti. Ninguna hada madrina lo va a hacer en tu lugar. Definitivamente, como maestra debo decir que Edurne progresa adecuadamente.
sábado, 26 de junio de 2010
Lo absurdo del corazón
Él me quiere. Yo... ¿yo le quiero? Sí, creo que sí. Pero hay demasiadas heridas sin cerrar, mi caida de ojos no tiene ningún efecto en él y a mí ya no me tiemblan [tanto] las piernas cuando lo veo; y por encima de todo, el amor se nos ha quedado pequeño. Ya no es suficiente. En realidad, creo que nunca lo fue. Así que no vuelvas ahora, no vuelvas por favor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.
Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.