Soul of music.


MusicPlaylistView Profile
Create a playlist at MixPod.com
astrid.rhys.jones@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta alcohol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcohol. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de enero de 2012

Rebuscando lo he encontrado. Similitudes con el presente.

Me desperté y en una fracción de segundo supe dónde estaba y con quién, incluso creí entender el por qué. Miré de reojo y lo vi a mi izquierda, dormido todavía. Suspiré aliviada, eso me daría un margen de maniobra.

Aún tumbada, mirando sin ver el techo blanco en la oscuridad, flexioné las rodillas hacia el pecho. Correcto. Con los brazos a los lados me atreví a mover ligeramente los dedos. Todo bien. Doblé los codos. Nada. Parecía haber sobrevivido,  y sin daños.

Me incorporé con cuidado, intentando que no notara como el calor sobre su brazo derecho desaparecía. Solo al sacar las piernas de la cama noté el dolor, resoplé. Por la intensidad calculé que me saldría algún cardenal en la parte alta de los muslos, pero que el dolor al abrir y cerrar las piernas desaparecería en unos dos días.  Qué más daba, no tenía ningunas ganas de meterme en la cama de nadie más en las semanas siguientes; ni en los próximos meses, la verdad. Pero tendría que vérmelos yo, y eso ya sería suficiente recordatorio. Prueba de mi debilidad, infamia e infinita estupidez.

Busqué la ropa por el suelo. No recordaba exactamente dónde me había arrancado cada cosa. Tanteando reuní todo y comencé a vestirme. Mientras me abrochaba el sujetador lo observé. Dormía, e incluso dormido me resultaba jodidamente sexy.

Terminé de vestirme, recuperé mis zapatos de detrás de la mesa, agarré mi bolso y garabateé una nota en mi libreta. La descarté. Volví a escribir otra. No me convencía. Al final simplemente escribí una excusa que nadie que realmente me conociera se hubiera creído, la dejé encima de su mesa y me fui.

Salí triste, no era eso lo que realmente quería; pero era lo que había que hacer, qué menos. Me fui a la cafetería más madrugadora de la zona y pedí un café solo para hacer tiempo hasta el primer metro de la mañana. Salí a tomármelo fuera, y mientras me fumaba un cigarro me replanteé todo. ¿Por qué me hacía esto a mí misma?

Los daños físicos eran leves, pero ¿y los psicológicos? Al pan pan, y al vino vino, chica; me dije, deja de escudarte en el alcohol, el deseo y esas mierdas. Porque la realidad es, que todo eso es transitorio pero pesa para siempre, y te estás desviando.

Apuré el café. Apuré el cigarrillo. Y corrí al metro. Se había acabado.

domingo, 23 de octubre de 2011

Noche de viernes

El mundo está en franca decadencia. No hablo de la "pechonalidad" de las presentadoras en televisión - que por cierto, recientes estudios demuestran que son inversamente proporcionales a sus cerebros- ni del cambio climático -que ¿hola? ¿Calentamiento global? Que me lo cuenten a mí y a mi aguado verano-, ni siquiera de -como lo llamó un periódico estadounidense- la "berlusconización" que se da en este país de gente demasiado loca y gente demasiado cuerda. NO. No hablo de nada de eso; que podría pero es que prefiero hablar de mi misma y mi reino de gente extravagante, que yo al menos soy más original y quizás hasta tenga remedio. Viva mi narcisismo de enferma cínica en domingo soleado.

A ver, hablábamos de mí ¿no? Sí de mí, ah y de la decadencia de todo lo que no soy yo. En fin, esta historia tiene su espeluznante comienzo -aunque yo todavía no lo sabía- en un martes. Y es que este año los martes, día de más temprana entrada y mayor trabajo, se han convertido en el día odioso de la semana. Total, que iba yo tarde esa mañana; tanto que ni pude tomarme el café y me fui tal cual a la guerra. Con tan mala suerte que, por algún tipo de alineación planetaria o capricho del dios al que fastidiara en días anteriores, tuvo que venir a interrogarme la general de turno. Que me requerían de servicio el viernes a la noche. Mi adormecido cerebro solo logró conectar esas pocas palabras con discoteca, fiesta, nosotras, divertido. Y ¡pum! Mi boca, en clara desobediencia a mi cerebro, alma e instintos, aceptó. Creo que incluso sonreí, idiota de mí. En mi defensa alegaré que mis niveles de cafeína estaban por los suelos y mi cerebro fue incapaz de idear ninguna excusa que me librara de acompañarlas en esta tercera vez. Porque sí, era la tercera vez que me requerían y ya me había escaqueado las dos anteriores. En menos de lo que tardo en encender un cigarro, ya tenía hasta la entrada de la sala en mis manos.

Esa tarde, mientras andaba en mi cuarto intentando recuperarme de la traumática experiencia que había resultado el día, una de las generales decidió contactar conmigo "para concretar detalles". Já. Hay que admitir que me hizo sentir alagada, y es que por lo visto soy una de las pocas "vips" a las que les comentaron el evento, según me dijo -lo cual me hizo desear haber sido más borde con ellas hace unos meses, suerte que han tenido las otras-. Porque claro esas otras "no les caen bien". Como me aburría mucho le pregunté por los motivos. En palabras de la general "al trabajo se va a trabajar", y "es que ellas se creen que eso es una pasarela para lucir modelito y ligar con los compañeros" y eso no puede ser. Yo me reí educada -no tenía muy claro que se debía decir en estos casos- y ella aprovechó mi posterior silencio para empezar un ininterrumpido tiroteo contra los modelitos y ligoteos de las otras, porque como en el trabajo las tiene muy cerca está al tanto del todo.

No hace falta decir que yo a estas alturas ya me había perdido y pensaba: pero vamos a ver alma de cántaro ¿pero tú no decías que al trabajo ibas a trabajar? ¿Qué vas? ¿A trabajar o a cotillear?. Pero claro, aterrada ante la idea de dejar de ser una de las vips y pasar a ser una de las fusiladas estilísticamente decidí guardarme ese comentario.

Total, desde ahí mi mal humor fue en aumento según se iba acercando el viernes. Pero bueno, decidí ser optimista, que no positiva eh. Así que ahí me dirigí, vestida con minifalda, zapatos de tacón, una gota de maquillaje y litros de cinismo. Pero con una sonrisa eh. Habíamos quedado a las diez y media, con lo cual yo supuse que antes se haría una ronda de bares o beberíamos cual vagabundas -eso sí, vagabundas muy monas- en un parque cualquiera. Pero no, ¡que íbamos ya a la discoteca!

Ahí mis más profundos instintos se revelaron. Y es que vamos a ver, ni la sala podía estar abierta a esa hora! ¿Hola? A este paso quizás nos encontremos con mi hermano menor de edad dentro... Al final nos fuimos de bares. Yo pedí una heineken, y ellas "sin alcohol", una incluso cocacola. Porque es que cuando beben se desmadran mucho, me dijeron picaronas.

Admito que pasé un buen rato, bailamos en los bares y a mí no hay cosa que me guste más que bailar. Pero sobre las doce o así, les pareció que ya "se nos estaba haciendo tarde" -wtf?- y emprendimos el camino hacia la discoteca donde nos reuniríamos con más generales y gente vip. Y entramos. y a mí casi me dan ganas de salir corriendo. La sala estaba vacía, a excepción de:

1. La camarera en la barra.
2. El dj.
3. La azafata y el fotógrafo del photocall patrocinado por Licor 43.

Vamos, ¡vacía! Yo me fui derecha a la barra a por un vodka con limón, que me temblaban las piernas de ver tanto espacio ¡espacio incluso para caerme! ¡Tumbarme! ¡E incluso revolcarme por el suelo! Por dios, que se supone que en la palabra "discoteca" van implícitas las de "muchedumbre", "calor" y "apretujamiento". En fin, tras una hora, de la cual media pasamos escondidas en el baño por la vergüenza, empezó a llegar gente y eso se animó. No hace falta decir que me rompí a bailar con cada una de las canciones, me lo pasé realmente chachi bailando con las generales y demás gente vip. Pero hacia las dos o dos y media de la mañana los pies empezaban a dolerme y el baile regetonero empezaba a cansarme mucho, muchísimo. Así que como sabía que Bucay estaba Mikel, le whatsappee a este último para ver donde estaban y tras varias excusas, a falta de cafeína bueno es el alcohol para la imaginación, me fui de la discoteca después de varios abrazos colectivos con las generales.

Los ánimos por allá tampoco estaban muy altos. Bucay estaba atravesando un momento de melancolía en el que decidí a acompañarle. Fuera, sentados en unas escaleras, con el culo congelado y preguntándome la estúpida razón que me había llevado a ponerme tacones por millonésima vez, pasé el mejor rato de la noche hablando con mi amigo. De todo y de nada, nos comíamos el tiempo poco a poco, parando solo para ocasionales administraciones de nicotina.

Hasta que nos interrumpieron el resto de coleguillas de Bucay para apalancarse con nosotros. Podría decir, en afán por aumentar todavía más mi ego, que es que no pudieron resistirme a mis largas y preciosas piernas y tuvieron que arrastrarse hasta mí, pero lo cierto es que le llevaban chupando el culo toda la noche a Bucay y como mucho, lo único que tenían de mí eran celos. Aunque cierto es que Mikel, aun habiéndose pasado toda la semana dándome la chapa con una tal Sylvia, empezó a ponerse pesado y a invadir mi espacio, hasta que vio que yo pasaba de él e hizo lo propio. Gracias a dios. A las cuatro y media, Bucay y yo, cogíamos un taxi de vuelta a nuestro barrio. Una vez allí para seguir con la charla me acompañó hasta casa. Mis tacones, sus zapatillas. Los mecheros encendiendo unos últimos cigarrillos. Algún coche en la noche. Y las estrellas en el cielo mientras nosotros les hablábamos. Y solo por eso, valió la pena el catarro que hoy todavía arrastro.

jueves, 6 de octubre de 2011

Teléfonos de emergencia.

Si la semana tiene siete días la mía debe de tener catorce. O quizás sea la falta de horas de sueño para acabar, rematar y dejar requeteacabadísimo todo el trabajo que tengo últimamente. Qué se le va a hacer, cosas del perfeccionismo.Últimamente además tengo mucho compañero nuevo, nuevo sitio -mucho mejor, eso sí- y tareas nuevas; lo cual normalmente acabaría por destrozar mis nervios, pero no. Resulta que estoy de lo más happy del mundo, he visto gente a la que le ha tocado la lotería más triste que yo.

La cuestión es que lo normal sería que mi único deseo al terminar la jornada o la semana como mañana fuera quedarme con una camiseta zarrapastrosa viendo sexo en nueva york mientras como cereales, ¡pero no! Haciendo gala de los superpoderes femeninos de los que dispongo, todavía me da tiempo hasta para desear. Deseo ir de fiesta, deseo estar con las chicas, beber, fumar, bailar y reír, reír mucho. Y lo pienso hacer todo todo.

El problema comienza cuando lo que deseas no puedes tenerlo. Como ayer. Ayer simplemente tenía ganas de sexo, puro y duro -resulta increíble después de dos horas de gimnasio completas y una jornada de trabajo intensa- pero las tenía. La cuestión en principio parecía fácil de resolver. Estuve whatsappeándome con Karl, pero él estaba ocupado por la tarde así que pasé, aunque bromeé con tirar de agenda. Y ahí surgió, en caso de emergencia, ¿a quién llamar? Al fin y al cabo ayer sí, tenía ganas, pero no me tiraba de los pelos y como tenía trabajo para casa, lo dejé pasar. Cuando hay un incendio llamamos a los bomberos, te desmayas pues al médico y si te roba el bolso un kinki en la calle pues o corres detrás de él mientras le gritas o vas a la policía. Pero y en caso de emergencia sexual? Que yo sepa el gobierno no ha implantado -todavía- ningún número de tres cifras al que llamar, y digo tres cifras porque es probablemente el tiempo máximo que puedas perder marcando en estas ocasiones.

Ayer tenía números, podía, pero no sé si la pereza o que me apetecía que fuera karl, hizo que me prefiriera tomarme un té y hundir la cabeza entre papeles. Quizás sí, quizás el cansancio estaba pudiendo conmigo. Aun así, se lo planteo a los candidatos, votaré a quien lleve el teléfono de emergencias sexuales al 20-N. He dicho.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Qué les pasa a los hombres?

Iba yo maldiciendo la lluvia, el viento, el frío, el mundo en general y el tiempo en particular, cuando decidí hacer un alto en el tema hombres y explayarme con una sesión de budú mental. Y es que ¿qué les pasa a los hombres?

Tras unas semanas de hastío total, surge el evento que tanto estaba esperando: un concierto de Bucay. Si a eso le añades de compañía a Aitor, Karl y David el plan parece redondo. E imagina por un momento que no sólo va a haber concierto, sino fiesta, ambiente y alcohol. Oh sí, litros y litros de alcohol (hola vodka, me echabas de menos?), perfecto ¿verdad? Pues remátalo con que tras meses y meses de coqueteo ocasional e inconstante, el fin de semana pasado coincidí con Mikel. Y aunque todo estaba en el aire, ya nos hemos ocupado de convertirlo en humo. Más visible, menos abstracto. Sé que le gusto y va a estar el viernes que viene. Así que remata la fiesta con un rato de mimos.

Era el plan perfecto, hasta que dejó de serlo. Y es que, ¿qué les pasa a los hombres? Por lo visto Mikel es amigo de unos conocidos de mi ex, tíos que no tardaron en contarle nuestra historia. En principio, a mí ¡plin! Pero la risa se me tuvo que escapar cuando Mikel me dejó caer que en cierta manera eso lo había hecho sentir un segundón... ¿segundón? Ja-ja. Chaval segundo si comienzas la lista por detrás seguramente no mucho más tiempo después del convierto de este viernes que viene, que tienes a unos cuántos MÁS delante (justo en concordancia con el post anterior, mira tú por dónde).

¿Cómo es posible? Y yo que pensaba que el mito de la princesa y casta doncella había acabado... Es que acaso quedan chicas así, y si quedan, la pregunta sería ¿por qué? Y más aún ¿qué es esto? Hipocresía en su máximo exponente, ni que ellos hubieran hecho voto de castidad. Es más, ahora que lo pienso, lo más probable es que su lista doble o triplique la mía.

Pero al final Mikel se salió por la tangente y dijo que a él le daba igual que hubiera estado con mi ex. Sin embargo sus palabras me inquietaban y tuve un presentimiento, así que lo interrogué.

Si con el drama del segundón me había entrado la risa, en ese momento me dieron ganas de echar a correr; y es que insinuó que quizás él podría querer algo más. Soy mujer práctica y Mikel me cae muy bien, así que con palabras claras, de forma lenta y con repetición de conceptos (lenguaje masculino) le expliqué que yo no quería ahora una relación, que no estaba preparada; y que el tendría que decidir si creía que eso podía influirle o prefería alejarse para no arriesgarse.

Al final, como ya imaginaba, han podido más sus ganas que sus previsiones y se contenta con decirme que tiene ganas de verme el viernes. A mí, tras tanta tragicomedia, lo que me apetece es una copa. Luego ya decidiremos si se acompaña de algo o no.

sábado, 25 de junio de 2011

Primer fin de semana de fiesta: S.O.S. y demás fórmulas de emergencia

Este último año estuve en un especie de... ¿cursillo? sí, podríamos llamarlo así, pues eso, estuve en un cursillo para perfeccionar mis ilimitados y geniales conocimientos. La cuestión es que tantas horas semanales, cuando no me lo saltaba porque me aburría bastante -qué queréis que le haga-, hacen que acabes relacionándote con el resto de integrantes. Entre ellos encontré a un forofo del libro IT de Stephen King, que yo misma adoro. No faltaría decir que congeniamos enseguida, era una bonita amistad de cursillo, y solo amistad, porque así a bote pronto calculo que me saca entre diez y 17 años, y aunque tenía barbita y era un encanto yo no tenía mayor interés en él que en el maldito cursillo.

Bien, y qué; diréis. Pues nada, antes de ayer mis chicas y yo iniciamos nuestra marcha a las fiestas de un barrio perdido pero con mucho encanto, tras una sustanciosa cena y grandes cantidades de alcohol. Como dato, solo diré que llegó un momento en el que la cerveza y el vodka me sabían más bien parecidas. Pues estábamos nosotras mezclándonos entre los agraciados por nuestra presencia, desfasando y bailando como si no hubiera mañana, y bebiendo como si intentáramos acabar con la producción rusa de vodka, cuando de repente topé con mi compañero del cursillo forofo de IT.

Lo típico, charla amistosa de qué es de tu vida -mientras yo pensaba a ti qué hostias te importa, pensamiento que me callé porque soy toda una señorita-, qué mona que estás -bueno esto empieza a acojonarme y es que si te has dado cuenta ahora es que tienes problemas de visión- y demases. Cuando el contacto corporal fue a más mis alarmas saltaron, pero como era un tipo majo y todo eso pues no saqué mi instinto homicida a relucir.

A los cinco minutos me metió boca. Me aparté, me escaqueé como pude con promesas vagas de "después del concierto ya nos vemos que yo ahora voy a bailar y tal..." y huí en pos de mis chicas. Las puse rápidamente al corriente de lo ocurrido como buena reportera de guerra que soy, eso sí, restándole importancia -al fin y al cabo el tío era muy majo- y riéndome pensando en lo gracioso de la anécdota.

Todo habría super "funny" sino fuera porque el tío no dejaba de rondarme cuál buitre a un animal moribundo. Agg desde luego mi paciencia ya sí que empezaba a estar moribunda, pero por educación y porque cualquier persona que ame IT merece un poquito de margen, no le di importancia y seguí a lo mío.

Bailando, bailando y bailando. Y de vez en cuando, de reojo, lo veía cerca de mí, demasiado cerca como para ser simple coincidencia. Como a mí hacer paracaidismo sin paracaídas no me gusta demasiado, reuní las chicas y pedí que, en caso extremo, pusieran en marcha el protocolo de emergencia salvar-a-tu-amiga-de-las-garras-de-un-tío-y-que-siga-la-fiesta.

El plan era sencillo, si el tío se me acercaba demasiado o me agarraba o lo que fuera, sin darle tiempo a nada ellas intervendrían. El plan fue todo un éxito, depende por donde se mire. Cuando el tío pasó de "rarito que no deja de mirar" a acosador sexual y no dejaba de venir e intentar abordarme, sin saber yo muy bien por dónde, de repente aparecía un mano que tiraba de mí en dirección contraria y me sacaba del atolladero. Cuando ya me empecé a cabrear con el plasta de turno, las chicas ya ni cortas ni perezosas simplemente se metían en medio y me arrastraban hasta formar una zona segura a mi alrededor. Dios como las quiero.

Risas, muchas risas. El tío confuso -parece ser que el alcohol no dejó supervivientes entre su ejército neuronal- no entendía nada, y el resto de gente miraba divertida la escena entendiéndola de sobra. Póbrecillo, casi me dio hasta pena. Pero es lo que tiene pasearse sudando feromonas y arrimándose a quien te ha dicho que te des la vuelta para no volver. De lo malo, lo mejor: nos reímos mucho, bailamos todavía más y nos sabemos un bloque inquebrantable contra sobones. Girls rocks y punto.


lunes, 18 de abril de 2011

Hastío, perros y princesitas de la familia de los vulpes

Y llega el lunes. Y con él y la falta de trabajo, la hora de sopesar el finde. Empezó bien, para qué negarlo. Al final el viernes me fui con Jake de bares. Me gusta como piensa, como discurre, si no fuera por su tono condescendiente de yo-es-que-soy-mayor-que-tú, sería perfecto. De los bares pasamos a la calle, litrona en mano y las estrellas como única luz. La noche avanza y discutimos sobre todo y sobre nada. La vida, yo, tú, todos, nadie... Escucho música, le escucho a él. Dios, cómo me gusta su voz.

Bromeamos, dice que soy brusca. Y yo le digo que él prepotente. Aun así, lo pasamos bien. No hay prisa, no hay normas, somos extraños que se están conociendo. Y que aun así, parecen ya conocerse.

Y de repente la atmósfera cambia a la par que el reloj avanza. Me bromea con besarme, y analizamos ese beso. Ese posible beso, ese improbable beso le digo yo. Me pasa el brazo por los hombros y lo intenta, me río y me echo para atrás. Jugamos, pero yo estoy hastiada de hombres.

Sin embargo, su voz. Y me pica la curiosidad, por qué tendría que ser malo. Un beso, un solo beso Jake, además me tengo que ir ya. Así que le rozo, pero él no se conforma. Me agarra y me sostiene cerca. Sin hacerme daño, pero sin dejar que me escape. Y entonces, me besa. Algo en mi cerebro hace clik, y todo fluye. Hay química, hay física. Nos dejamos llevar, ya no es un beso, ya son mis brazos en tu cintura, los tuyos en la mía y yo encima tuyo sin querer me que sueltes.

Pero lo paro, no tengo ganas de hombres ¿o sí? Yo qué sé. En cualquier caso, me tengo que ir ya. Él insiste, su móvil suena, lo ignora y yo intento hacer lo propio con él. Pero no es tan sencillo. Al final nos vamos, seguimos bromeando. Analizando, distanciados pero unidos. Extraña sensación.

Sábado por la mañana y me llama. Pero yo tengo hambre, y estoy cansada. No estoy para hombres. Y salgo de fiesta, me emborracho. Llego al punto de encuentro con Elisa, pero se me echan para atrás. Menudo chasco. Me he quedado sin fiesta, así que llamo a Bucay pero anda perdido. Salgo del metro, me fumo un piti. Pregunto a un chico si sabe de algún taxi y acaba llevándome él de vuelta a casa. Las chicas me esperan ahí, me río, y bromeo. No ha sido una mala noche.

Y llega el domingo, y toca madrugar. Me esperan compromisos sociales. Lo paso bien, bebo, como, veo a gente que hacía tiempo que no veía. Mery a mi lado, nos divertimos... hasta que dejamos de hacerlo. Y es que Josua invade mi espacio personal... ¡con lo que odio que la gente haga eso! Y me baila cerca, demasiado cerca. Me invita a cerveza y me acompaña hasta afuera cuando quiero fumar. Y acaba besándome. No hay química, y le rehuyo. No quiero nada.

Sin embargo es algo que a Mery parece repatearle, ¿por qué a mí y no a ella? Yo qué sé. Acostumbrada a ser la princesita del castillo, le repatea que Josua lo haya intentado conmigo, ni siquiera le consuela el hecho de que yo no quiera nada. Pues no me da la gana, no quiero peleas de gatas. Que estoy por encima de eso, no me van los espectáculos y menos despeinarme por cualquiera. Pero tarde o temprano sé que llegará la tormenta. Porque la mujer no es que seamos malas, es que somos la perfección de la crueldad y la malicia. Y ay, esto no quedará así. Pero bueno, a mí solo me queda escudarme en mi sonrisa y seguir viviendo. Quiero mucho a Mery, pero sé que no estamos bien y es por esto, pero va lista si cree que voy a cerrarme y dejar todo de lado para que ella se sienta a gusto mientras sus perritos le besas sus pies. Cariño, que a mí no me van las babas de perro, que te los puedes quedar todos para ti. A ver si ahora encima voy a ser yo, y no las zorras, la que tenga que esconderse ¡lo que me faltaba!

Mientras, solo me queda descubrir el por qué de este hastío, el por qué de que pocos consigan hacer que vibre aunque sea una sola fibra de mi cuerpo.

domingo, 17 de abril de 2011

Brillante, sin dobleces

Paso el ticket y entro al metro. Mi móvil suena, un número desconocido. Suspiro, sé quién es y sé que me la va a liar como siempre. No me equivoco, Bucay al habla. No sé si es que fue muy persuasivo o yo todavía tenía algo de ganas de fiesta, la cuestión es que como siempre me acabó convenciendo. Me despedí de las chicas y tiré de nuevo para el centro. Allí estaba, en el banco con una litrona mientras yo le miraba severa. Me presentó dos chicos, a los que automáticamente les prohibió siquiera tocarme. Una de sus manías esa de espantarme el género masculino. Pero le miro con cariño, cuánto lo quiero.

Le recuerdo su promesa, habíamos quedado con Karl. Y allá vamos, en la noche, los dos hacia el centro, calles viejas con historia, recónditas esquinas de momentos pasados y posibles futuros. Nos espera a la salida del metro Karl, sonríe, sonreímos.

La noche es joven y toda nuestra. Andamos por calles empedradas hasta llegar a su grupo. Presentaciones varias y anécdotas sexuales por parte de Bucay. Se le va... ¡y mucho! Torbellino de risas, de caladas, de preguntas curiosas.

En el barullo de la calle secuestramos a un hombre con guitarra. Y cantan, y yo río. Calles arriba, calles abajo ¡hasta me beso con Karl! Un beso dulce, sincero, sensible. Debiera encantarme, pero soy atravesada de cojones.

Karl y Bucay me abandonan dejándome a mi suerte con las chicas. ¡Con las chicas! Su charla me agobia, demasiada hormona acumulada y huyo a donde ellos solo para oírles cantar, solo para oírles vivir.

Las horas pasan como los cigarrillos por mis manos, y morfeo me llama a sus brazos. Y al final, algunos antes que otros, Bucay como siempre se queda (para armarla un poquito más), partimos. Contentos, contentos de una noche simple, sincera, brillante.

lunes, 3 de enero de 2011

El valor del 2010

Un año más que se va. Y como siempre, toca valorar esos 365 días, esas 8760 horas, esos 525600 minutos, esos 31536000 segundos. Pero por encima de todo, toca valorar cada uno de esos besos, de esos momentos, de esas lágrimas, de esas sonrisas. Al fin y al cabo la vida no se mide en segundos, minutos, horas o días, no. Si no en momentos, fugaces o largos, íntimos o públicos, alegres o tristes,... Así que vamos allá.

El 2010 empezó de un modo algo turbulento. El alcohol no fue precisamente mi amigo pero tengo que agradecer a todos los que estuvieron a mi lado que no fuera para tanto. Los días pasaron y la vida parecía perfecta, amigos y amigas, familia, él. Todo. Pero la montaña rusa que es la vida tal como nos eleva, nos hace descender de golpe. Y todo empezó a ir mal. Las broncas se acrecentaron, no veía demasiado a mis nenas y él, él perdió todo interés en mí.

Llega la primavera y vuelvo a encontrarme soltera y con un año más, y aunque el alma se resiente me está pidiendo por resurgir. Primavera y verano fueron algo inestables, como el tiempo, en mi alma también o llovía o surgía el sol de repente. Al final, las ganas de vivir, de beberme el cielo y saborear el aire prevalecieron y fueron meses más o menos felices.

Con la caída de las hojas, todo cambió. Finales de agosto y principios de octubre fueron días de añoranza, de reencontrarme conmigo misma y enfrentar verdaderos sentimientos. Dolor, mucho dolor y lágrimas me quedan de esos días. Aunque no olvido una noche, de octubre (puede ser?), que me dio esperanzas, vanas al final, pero esperanzas que me hicieron sonreir cientos de veces.

Aun así, esas esperanzas fueron empañándose poco a poco, todo el mundo; sus amigos, los míos, decían que lo olvidara, que no era para mí. Decidí no creerles y luchar hasta el final; y juro que hice todo lo posible, fueron varios meses de batallas contra lo impuesto, contra mí misma.

Y resultó algo indefinible, impensable, indescriptible. ¿Amistad? Lo dudo. Demasiado sin hablar, demasiado sin gritarnos, nos queda mucho tiempo todavía para eso. Me conformo con ser de momento su colega.

Al mismo tiempo de todo esto, algo pasó. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué renunciaba a vivir mi vida por un chico? That wasn´t me. Y decidí que no iba a querer a quien no me quería.

Es mentira. Nadie puede dejar de querer así como así, como decía xhelazz: ningún amor muere, solo cambia de lugar en la memoria. Pero aprendo a vivir sin él, y renazco. Salgo, bebo, disfruto. Todo toma un cariz diferente.

Y así llegamos al final, a otra nochevieja, a otro año nuevo. Todo ha cambiado... ¿Todo? No, aunque diferentes, sigo rodeada de gente que me quiere.

domingo, 12 de diciembre de 2010

POR FIN!

Y vuelvo a renacer. Joder, hace meses que no me sentía así. ¿Así cómo? Como yo misma. He necesitado una fiesta y un pequeño empujón para lanzarme, soltarme la melena y ser yo misma.

Me olvidé de él. Por completo. E hice todo eso que tenía ganas de hacer pero que me había prohibido por una vana esperanza de, así, conseguirlo de nuevo. Tonteé, mucho. Bebí y fumé de gorra, mucho. Hablé con todo cristo, y lié a algún que otro, mucho.

Bien, por fin era yo con Ela. Ela y yo sin ataduras. Riéndonos, bebiéndonos el mundo.

¡Joder si! ¡He vuelto! Se acabaron los días grises, los días de lluvia en mi alma. Y volvieron las ganas de fiesta, de explorar lo inexplorado, de hacer lo imposible y volverlo posible.

Queda Astrid para rato.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Noches jóvenes, noches nuestras

Años luz que no se respiraba esta tranquilidad. Es sábado por la mañana. Suena "meet me halfway" de Black eyed peas y el olor de mi café recién hecho asciende desde la taza y me embota los sentidos. Tecleo al ritmo de la música pensando en bailar al ritmo de la música esta noche.

Porque a Ela y a mí la noche nos espera hoy. Brillante, plagada de estrellas y luces de colores del pub. De sorbos de aire frío y licor de madrugada. De locura propia y ajena.

La sensación de nerviosismo me avisa, algo va a pasar. Lo sé, siempre pasa. Pero somos optimistas, porque la noche es joven y nos sonríe a nosotras.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cuando no se puede, no se puede y...

La noche pudo haber sido perfecta, fui yo quien la cagué. Bueno yo y los dj´s con esa música pro-migraña. Pero sobre todo yo.

Y es que lo tenía todo... ¡menos a él! Maldita de mí por no saber conformarme, pero es que llevo las ganas de lucha en las venas. Todos la tenemos, aunque algunos más marcada que otros.

Como me decía Patri "¡Astrid! ¡Marca territorio!" y juro que lo intenté. Pero en fin, una cosa es marcar territorio, y otra ir a la caza de la zorra de turno o enjaurlarlo entre tus brazos... y ESO NO GRACIAS.

Se hizo lo que se pudo y más. Los tacones, el vestido, el pelo... pero no pudo ser. Lo bueno es que bailé, desfasé y estuve con toda esa gente que adoro.

Y es que cuando no se puede, no se puede y... bailas, sonríes, ríes, bebes, olvidas. MENTIRA. Varias de mis nenas se preocuparon por mi por estar tan upset... pero juro que era más culpa del dolor de pies que por el chaval.

Total, reventadas todas. Cinco y media de la mañana y no podíamos ni con nuestra alma. Así que me colgué a dos de ellas, una de cada brazo, y allá que fuimos a la búsqueda de un taxi.

El taxista, un tío muy cachondo, tenía ganas de charla. Así que entre él y las chicas se pusieron a arreglar mi vida amorosa... ¡o más bien a liarme la cabeza todavía más! Y ya de paso a hundirme en la más mísera misería. Y es que decidieron tras discutirlo mucho que si no me había liado con el chaval, es porque estuvo tonteando con otra. Que si no bailaba conmigo no era porque se encontrara mal y se fuera a ir a casa (se fue a casa), sino porque se encontraba mal porque no se había liado con la otra.

Bueh, porque tenía demasiado sueño para darle vueltas al tema cuando llegué a mi cuarto y caí rendida que sino mi cerebro habría acabado en paralisis o con una trombosis después de ese bombardeo.

Mis amigas, el taxista. Gente maja. Mi amor, chico increíble. Y yo, solo yo. Decididamente seguiré fiándome de mi instinto, pero la verdad es que ya no tengo muchas ganas de luchar ¿o sí? No sé. Quizás haya llegado la hora de simplemente... Estar con quien realmente me quiere. =)

sábado, 7 de agosto de 2010

My last night II.

Me despido de Brian. Bye-bye, maybe we will meet other time, other life, I don´t know.

Estoy sentada con Katherine en unas escaleras. A mi lado se sienta Jack. Está borracho, muy borracho. Me agarra, con lo que él entiende por disimulo, de la cintura. Me sonríe y me pregunta sin cesar. Qué tal la noche, si me lo he pasado bien y otras veinte mil preguntas a las que contesto sin demasiadas ganas. Me deprime pensar que al día siguiente cogeré el avión de vuelta.

Está demasiado cerca, su cara demasiado cerca de la mía. Y no deja de sonreírme, me pone nerviosa. Le devuelvo una sonrisa forzosa y justo cuando ya me estoy desesperando y creo que voy a tener que quitármelo de encima, Vian me salva.

-Astrid, Simmone is looking for you.-Me dice.-Come.

-Oh, ok.-Y sin perder el tiempo, me levanto como movida por un resorte. Aliviada. Me despido rápida de Jack y de la mano de Vian dejo que él me guíe entre la gente. Nos paramos en la acera de enfrente.

-So, where is Simmone?

-Ah, no. I was lying. I want to introduce to you someone.-Y agarrándome otra vez me lleva casi a rastras hasta donde otros dos chicos.

-Astrid this is John and this Dave. Speak with dave.-Y me da un pequeño empujón dejándome contra la pared junto al chaval.

El chico se ríe, yo me río. Intentamos quitarle importancia a la encerrona que nos han preparado.

-He´s crazy-Me dice él.

-Yeah.-Le digo completamente de acuerdo. Sintiendo su mirada encima, me giro y le miro. Me sonríe, le sonrío.

-Well, and are you having fun tonight?-Me pregunta.

-Yeah...

Veinte minutos más tarde caminamos por las calles medio desiertas. A cierta distancia, delante nuestro, caminan Vian, Simmone, Hannah y John. Dave y yo continuamos hablando, es realmente encantador, y guapo; pienso. Voy tan ensimismada en mis pensamientos que no veo el desnivel y tropiezo. El rápido me agarra de la mano y me sostiene. Oh, he´s so cute...; pienso. El aprovecha el momento, con la otra mano me agarra de la cintura y me lleva contra el muro mientras los dos nos reimos de mi torpeza. Y me besa.

El mundo se detiene. Los demás han desaparecido por la esquina pero no importa, el frío que me hacía tiritar hasta hace un minuto se ha ido y todo lo que siento es su cuerpo contra el mío. Algo empieza a desatarse entre nosotros, hay química, funcionamos juntos y nos dejamos llevar.

El chirrido del derrape de un coche me hace recobrar la cordura. Él ya tiene su mano metida por debajo de mi vestido, yo las mías más allá de su espalda y nuestras respiraciones suenan entrecortadas. Lo aparto ligeramente y le digo con mi mejor sonrisa torcida:

-I don´t think this was the best place to do this...

El me sonríe. Y con un "Ok" me da la mano y empezamos a andar. Todavía con los corazones acelerados y sonriéndonos cómplices. Avanzamos, en mi última noche, presurosos buscando al resto pero sin poder evitar detenernos en cada esquina o farola a demostrarnos otro par de minutos nuestra gran comprenetración.

viernes, 6 de agosto de 2010

My last night I.

Demasiado martini en vena, unos tacones muy altos y no podemos entrar al club. Está lleno, already close. Suspiro, es mi última noche y no era mi idea pasarla así. Estoy buscándole a él. Quizás tampoco haya entrado. Ja, ilusa de mí. Hannah viene por detrás, me agarra de los hombros y me susurra al oido:

-He´s here.

-Who?-Me hago la inocente.

-Brian!

Me río como si me resultara increible que ella pudiera pensar que yo quiera volver a verlo, besarlo, sentirlo. Pero quien alguien quiere algo le cuesta así que:

-Ok, ok. Anyway Hannah... emm... and do you know where is he?

-Yeah.-Le miro esperanzada, esperando a que continue.- He´s inside.

-Oh, that´s fine.

Oculto mi decepción mientras me enciendo un cigarrillo. Y de repente lo veo, está en la parte visible desde la calle. Le saludo con la mano y el hace lo mismo, justo andes de desaparecer entre la multitud. Suspiro resignada. Hannah y Ashleingh hablan conmigo mientras nos reimos viendo a Vian hacer el tonto. Parece que hubiera más gente fuera que dentro del club. Cada vez más, incluso. Y es cierto. De repente oigo una voz, esa voz. Me giro brusca y entonces veo esos ojos. Ay, esos ojos.

Sonríe al verme, ha salido por mí. Sonrío. Nos acercamos lentos. Nuestros labios, ya conocidos, se mueven confiados. Sus manos no tienen problema para saber como cogerme, ni las mías. La gente sigue a nuestro alrededor, pero como todas las veces anteriores, nos aislamos. Solo existimos él y yo.

-Your last night.-Me dice parando ese beso que ninguno queremos terminar.

-Yeah, my last night...-Suspiro.

Me agarra más fuerte, pegándome contra su cuerpo. Y me besa. Nos besamos sin perder el tiempo, sin pararnos casi siquiera a respirar. Porque ya está todo dicho y el tiempo va en nuestra contra.

martes, 3 de agosto de 2010

Yes, I am crazy

Me acaricia la cintura como que no quiere la cosa. Las voces retumban a nuestro alrededor en el exterior, pero parece que estuvieramos metidos en una burbuja, aislados. La noche ha caido y aunque mis ojos se han acostumbrado, solo puedo vislumbrar las lineas generales de sus facciones... y sus ojos. Ay, esos ojos.

Esta recostado, apoyado sobre un codo mirandome. Ha dejado de acariciarme. Desearia que continuarar haciendolo, pero no se lo digo; porque entonces, sabria lo mucho que lo deseo. De repente comienza de nuevo a pasar la mano por mi espalda, mientras yo sentada oculto una sonrisa mientras le pego tragos a esa botella de vodka.

La cabeza me da vueltas, giro la cabeza y le saco la lengua sonriendole.

-Dont drink too much, please.

-Why?-le pregunto desafiante.

-Because you are going to get too much drunk.

-I can drink all this bottle and stay perfectly!-Suelto vanidosa, le pego otro trago- Do you see?

Se rie. Con ese sonido maravilloso, tranquilizador, protector. Da igual lo mucho que beba, se que a su lado no me va a pasar nada. El bebe cerveza, es su decima. Y sin embargo sigue perfecto, o eso me parece a mi. Desafiandole a que me quite la botella, empiezo a beber otra vez. El se incorpora, lento, acercando su cara a mi. Paro de beber y le miro. Va a besarme, pero justo en el momento en que sus labios acarician los mios, me aparto sonriendo.

-No?

-No now! Im drinking!-Le suelto pegando otro pequenio sorbo.

Se rie, me coge de la cintura y me susurra al oido:

-You are crazy

Me mira, maravillado. Como si fuera lo mas genial del mundo, en realidad lo es. Me encanta estar loca, loca de vida, de amor, de suenios.

-I know.-Le digo.

Y le beso. Y en esa quietud envuelta por la multitud, en esa oscuridad brillante por sus ojos, la botella de vodka queda olvidada a nuestros pies.

lunes, 19 de julio de 2010

Nosotros nos llevamos el mundial, pero ellos el sábado ganaron por goleada

Tres de la mañana. Con más alcohol que glóbulos rojos en sangre, la risa floja y la música de la fiesta tronando en mis oidos. Pues claro, me vengo arriba. De repente alguna de mis chicas me suelta:

-¡Astrid! Tú que sabes inglés ¡traduce!

Me doy la vuelta y me encuentro a mis amigas rodeadas de unos maromos rubios que, como diría más de una, se te caían las bragas al suelo según los veías. Holandeses, me chiva alguna.

Las chicas me agobian de lado a lado, traduciendo de todo. Desde "¿Cuando os vais?" hasta "Os jodimos el mundial eh". Kira hace una petición inusual que me provoca la risa:

-¡Astrid! ¡Diles que tienen que elegir una chica y liarse con ella!

Miro a mi izquierda y veo que dos-metros-diez (al que llamaremos así por imposibilidad de recordar, que digo recordar, ¡de saber su nombre!). Lo miro y riéndome me lanzo a explicárselo ante su cara de pasmo.

Yo: She sais that you have to pick a girl and score with her.

Dos-metros-diez: What?!

Yo: That you have to choose one and kiss her!

Dos-metros-diez: You!

Yo: Me?

Dos-metros-diez: Yes!

Y me besó. Me pegó un beso que me dejó sin respiración ¡literalmente! Madre mía, me habría gustado que las chicas lo cronometraran. Di que me gusta el buceo y tengo unos pulmones de la hostia, que sino... me desmayo al estilo de las viejas películas ¡pero por falta de oxígeno!

Por si fuera poco, dos-metros-diez me sacaba cuarenta centímetros de altura, casi me desnuca; me extraña no tener tortículis ahora.

Ay, pero valió la pena. Porque me encanta el buceo y todo lo que viene siendo deporte de riesgo por las alturas, porque joder como besaba, porque no había ningún holandés en mi lista y, porque después de la noche que me había pegado mi ex, un subidón era lo que más necesitaba. Porque sí, hacía dos horas me había liado con mi ex. Con el tío que pretende volverme loca, y ¿qué? No le debo nada, le dije a Abi cuando me reprochaba mi doble rollo. Quizás nosotros les ganaramos el mundial, pero ellos el sabado nos metieron una buena goleada. Que me quiten lo bailao, a mí y a todas las que disfrutaron de ese gran país que es holanda... y sus chicos.

viernes, 9 de julio de 2010

Se busca aparato de teletransportación

Quien dudara de que podía conseguirlo no me conocía bien, porque ya aspiro al perdón de David. Sí, de hecho, él ya me ha perdonado. Ahora solo queda que me perdone yo a mí misma.

Incluso en la distancia (¿qué obsesión tiene todo el mundo con irse de vacaciones fuera?) ya hablamos, nos reímos y bromeamos como siempre hemos hecho. Solo yo lloro, lloro por todo el daño que le he hecho, por no poder volver atrás y cambiar lo que hice. Y eso me angustia tanto que acabo pidiendo consejo, y tanto Imanol como Ela están de acuerdo, debo ser su amiga. Sí, la he cagado. Pero ahora es lo único que puedo hacer, quererle.

Las ganas que tengo de irme con él de fiesta. Como hasta agosto es imposible, hoy va a tu salud nene.

[....

Yo: exacto, ahí es cuando me he dado cuenta.. de que
a él.. yo no le quiero y no sabes la paz que me a dau eso
David: eso es lo que se necesita, paz. Pero no la encuentro
Yo: ¿y eso?
David: pues por ejemplo hoy me iba a liar con una pero he pnsado que no, y en la unica que he pensado ha sido en ti. No me digas por qué.
Yo: lo siento... La verdad es que no sé que decir.
David: yo tampoco, porque sabiendo que lo nuestro es imposible no se porque pienso en ti.
Yo: porque somos seres irracionales e impulsivos, porque queremos aquello que nos hace daño y porque tenemos la dolorosa capacidad de amar incluso cuando alguien no lo merece.
David: es posible, pero cuando de berdad vi que eras buena persona es cuando insististe tanto y yo me negue ha hablar.
Yo: porque duele, porque somos animales,
necesitamos protegernos, porque perdonar cuando alguien nos hace daño cuesta
mucho y tú lo has hecho...
David: el perdón es lo mínimo que te merecías después de ser la unica que siempre ha estado ahí.
Yo: David, perdonar es muy difícil, lo que tú has hecho es algo enorme, no sé si te lo habrán dicho pero eres maravilloso.
David: pues no me lo habian dicho nunca.
Yo: bien pues quiero que lo sepas.
David: pues te doy las gracias por decírmelo
Yo: es lo mínimo que te merecías porque tú también has estado ahí siempre.
David: te daría un beso pero no puedo, cosas de la red.
Yo: lo que daría por estar ahora a tu lado.
David: y yo.
Yo: ya... el día que inventen la teletransportación te juro que compro uno para ti y otro para mí.
David: echo. te juro que me iría hasta el fin del mundo para estar contigo ahora.
Yo: y yo david...
David: en momentos como estos uno se plantea comportamientos pasados.
Yo: como ¿por ejemplo?
David: por que pasé de ti, o porque no te respondi, o porque no te dejé claro lo que sentía.
Yo: no, no y no, a veces necesitamos mirar dentro de nosotros mismos pensar en nosotros en lo que nos pasa y olvidarnos del resto, resguardarnos y no dejar pasar a nadie o dejar pasar solo a quien nos apetece
David: yo me quedo embobadisimo cuando me hablas o me escribes. Soy un mamerto que flipas.
Yo: jajaj
David: pero me da igual.
Yo: jaja claro como vas pedo.
David: pues si. Pero lo que digo es real como la vida misma.
Yo: jaj
David: no te rías eh??
Yo: no no, lo juro, pinki promess

.....]

martes, 6 de julio de 2010

Con un café en la mano: El poder femenino

¿Quién se ha negado alguna vez a darle un cigarrillo al tío bueno que te viene en la playa marcando músculo y que te sonríe como diciendo "tú dame un cigarrillo que yo te doy el mundo"? Pues nadie, o casi nadie. Yo por lo menos si el tío me sonríe, indiferentemente de que me guste o esté bueno, se lo doi. Me gusta que la gente sonría, me hace sonreír.

Total, que el sábado pasado, escasa de tabaco y sobrada de alcohol en sangre decidí que había llegado la hora de hacer yo lo mismo. Más como experimento que como otra cosa, que si quiero tabaco voy y compro. Pero bueno, ¡por probar que no falte!

Mujeres del mundo, noticia (de sobra conocida, pero no por ello menos importante): los hombres no piensan, es su entrepierna la que dirige sus impulsos motores. No solo me fume unos diez cigarrillos by the face sino que encima como no recordaba a quien le había pedido ya, ¡un par de ellos me dieron dos veces!

Alguno hasta me daba charla, otros chapa, y uno que podía haber pasado por mi abuelo me miraba (WHAT FUCK!??). En fin, que si el Estado sube el tabaco y estás en crisis la solución para el tabaco es matemática, exacta y 100% eficaz:

Mujer + Sonrisa+ (Alcohol en sangre) + (Alcohol en sangre del tío)= Cigarrillo asegurado.

*Alcohol: 6 euros el cubata
*Sonrisa profident: lo-que-coño-valga-la-pasta-de-dientes-que-utilices
*El paquete de tabaco que te ahorras: -4 euros
*Tú, tu sonrisa, y tu desparpajo con el alcohol ya en sangre y el piti en la mano: No tiene, ni nadie puede ponerle, precio.

domingo, 13 de junio de 2010

Fuck you!, ¿más alto? FUUCK YOOUU!!

Hice lo imposible. Lo que pensaba que para mi era imposible, claro. Decir esas palabritas que tanto me cuestan, abrir mi corazón de par en par (puaag.. ahorrémonos las cursiladas los domingos por la mañana o no conseguiré retener mi estómago después del sábado), y todas esas cosas que si no fuera porque las piernas me tiemblan hasta pensar que me voy a caer de morros cada vez que te veo no haría con menos de dos botellas de vodka en sangre.

Total, que para qué negarlo. Produces un efecto hipnotizante en mí. Todo lo demás queda muy atrás cuando me miras, me tocas, me besas,... Y no puedo desear más que perderme en una isla desierta del pacífico dondo solo estemos tú y yo. Pero llega el día siguiente y actúas como cualquier otro imbécil del montón, haciendo que me pregunte donde quedó mi amigo, mi exnovio y amor, porque tiene que haber sido que los extraterrestres te han abducido, no más. No veo otra explicación.

Pero al final, me llega el momento de afrontar que mi exnovio, amigo y amor es un imbécil como cualquier otro. Y que yo no soy más especial para ti que para mí el mechero que pierdo cada semana. Así que me cabreo, me digo lo estúpida que soy y me convenzco de no volverte a hacer caso por el resto de mi vida... ¡Pero vuelves a aparecer a la semana! Y vuelvo a flotar y a soñar con una isla desierta.

Agg es un círculo vicioso, y a mí los vicios me pierden. Aunque sé que debo dejarte ir, porque al fin y al cabo hasta el olor del tabaco en la ropa me dura más que tú. Total, que decido pedir ayuda. Es el primer paso ¿no? Ahí están mis chicas dispuestas a escucharme y a ponerte a parir cuando nunca han tenido una sola palabra de reproche para ti. Y eso me decide, tomo impulso y lo hago. No más tentaciones. Borro tu numero. Se acabó, te cerré la puerta; y me río.

Porque poco me importa ahora mismo. Quizás dentro de unos días me entre el mono, pero lo combatiré con sesiones de terapia; no se puede decir que no tenga gente dispuesta a ayudarme a hacer que te piten los oídos todo el día.

No sé si será el café, Lena Meyer con su canción de Satellite, o que no llueve; pero hoy sonrío al pensar que nunca más te vas a meter en mi vida.

Gracias por esas cosas que no se pueden contar, y por todas aquellas que quizás debimos decirnos. Y también, que te jodan por todas ellas.

sábado, 12 de junio de 2010

Cuando los hilos que nos unen... se enredan

Reneé miró su reloj. Eran ya las seis. Suspiró, por fin la semana había acabado. Y mientras apagaba el ordenador recordó que le había prometido a Ana que llamaría a Rebeca para salir a quemar la ciudad esa noche. No es que hoy se sintiera con demasiada chispa, pero ¿por qué no? Le vendría bien distraerse y olvidarse de... de Aarón. Cogió el móvil y mientras salía del edificio con la carpeta debajo del brazo Rebeca por fin contestó.

Se había metido en la ducha después de haberse pasado todo el día en la cama, apenada por tener que deshacerse del dulce olor de la piel de Aarón pero satisfecha con su noche de sexo. Siempre le había atraído Aarón, incluso cuando estaba con Reneé; pero hasta ahora no se habia atrevido a nada. Sabía que él se arrepentía porque seguía enamorado de Reneé, por eso había salido a toda hostia de casa; y eso la irritaba. ¿Por qué Reneé? ¿Por qué no ella?

Mientras, el teléfono sonó. Rebeca de mala gana decidió cojerlo, ya había ignorado las llamadas de Ana toda la noche; era hora de volver a aparecer. Lo cojió pensando una disculpa para Ana por haber desaparecido.

-¿Sí? ¿Ana?

-No, soy Reneé. Pero sí, Ana te estuvo llamando anoche que por lo visto desapareciste. Da igual, ¡hoy vamos a salir a quemar la ciudad! ¡Es viernes! ¡Te espero en el Morrison a las diez y media como siempre! Venga ¡nos vemos!

Y sin darle tiempo a Rebeca casi ni a soltar un breve "ajá" colgó. Mierda, pensó Rebeca, ¿se lo digo o me lo callo?

Mientras Rebeca dudaba y Reneé se preparaba después de una estresante semana, Aarón quedaba con sus amigos para salir a emborracharse, había mucho que olvidar, y el Morrison les parecía a todos un buen punto de partida para su larga noche.

miércoles, 2 de junio de 2010

A su salud

Qué manía les estoy cogiendo. Sí, a los hombres. Los hay que están buenos pero son estúpidos. Los hay que no son tan estúpidos pero tampoco están buenos. Y por último están los que encima de no estar buenos son estúpidos hasta hacer que quiera cortarme las venas por no seguir oyéndoles hablar. Por si os lo preguntabais: no. No existe ninguno que no sea estúpido y encima esté bueno, eso es un mito de disney.

No se si será por eso, por lo de la estupidez, que a veces me cuesta comprender lo que para ellos es una secuencia lógica de sucesos. No soy de las que se queda esperando al lado del teléfono a que la llamen, de las que no tienen nada más que hacer que mirar con mirada meláncolica si aparece su príncipe para que venga a rescatarlas. No, gracias.

Pero aun así me repatea. Me repatea que alguien me diga que me va a llamar y luego no lo haga. Llevo días esperando a que David me llame. Of course para hablar, no more. Simplemente porque el quería "aclarar cosas conmigo" después de lo de las últimas semanas. Tanto interés y ahora ni da señales de vida. ¿Alguien me lo explica?

Bah, él verá; a mí me da igual. ¡Mentira! ¡Es mi compi de borrachera! No va a tener ni la mitad de gracia sin él... En fin, fuck you. No se puede decir que no hay gente dispuesta a irse de fiesta aparte de él. Beberé a su salud.

Retazos de una vida pasada, pero no por ello menos válido.

Que no te engañen. No existen los cuentos de hadas, las princesas viven en cuentos de terror. Cuentos donde nadie dice lo que piensa, ni hace lo que desea; sino lo que se supone que tiene que decir y hacer. Allí, los vestidos y zapatos son incómodos, no dejan correr; ni vivir en realidad. Los príncipes no son tan buenos y no protegen, solo aprisionan y ahogan. Los dragones a su lado son una bendición, y es que por lo menos a esos puedes odiarlos. Porque el problema comienza cuando quien amas es quien te está matando por dentro.