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astrid.rhys.jones@hotmail.com
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domingo, 8 de enero de 2012

Amores y trabajos

En realidad debería estar durmiendo para seguir trabajando mañana... Culpable. Pero me apetecía demasiado escribir. Estos días estoy desconectada del mundo, de mis chicas, de mis chicos, de todos cuanto quiero. Y es que este va a ser un mes estresante: salgo pronto y vuelvo tarde. Pero si todo va según lo previsto, habrá valido la pena, y mucho además.

Las noticias del exterior me llegan con cuentagotas. Pero casi mejor eh, ¡que sino me dan envidia! A Bucay lo veo más porque la cercanía lo permite pero él también está de trabajo hasta arriba y con poca cosa que contar. El resto de lo que sé me viene online: Karl con un nuevo ligue -¿habrá que ponerle nombre?-, David pues con sus rollos como siempre -tengo que mantener con él una charla urgente, pero habrá que esperar a febrero... y eso siendo urgente, ay dios-, de las chicas poco nuevo la verdad. Más amores, qué pasa? últimamente todo el mundo se enamora? Debo de ser el bicho raro, a tope. Kira anda colgadísima perdida por un tío que, desde luego, me gusta para ella; tiene buen gusto. Es un buena gente, solo espero que empiece a dar pasos hacia él! Que si no te mueves nada se mueve Kira!

Siguiendo con los amores está Ela. Bueno, ya dije que tenía novio verdad? Pues que deje de acapararla del todo! Tengo ganazas de verla! Al fin y al cabo la necesito, joder, la echo en falta.

Pues así va el mundo. Mientras unos se enamoran, otros intentamos hacer lo propio con nuestro trabajo... ¡y es que alguien tendrá que levantar el país! Me gusta. Más que nunca, siento que las cosas funcionan sin que tenga que controlar nada.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noche "de tranquis"

Estoy de un humor considerablemente mejor hoy mientras pienso, con el café en la mano, en anoche. Ayer al final decidí dar una vuelta con David y Jon "de tranquis" y tomar algo. Llegué elegantemente tarde -¡toma de tu propia medicina David!- y tras vacilaciones varias sobre a dónde podíamos ir -normalmente estamos más y hay un plan fijo- David comentó que podríamos ir al irlandés con cara de poco convencimiento. Nos quedamos mirándole y él me miró con gesto críptico antes de añadir:

-Está tu ex.

Jon, en su ingenuidad, preguntó si se referían al último. Yo misma pude aclararle que no, que se refería a ÉL, al primero, a ése por el que tantos quebraderos ha visto este blog. Me di la vuelta e increpé a David, ¿qué más me daba? Me daba igual, me llevo bien con él. Somos colegas, sigo sin entender esa reticencia que tienen estos con este tema; creo que he sido suficientemente clara al decir que entre él y yo solo hay ahora algo de amistad y que me importa una gran mierda lo que haga en su tiempo libre.

Así que emprendimos la marcha y ahí que nos plantamos. Me hizo ilusión, pude ver a antiguos y antiguas compañeras que no veía desde hace tiempo, charlamos, bebimos un poco y en mi caso, fumé algún que otro cigarrillo a las puertas del garito en buena compañía.

Y es que si algo seguimos teniendo en común él y yo es la adicción a la nicotina. Y ahí estuve, entre piti y piti, explicándole los desvaríos de las generales en el nuevo puesto, de todo el trabajo que acumulábamos los dos, de la pijería, de la tontería y de todo pero de nada. Chachi piruleta. Fue divertido.

Aunque la mejor parte fue desde luego con Jon y David, planeando viajes por tierras desconocidas que quizás algún día se cumplan. Desde luego anoche fue una noche para soñar, sí, soñar despierta. Creo que quizás vaya recuperando esa sensación de independencia, a la par que el vacío del alma -en el estómago- se va llenando de sueños. Quién sabe, quizás esté en pleno proceso de vuelta al romanticismo de ensueño, esperemos que no, pero sea lo que sea parece ser que me llena.

domingo, 30 de octubre de 2011

Y todo se reduce a eso.

La noche de ayer fue algo más que extraña. Como todavía arrastraba el catarro de la pasada semana -con faringitis y cosas varias incluidas según la doctora- me vestí a capas, tipo Shrek y decidí salir con todos a celebrar el cumple de Saray con los chicos.

Karl, David, Aitor, Enzo, Jon... incluso luego vino Bucay -pero se fue pronto que se va de puente hoy con la novia- y nos encontramos con Jake. Plagada de altibajos, comencé la noche entre pastillas  -sigo mala- y cervezas.

Aitor preguntaba que me pasaba, que estaba silenciosa. No, silenciosa no, solo pensando. Karl también se quejó de mi falta de atención, que no era tal, pero bueno. La noche avanzaba, oír a Aitor, Karl y Jake improvisar es un gusto aunque acabé molesta con Aitor por un comentario sobre mi ex. Me río con David mientras vamos a orinar, es tan puro...

Aitor acaba por marcharse, como ya hizo Bucay, y nuestro grupo va disminuyendo. De ahí hacia la plaza, litros y litros de cerveza por medio. La verdad es que David hizo de repartidor de una manera asombrosa de buena. Karl y Enzo optan por irse, nosotros acabamos a la puerta de un garito.

El tiempo pasa, fluye, todo va bien, hay alcohol y tabaco. Entramos, pero está petado, consigo una cerveza y es lo único que hago, seguir bebiendo. Al final David, Saray y Jon se piran... nos quedamos Jake y yo, solos sin saber muy bien por qué. Yo me entretengo hablando con unos chavales que me pretenden narcotraficante valenciana, divertido, hablamos reímos. Y cuando me empiezan a agobiar simplemente menciono a mi "esposo", no sé cómo pero cuela y me dejan en paz. Jake por su parte habla con una chica. Pero nos acaban desalojando, y echamos a andar.

Un bocadillo y una estatua. Él con el primero y yo con la segunda, nos basta para maravillarnos a estas horas de la mañana. Empieza a hacer frío y seguimos andando, yo me dejo guiar al fin y al cabo no sé dónde estamos, así además de hablar me da tiempo a pensar sobre ciertas cosas. Llegamos al metro y cada uno por su lado. Pero soy imbécil, he bebido demasiado y yo qué sé qué más, la cuestión es que me acabo saltando mi parada. Así que vuelta para atrás y regreso a casa, con la luz de la mañana cegándome; para llegar y tras tantas charlas con tanta gente, darme cuenta de lo sola que me sentía.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Qué les pasa a los hombres?

Iba yo maldiciendo la lluvia, el viento, el frío, el mundo en general y el tiempo en particular, cuando decidí hacer un alto en el tema hombres y explayarme con una sesión de budú mental. Y es que ¿qué les pasa a los hombres?

Tras unas semanas de hastío total, surge el evento que tanto estaba esperando: un concierto de Bucay. Si a eso le añades de compañía a Aitor, Karl y David el plan parece redondo. E imagina por un momento que no sólo va a haber concierto, sino fiesta, ambiente y alcohol. Oh sí, litros y litros de alcohol (hola vodka, me echabas de menos?), perfecto ¿verdad? Pues remátalo con que tras meses y meses de coqueteo ocasional e inconstante, el fin de semana pasado coincidí con Mikel. Y aunque todo estaba en el aire, ya nos hemos ocupado de convertirlo en humo. Más visible, menos abstracto. Sé que le gusto y va a estar el viernes que viene. Así que remata la fiesta con un rato de mimos.

Era el plan perfecto, hasta que dejó de serlo. Y es que, ¿qué les pasa a los hombres? Por lo visto Mikel es amigo de unos conocidos de mi ex, tíos que no tardaron en contarle nuestra historia. En principio, a mí ¡plin! Pero la risa se me tuvo que escapar cuando Mikel me dejó caer que en cierta manera eso lo había hecho sentir un segundón... ¿segundón? Ja-ja. Chaval segundo si comienzas la lista por detrás seguramente no mucho más tiempo después del convierto de este viernes que viene, que tienes a unos cuántos MÁS delante (justo en concordancia con el post anterior, mira tú por dónde).

¿Cómo es posible? Y yo que pensaba que el mito de la princesa y casta doncella había acabado... Es que acaso quedan chicas así, y si quedan, la pregunta sería ¿por qué? Y más aún ¿qué es esto? Hipocresía en su máximo exponente, ni que ellos hubieran hecho voto de castidad. Es más, ahora que lo pienso, lo más probable es que su lista doble o triplique la mía.

Pero al final Mikel se salió por la tangente y dijo que a él le daba igual que hubiera estado con mi ex. Sin embargo sus palabras me inquietaban y tuve un presentimiento, así que lo interrogué.

Si con el drama del segundón me había entrado la risa, en ese momento me dieron ganas de echar a correr; y es que insinuó que quizás él podría querer algo más. Soy mujer práctica y Mikel me cae muy bien, así que con palabras claras, de forma lenta y con repetición de conceptos (lenguaje masculino) le expliqué que yo no quería ahora una relación, que no estaba preparada; y que el tendría que decidir si creía que eso podía influirle o prefería alejarse para no arriesgarse.

Al final, como ya imaginaba, han podido más sus ganas que sus previsiones y se contenta con decirme que tiene ganas de verme el viernes. A mí, tras tanta tragicomedia, lo que me apetece es una copa. Luego ya decidiremos si se acompaña de algo o no.

martes, 5 de abril de 2011

No dejan de sorprenderme

Ayer hablé con Saúl. Sigue tan prepotente, narcisista y jodidamente bueno como siempre. La única diferencia parece ser que su única neurona salvable ha decidido mudarse a sus cojones con el resto, lo cual echa para atrás por mucho que se haya rapado y dejado barba exactamente como a mí me gusta. No es que eche para atrás, es que si estuviera al borde de un precipicio y él se me estuviera acercando, preferiría caer tipo mártir antes que colgarme de su brazo.

Y es que ¿qué hostias les pasa a los hombres últimamente? Lo de éste se veía venir, tanta paja y tanto rollo, al final tiene que haber expulsado su cerebro entre tanto semen. Pero bueno, me entretengo mareándolo un rato y me divierte. Al fin y al cabo no puede ser maltrato psicológico, no si no presenta vida cerebral...

Luego está Bucay. Que en un alarde de... ¿de qué? ¿Orgullo? ¿Dignidad? Bah, como decía Becquer, necesitaríamos un diccionario para diferenciarlos. Pues eso, que en un alarde de lo que sea, ha decidido que mi ex no merece su palabra ni atención ya que, diciéndolo delicadamente, se está comportando como un completo imbécil. A mí, plin... en cierto sentido. Que mis ex sean imbéciles tampoco viene a ser una novedad, la novedad es que yo no lo crea. Porque por mucho que se esté elevando como maestro de nivel 120 de la estupidez, Bucay y él siempre se han llevado bien y esas broncas que se traen me parecen, como poco, absurdas.

Demasiada testosterona acumulada. Aun así, no pierdo la fe. Hoy Karl y David se han ocupado de mantenérmela. Y mira que hoy la más mínima palabra me hacía saltar gruñendo de mi silla por eso de que de vez en cuando las hormonas me poseen y me doblo con dolores que ni el mártir mas devoto querría.

Pero a lo que iba, han conseguido hasta hacerme reír. Karl hasta se ha animado a dibujar. Él también canta nanas de roces de papel, y también plasma cuentos coloreados en hojas cuadriculadas. Espero poder subirlo pronto, si el vago de él se digna a traérmelo mañana, sacaré un rato para colgarlo. También espero el de David, que prometió pero ya se verá.

No si por lo visto, o "atestosteronados" o vagos, resultará que al final he encontrado otra manera de clasificar a los hombres.

martes, 15 de febrero de 2011

Cuando todo se tuerce...

Mientras los asuntos del corazón parecen, más que nunca, un paseo por la arena sin tormentas a la vista... no se puede decir lo mismo del resto.

El trabajo de estos días me ha desgastado muchísimo, estoy cansadísima, tanto física como mentalmente, y no tengo ganas de nada. Por otro lado, las decepciones no dejan de doler y encuentro a Bucay más lejos que nunca. Tengo ganas de abrazarlo, de decirle que ya quedó todo olvidado y volver a empezar. Al fin y al cabo, este mismo blog ha sido testigo de mis cagadas... Quizás la más sonada la de David... y él me perdonó. Es cierto que con esfuerzo, mucho esfuerzo, pero me perdonó y ahora es más que nunca mi amigo (nota: quedar con David).

Yo debiera hacer lo mismo con Bucay ¿no? Es mi amigo. Pero ahora mismo estoy demasiado dolida... supongo que, como siempre, el tiempo irá llevándose todo, tanto lo malo... como lo bueno.

viernes, 9 de julio de 2010

Se busca aparato de teletransportación

Quien dudara de que podía conseguirlo no me conocía bien, porque ya aspiro al perdón de David. Sí, de hecho, él ya me ha perdonado. Ahora solo queda que me perdone yo a mí misma.

Incluso en la distancia (¿qué obsesión tiene todo el mundo con irse de vacaciones fuera?) ya hablamos, nos reímos y bromeamos como siempre hemos hecho. Solo yo lloro, lloro por todo el daño que le he hecho, por no poder volver atrás y cambiar lo que hice. Y eso me angustia tanto que acabo pidiendo consejo, y tanto Imanol como Ela están de acuerdo, debo ser su amiga. Sí, la he cagado. Pero ahora es lo único que puedo hacer, quererle.

Las ganas que tengo de irme con él de fiesta. Como hasta agosto es imposible, hoy va a tu salud nene.

[....

Yo: exacto, ahí es cuando me he dado cuenta.. de que
a él.. yo no le quiero y no sabes la paz que me a dau eso
David: eso es lo que se necesita, paz. Pero no la encuentro
Yo: ¿y eso?
David: pues por ejemplo hoy me iba a liar con una pero he pnsado que no, y en la unica que he pensado ha sido en ti. No me digas por qué.
Yo: lo siento... La verdad es que no sé que decir.
David: yo tampoco, porque sabiendo que lo nuestro es imposible no se porque pienso en ti.
Yo: porque somos seres irracionales e impulsivos, porque queremos aquello que nos hace daño y porque tenemos la dolorosa capacidad de amar incluso cuando alguien no lo merece.
David: es posible, pero cuando de berdad vi que eras buena persona es cuando insististe tanto y yo me negue ha hablar.
Yo: porque duele, porque somos animales,
necesitamos protegernos, porque perdonar cuando alguien nos hace daño cuesta
mucho y tú lo has hecho...
David: el perdón es lo mínimo que te merecías después de ser la unica que siempre ha estado ahí.
Yo: David, perdonar es muy difícil, lo que tú has hecho es algo enorme, no sé si te lo habrán dicho pero eres maravilloso.
David: pues no me lo habian dicho nunca.
Yo: bien pues quiero que lo sepas.
David: pues te doy las gracias por decírmelo
Yo: es lo mínimo que te merecías porque tú también has estado ahí siempre.
David: te daría un beso pero no puedo, cosas de la red.
Yo: lo que daría por estar ahora a tu lado.
David: y yo.
Yo: ya... el día que inventen la teletransportación te juro que compro uno para ti y otro para mí.
David: echo. te juro que me iría hasta el fin del mundo para estar contigo ahora.
Yo: y yo david...
David: en momentos como estos uno se plantea comportamientos pasados.
Yo: como ¿por ejemplo?
David: por que pasé de ti, o porque no te respondi, o porque no te dejé claro lo que sentía.
Yo: no, no y no, a veces necesitamos mirar dentro de nosotros mismos pensar en nosotros en lo que nos pasa y olvidarnos del resto, resguardarnos y no dejar pasar a nadie o dejar pasar solo a quien nos apetece
David: yo me quedo embobadisimo cuando me hablas o me escribes. Soy un mamerto que flipas.
Yo: jajaj
David: pero me da igual.
Yo: jaja claro como vas pedo.
David: pues si. Pero lo que digo es real como la vida misma.
Yo: jaj
David: no te rías eh??
Yo: no no, lo juro, pinki promess

.....]

martes, 29 de junio de 2010

Recuperando alguno y echando a patadas a otro

Y se aplica a todo, TODO. Pero eso es algo que mi ex no entiende. Cuanto más paso de él, más se empeña en intentar que quedemos. Agg, que ascazo. Dice que no me entiende (bienvenido al club) y que cree que deberíamos quedar para hablar. WHAT? ¿Para hablar como la última vez? No, thanks. Esa noche no hablamos, él habló. De todo lo que le dio la gana menos sobre nosotros, no soy una marioneta para aumentar su ego y narcisismo, coño. Que se busque una muñeca inchable.

Pero no todo es malo, y es que estoy recuperando a David. Sabía que una amistad así tenía que mantenerse, lo malo es que se va fuera y no voy a poder estar demasiado con él pero ¡lo espero en agosto!

Además de la perfecta noche que tuve con Edgar... Esta vez incluso ya no parecía (tan) tonto.

¿Por qué no pueden ser todos los hombres tan simples como Edgar o David? Sencillos, transparentes, sinceros con lo que quieren. Ojalá mi ex tomara nota.

viernes, 11 de junio de 2010

Paso de él, del otro y del de más allá

Fuera de mi camino. Tú por no ser realmente la persona que me hiciste creer que eras. Tú, amor, por hacerme ver que David no era lo que era a base de jugar sin acatar las reglas y conseguir que yo sacrificara todo por ti para nada; por eso también, fuera.

También fuera de mi vista el de la esquina que siempre me mira haciéndome pensar que llevo desabrochada mi camisa más mona, y orden de alejamiento para el imbécil incoherente que dice algo y hace todo lo contrario, o peor; no hace nada. Que se mantenga a distancia el de la sonrisa mona y ojos sexys que no tuvo cojones a proponerme lo que ya estaba en el aire, y que nunca aparezca aquel que se atrevió a salpicarme con su mierda.

Todos fuera. Todos lejos.

Ven tú, incoherente pesadilla de mis más maravillosos sueños. Róbales a cada uno de los anteriores el cachito que me robaron ellos a mí. Y devuélmelos, para que yo luego te los vaya entregando uno a uno. Si me da la gana, claro.

Porque sabes que no me ganarás con caballerosidad; ni con regalos, ya sean baratos o caros. Inténtalo con ese roce cuando te pasees por mi lado, solo un roce; ni se te ocurra tomarme de la mano. Ya estuve agarrada demasiado tiempo. Inténtalo con esa sonrisa torcida y cínica, no con una de esas máscaras que han tapado la cara miles de veces a los de mi alrededor. Ya tengo cientos de esas máscaras guardadas en el cajón. Los dos sabemos que tampoco debes decirme que me entiendes, ni me interesa que lo hagas; solo quiero que pongas los ojos en blanco, me susurres al oido lo loca que estoy y lo mucho que te pongo por ello.

Pero para qué me engaño. Eres solo sueños. Solo aire de mis pensamientos. Quizás como mucho la encarnación en algún chico que se me acerque después de haberme tomado un par de copas y llenado mi cabeza de otro aire más oscuro, más verde.

Pero lo acepto. No hay otra, porque no cambiaré mis sueños, no cambiaré yo. Así que de momento, todos fuera. Ya me ocuparé de acercarme yo cuando quiera. Y a quién quiera.

miércoles, 2 de junio de 2010

A su salud

Qué manía les estoy cogiendo. Sí, a los hombres. Los hay que están buenos pero son estúpidos. Los hay que no son tan estúpidos pero tampoco están buenos. Y por último están los que encima de no estar buenos son estúpidos hasta hacer que quiera cortarme las venas por no seguir oyéndoles hablar. Por si os lo preguntabais: no. No existe ninguno que no sea estúpido y encima esté bueno, eso es un mito de disney.

No se si será por eso, por lo de la estupidez, que a veces me cuesta comprender lo que para ellos es una secuencia lógica de sucesos. No soy de las que se queda esperando al lado del teléfono a que la llamen, de las que no tienen nada más que hacer que mirar con mirada meláncolica si aparece su príncipe para que venga a rescatarlas. No, gracias.

Pero aun así me repatea. Me repatea que alguien me diga que me va a llamar y luego no lo haga. Llevo días esperando a que David me llame. Of course para hablar, no more. Simplemente porque el quería "aclarar cosas conmigo" después de lo de las últimas semanas. Tanto interés y ahora ni da señales de vida. ¿Alguien me lo explica?

Bah, él verá; a mí me da igual. ¡Mentira! ¡Es mi compi de borrachera! No va a tener ni la mitad de gracia sin él... En fin, fuck you. No se puede decir que no hay gente dispuesta a irse de fiesta aparte de él. Beberé a su salud.

domingo, 23 de mayo de 2010

La resaca no es lo peor del dia de después

Tengo la memoria borrosa, no recuerdo nada con exactitud. Es ya la hora de la comida y yo acabo de levantarme. Me preparo un café y me dejo caer en mi sillón con el ordenador. Mi cuenta de la red social echa humo; fotos, mensajes privados, comentarios,...

Y entonces, tomo conciencia de la realidad, y veinte mil recuerdos invaden mi memoria. Una conversación telefónica con Abi; un poco más atrás, Imanol con lágrimas en los ojos; más atrás en el tiempo, un descampado y david, y en ese momento; una declaración por su parte y un beso.

Todo mezclado. Por fin consigo poner en orden mis ideas y me derrumbo. He besado a David, that´s not ok. David es mi amigo, no mi follamigo. Encima he mentido, he mentido a mis amigas. He mentido y le he hecho daño a Abigail. Sí, le dije que no nos habíamos besado. Y entonces, le di un pico a David, otro a ella... y ellos cerraron el círculo.

¿Cómo pude? Sé como es imanol. Debí haberle contado a Abi la verdad y haber evitado así todo, y sobre todo, haber evitado que Abi e Imanol discutieran por un pico estúpido.

Ahora ¿qué me queda hacer? No quiero perder a mi amigo, no quiero que Abi e Imanol discutan, quiero que todos sean felices; porque si no, yo no puedo serlo. Quisiera dar marcha atrás en el tiempo... y es que es increíble lo mucho que soy capaz de fastidiarla en una tarde.

El alcohol debería llevar una etiqueta como la que lleva el tabaco avisando de sus efectos secundarios. Alguna como: "el alcohol puede llevar a destruir la amistad con un chico". O: "No bebas cerca de gente a la que quieres, perjudica las relaciones de los que están a tu alrededor".

Aunque como les haga tanto caso como el que les hago a las del tabaco va a dar igual. Aiss no sé. Ya empiezo a desvariar. Abigail tiene todo el derecho a enfadarse conmigo, Imanol más de lo mismo y David... En fin, a David falta que le diga que no quiero nada, que solo lo quiero como amigo y que el chico que me destrozó el autoestima y me convirtió en un ser inseguro, sigue siendo el amor de mi vida. De finitivamente, él va a odiarme el que más. Como mínimo hasta que se desvele que el universo es una broma de Chuck Norris y los chinos alienígenas dispuestos a controlar el mundo mediante la invasión de productos de baja calidad-bajo coste que provocan adicción. A él esto le habría echo gracia... Y todavía me queda suplicar perdón a todo mi ejército de amadas compañeras guerreras por haberles mentido y contarles la verdad....

Ya Me duele la cabeza y no es por la resaca. Cualquiera diría que estoy de vacaciones...

domingo, 9 de mayo de 2010

Astrid, demasiada prisa

-¿Entras?

-Mmm no, creo que mejor me voy ya.

-Vale...

-Pues eso, dame un abrazo al menos ¿no?-Y sin darle tiempo a decirme nada lo abrazo y me mantengo ahí así hasta que consigo contener mis lágrimas, entonces me separo y le miro a la cara. Las lágrimas siguen intentando aflorar pero yo no las dejo. Intento decir algo, algo que de sentido a todo esto, pero no lo consigo. Mi garganta se ha trabado, me duele incluso tragar. No puedo dejar de pensar en que si abro la boca solo la cagaré más así que sonriéndole le doy dos besos y le digo que se lo pase bien. Él, en un intento de normalidad, me dice lo mismo y sonríe. Nos despedimos con una sonrisa que desaparece de mi cara a la vez que él desaparece de mi vista.

Ando por la calle y voy tarareando algo triste. Miro al frente y veo a David. Me paro un momento para abrazarle.

-¿De donde vienes?-Me pregunta.

-De dejarlo.-Le contesto rápida.

-¿Sí?

-Aixx... sí. Bueno tiro para casa ¿vale? Ya estaremos.

Me despide con la mano pensativo, yo solo quiero irme de allí rápido, llegar a mi refugio y olvidar todo. Sigo tarareando y sonrío. No ha sido para tanto, pienso. No duele tanto. Me encuentro bien, es más, estoy feliz. Es como haberse quitado un peso de encima.

Pero todavía no sé lo que me espera, todavía no sé lo mucho que yo misma me he quitado.


And guess what
I'm having more fun
And now that we're done
I'm gonna show you tonight
I'm alright, I'm just fine

David y patatas para una noche perfecta

Andaba tarareando mientras miraba al suelo. Levanté la vista y lo vislumbré entre los focos de las farolas todavía encendidas. Parado, justo donde habíamos quedado. Nuestras miradas se cruzaron y le sonreí, como una niña pequeña el día de navidad, mientras aceleraba el paso. Él puso los ojos en blanco y meneó la cabeza con aire reprobador. Llegué hasta donde estaba y me eché encima de él a abrazarlo y darle dos besos, uno por mejilla. Se rió y me abrazó.

-Estás borrachísima.-Intentaba echarme la bronca pero en el fondo notaba un matiz de envidia en su voz.

-Mmm... Normalmente utilizaría algún argumento lógico y completamente devastador para echar por tierra tu afirmación pero hoy voy a ignorarte.-dije mientras levantaba la barbilla con dramatismo, pero sonriendo. Él volvió a reirse.

-No utilizas ningún argumento lógico precisamente por eso, porque estás borracha.-Me rebatió.

-¡Mentira listo! ¡Además sabes que soy igual de inteligente borracha que sin emborrachar!

-¿Ves? No coordinas, tú misma te contradices y no haces más que decir tonterías.

-Por eso. Es lo que hago habitualmente, lo cual demuestra que no estoy borracha, o... también podría significar que soy una alcohólica y me paso el día borracha...-Levanté las cejas sonriéndole, queriéndole demostrar mi capacidad lógica-Pero además-añadí cambiando de tema- ¿No íbamos a ir a comer algo? ¡Tengo hambre! Tengo un antojo de patatas fritas que lo flipas...

Se descojonó y entre risas consiguió añadir:

-O sea que encima de borracha, estas todo morada de los porros ¿no?

-¡Algo tenía que hacer! ¡Me has abandonado!

-Oye que yo no tengo la culpa, tenía partido. Haber cuando coño nos cambian los horarios que estoy hasta los cojones de no salir los sábados.

-Pues eso mismo digo yo. Que ya echo de menos esas charlas de borrachos perdidos por las calles mientras el resto se desvanece. Cuando soy yo la única que está bebida no tiene ni la mitad de gracia. ¿Vamos a por la comida?

Fuimos a una extraña tienda en la que yo nunca había estado, compramos dos recipientes gigantes de esos para llevar de patatas, uno para cada uno, y cerveza para él y agua para mí. Me tocó pagar por haber perdido alguna estúpida apuesta que hice con él sobre el kebab de la esquina, deberían prohibirme apostar borracha. Nos dirigimos al paseo del embarcadero y nos sentamos en un banco. Solo los coches que pasaban por la carretera interrumpían el perfecto silencio.

-Bueno y ¿qué tal te va la vida?-Me preguntó mientras esparcía el ketchup.

-Pues lo de siempre ya ves. Llendo y viniendo, más o menos como siempre.-Le sonreí mientras le ofrecía mi bolsita de ketchup, odio el ketchup.- ¿y tú?

-Más de lo mismo, con ganas de fiestas.

-¡Quién no!

-Y con él, ¿ya lo has solucionado todo?

-Qué va, pero ya paso. Estoy bastante harta-dije atacando mis patatas.-Con lo fácil que era la vida antes...

-Pues sí, pero tú has elegido que sea así eh...-Me dijo acusándome con el dedo.

-¡No! Tú sabes muy bien lo que yo quería, pero ha sido una trampa de la hostia. Yo solo quería estar con él sin ataduras, sin tonterías... pero lo quería demasiado como para no darle lo que él quería.-Nos quedamos mirándonos un segundo.-Lo sé. Es completamente patético y estúpido...

El bajó la mirada a sus patatas, guardándose las palabras para sí mismo.

-Yo no voy a decir nada, ya sabes que es cosa tuya.

-No, si ya lo sé.-Seguí con mis patatas mientras él me ofrecía cerveza. Negué, no me gusta. Incluso borracha sería incapaz.

Terminamos de comer y miré la hora.

-¡Hostias! ¿Has visto qué hora es? Joder, estos me van a matar... Les había dicho que para las dos o así aparecería por el local...

-¿Pero tienes que irte a casa a algo o qué?

-¡Qué va! Pero las chicas me van a matar, me he largado del bar antes que ellas para venir aquí y les he dicho que luego iba pronto y nos veíamos... Venga vamos, creo que todavía pillo el metro.

Suspiró sin ningunas ganas y se levantó. Íbamos rápidos por la calle, en silencio. De repente me di cuenta.

-¿Qué haces? Tú casa queda para allí-Señalé con el dedo una calle que ya habíamos pasado.

-Te acompaño hasta el metro boba.

-No tengo tres años, puedo ir sola-dije poniendo los ojos en blanco.-Sabes que no soy así, no necesito escolta, estate tranquilo y pírate.-Le dije sonriendo. Lo abrazé y le dí dos besos.

-Venga, cuídate y ya estaremos.-Dijo parado, viendo como me iba

-¡Sí!-Exclamé dándome la vuelta para saludarle por última vez mientras me iba todo lo rápido que podía sin caerme.

Llegué al metro y vi que todavía faltaba un rato para que llegara. Encendí un cigarro y me lo fumé despacio, sin prisa. Estaba siendo realmente una noche perfecta. Siempre lo era cuando estaba con él. Él me entendía, o por lo menos, no se asustaba por no entenderme. Ni pretendía cambiarme.

Una noche completamente perfecta, volví a pensar mirando hacia el cielo. Di otra calada al cigarrillo mientras le sonreía a la luna.

lunes, 3 de mayo de 2010

Preguntando al personal, vol. I: ¿Se puede estar enamorad@ de dos personas al mismo tiempo?

En circunstancias normales lo que la gente opine sobre estos temas me importa tanto como que Plutón al final sea o no planeta(aunque que dejen de marear ya el asunto dios), principalmente porque a estas alturas tengo asumido que no demasiada gente comparte mi perspectiva del asunto y es inútil discutirlo. Ni ellos me van a cambiar, ni yo voy a intentar cambiarlos a ellos. Total, que suelo preferir no discutir estas cosas.

Pero llevaba una semana dándole vueltas al asunto: ¿se puede o no se puede? Y como ni yo misma lo tenía muy claro he decidido usar el método encuesta. Es rápido, sencillo, y a la gente le encanta contestar encuestas (menos las telefónicas claro). En serio, les encanta. Hoy un par casi se me echan encima.

Así que como he encontrado mucha colaboración al respecto he pensado en empezar a hacerlo más a menudo, siempre es curioso. La verdad es que esperaba el resultado contrario. Esperaba a princesitas que esperan a su ÚNICO príncipe azul, pero parece ser que incluso las princesitas bailan con más de uno en el baile. He aquí los resultados:



Gana el SI 13 a 5. I think so. Bueno y luego está Edgar con su "no sé"... cielo mío, con lo que no sabes se podrían escribir unos cuantos libros, los suficientes como para llenar la biblioteca de la universidad de Salamanca... pero en fin. Me habría gustado hacerle la pregunta a más gente pero la comunicación está... bien, vamos a dejarlo en difícil.

Lo que más me ha sorprendido es que la gente se muestre tan rotunda en el sí porque sé que ni la mitad de ellos se esperan la consecuente pregunta que va a tener su respuesta. Ya veremos sus caras... y sus respuestas. Yo sigo apostando por el sí, incluso conociendo la siguiente. Bueno, ¿y tú que opinas?

Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.

Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.