La recordaba como una princesita, sí, con corona incluida y todo;y sigue igual ¡pero lo que no me esperaba era lo de después! Me cuenta que ha aprovechado las vacaciones para estar con su novio. Pero no solo eso, y es que últimamente ¡a todo el mundo le ha dado por hablarme de sexo! Joder, que el sexo es para practicarlo no para hablarlo(como bien dice la vikinga xD), pero bueno ahí la he dejado explayarse a gusto.
Total, que me ha estado detallando su intensa vida sexual (posturas, juguetitos y demás cosas que omitiremos por no ser aptas para el público en general). Hasta ahí mas o menos normal, es feliz con él y ***** mucho, ¡me alegro por ella! Ademas como ella misma ha dicho: Con tanto ejercicio...¡Me voy a quedar hecha una modelo!
Pero ha sido otra cosa lo que realmenteme me ha hecho reir y me ha sorprendido. Lo que Edurne le ha robado a su novio. ¿El corazón? Bah no, eso quizás también, pero también algo mejor y mas importante: los huevos. Sí. Si a las chicas les afecta el síndrome perruno digamos que hay ocasiones (¡pensaba que era imposible!) en que los hombres se ven afectados por otro. Todavía no le he puesto nombre porque ¡como es el primer caso que veo en la vida real! El tío en cuestión pierde todas sus agallas (o cojones, huevos, orgullo,... en fin, cada cual que lo llame como quiera) y acaba a los pies de ella. En este caso, de Edurne.
Edurne es una fragil princesita ansiosa, enamorada e insegura, algo celosa que necesita tener a su novio a menos de diez metros a cada instante, pero que ha sabido de alguna manera (¿quizás a base de sexo? ¿¡podría ser!?) dominar a su chico hasta el punto de conseguir lo que los padres de él no han conseguido nunca (que estudie, limpie, se comprometa con algo). Lo quiere y él la quiere. Lo ata corto y el babea por ella. Sí, definitivamente va a ser el síndrome perruno. A este perro lo han castrado, ha sido el robo del siglo. Un robo... cojonudo.

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